lunes, 19 de enero de 2015

Capítulo VII: Acogida

El Gran Sueño
Vol. I: La Búsqueda

Web: http://anahimendez.wix.com/egs-labusqueda



-Capítulo VII-
Acogida


1

El sonido del viento… hasta que Ewon empezó a decir palabrotas, Simploy intentó calmarla sin mucho éxito. Una y otra vez, Ewon maldecía a los demonios, mientras que palmeaba sus muslos - ¡Malditos sean, se nos escaparon delante de nuestras narices! ¡¡Delante de nuestras narices!! – decía. 
-         Digamos mejor que desaparecieron… - le dijo Simploy.
-         ¡Cómo se  nos han podido escapar así! ¡Malditas mierdas!
-         ¡No se nos escaparon, Ewon, de-sa-pa-re-cie-ron! – le contestó la maga, esta vez imponiendo la voz. 
Marakzamet ya había hecho desaparecer su arco. Sacudió de lado a lado la cabeza, chasqueó la lengua, y dijo – ¿Estamos todos a salvo? A ver, tú Ariel, ¿estás a salvo? – Ariel contestó que sí tímidamente – ¿Y tú, Logan? – Se limitó a hacer un gesto afirmativo abriendo y cerrando los ojos - ¿Tú Agoth?, que has hecho una labor excepcional, ¿cómo te encuentras? – el guerreo contestó que muy bien, luego le intercambió una risita al Elfo como dándose cuenta lo que estaba haciendo - ¿Y tú Simploy? – la maga le dijo que bien y quiso empezar a decir algo, pero Marakzamet preguntó antes – Ewon, ¿cómo estás? Después de este difícil combate donde casi perdemos a los Portadores, ¿có….? – y lo interrumpió.
-         Mira, mira… Marakzamet – dijo Ewon pronunciando la K con acentuación – A mí no me trates con tus ironías, ¡pequeño Elfo!
-         ¿Ironías? Sí, ¡pues sí!, pero ¡vamos Ewon! ¡Estás más preocupada por el final que por la generalidad del asunto! Lo has visto, ¡matamos a uno, y estamos todos a salvo! Todos. ¿Acaso eso no es ya un triunfo? Y te pones a hacer un berrinche de una niña de cuatro años, me extraña… una mujer que ha visto mucho de la Historia… 
Por un momento Ewon abrió la boca, pero no dijo nada, la dejó muda, porque él tenía razón, no se lo iba a reconocer con palabras directamente a él, pero sí sin ellas. Así que pidió disculpas al grupo, sacudió el cuerpo como un perro al salir del agua, se hizo un rodete con su propio cabello, y transmitió buena energía. Guardó el báculo en el equipaje poniendo el lado de la piedra adentro, y cargó al hombro el bolsón. 
-         ¡Qué bueno que estás de nuevo, Ewon, dama de Naturaleza! – le dijo Simploy  con una sonrisa muy tierna -. Bien, estamos todos bien, ¡estupendo! ¡Ya! Carguemos los bolsos y a seguir, en breve estoy segura que más Guardianes vendrán por nosotros, así que salgamos de este lugar ahora mismo. 
Más de esos no, oh no, por favor, pensaron Logan y Ariel, así es que sin queja tomaron sus equipajes, y sin que nadie lo indique, empezaron a caminar para adelante. Sus guardianes hicieron exactamente lo mismo.
Y los seis ya estaban en la travesía hacia Bukoba, guiados por Simploy que no se sabía bien cómo, pero tenía fuerza después de haber pasado por el evento abrupto; ya iban  directo al noreste agilizando las piernas sobre las arenas. Se habían retrasado una hora, en poco menos de cuatro horas la tarde empezaría a caer sobre ellos. Cuando llegó, de lejos, avistaron sin dejar de caminar, una manada de jirafas, y después, de elefantes, allí, libres. Y sin haberlo planeado llegaron a un pequeño oasis en donde pararon diez minutos para beber e hidratarse, refrescarse el rostro, cargar las cantimploras, y seguir. Los cuatro protectores se miraban de tanto en tanto entre ellos, asombrados de la seriedad y perseverancia de los portadores. Si bien al rato de emprender la caminata expresaron mucha satisfacción y también dieron cuenta del miedo que habían sentido con esos seres, después permanecieron callados y caminaban con ritmo constante. 

2
.
Los días fueron aconteciendo; las noches en su mayoría frías y climáticamente  peligrosas, el calor los sofocaba en los mediodías, pero nunca dieron la vuelta, siguieron y siguieron. Ahora, los dos adolescentes estaban deseando, cada día, que esto vaya concluyendo, porque presentían que si no acababa pronto morirían de inanición o deshidratados, sólo por algo, una cosa sin explicación lingüística que les latía en los corazones, eso era lo que los impulsaba. Los compañeros se alenta5ban mutuamente, de esta forma el objetivo iba haciéndose cada vez más cercano. Los dos muchachos ya habían perdido unos cuantos kilogramos de peso, tenían los cuerpos más delgados. Con respecto a los misioneros, ellos ya estaban muy bien adaptados a estas travesías descomunales. El caso de Marakzamet era distinto, su organismo era muy diferente, con sólo hidratar bien su cuerpo no tenía problemas. 
Nada extraño volvió a ocurrir, a su suerte, no tuvieron sospechas de Guardianes cerca. Lo más problemático fue una insolación sufrida por los portadores que les duró tres días. Así y todo, con fiebre y todos los calambres, continuaron, aunque sí, la magia curativa de Simploy hizo su parte para que ello ocurra. Tres veces al día le colocaba sus manos en las cabezas, hacía movimientos circulares, y después sacudía las manos para abajo, a la par que susurraba “Sol salir, sol salir, sol salir...”. Por las noches, la maga efectuaba el hechizo del aire para cuidar al grupo de las tormentas de arena, armaban la tienda, cenaban, dormían. Por el día, desarmaban el campamento y ponían atención en no dejar rastros ni olores, cargaban los equipajes, y proseguían.
Así, transcurridas las cuatro semanas mencionadas por Simploy, eran seis andrajosos: mucha suciedad en su piel, los cabellos enredados, las vestimentas tajeadas y mugrientas, desprendían un hedor nauseabundo. Ya el desierto había quedado atrás, ahora el terreno se asemejaba a una pradera de pastos muy altos y ásperos. Los animales abundaban, desde manadas de ñus hasta clanes de felinos, también sobrevolaban el cielo buitres buscando carroña. En esta vida, los viajeros avanzaron sin cuidado ni temor alguno, pues contaban con la Dama de la Naturaleza que conseguía paso a paso la convivencia pacífica con la fauna lugareña. En algunos casos se detenían a mimar a algún animalillo o en otros a beber de las lagunas atestadas de cocodrilos.
Y traspasaron kilómetros hasta arribar al tercer destino: los seis viajeros ya daban los primeros pasos sobre el suelo rojizo de Bukoba; un espejo de agua divisaban a lo lejos.

3

Entonces Simploy se detuvo. - Aquí es – comunicó – Su nombre es Zatí, y es la portadora del Elemento Agua.
Con un brillo de alegría en los ojos, Ariel exclamó - Bueno Simploy, ¿qué esperamos para conocerla? – y se mandó por el camino rojo surcado por vegetación. Rápida, Simploy lo agarró del hombro – No, espere, ¿qué está haciendo? No podemos entrar así como así, llamaremos mucho la atención con estos aspectos. Denme unos momentos, quiero fijar el punto exacto.
Todos aguardaron a la maga colocándose a un costado de la senda que marcaba la ruta a la población. Por su parte, ella cerró los ojos y se colocó los dedos índice y mayor de ambas manos en las sienes, y ya lo tenía – Bien, está yendo a hacer unos mandados encargados por su madre. El problema está en que debemos cruzar un gran trecho, ella habita en las márgenes del lago. 
-         ¿Cómo iremos? – consultó Agoth.
-         Ewon, ¿crees que los Ripul podrán llegar justo aquí? ¿Ahora? – preguntó Simploy.
-         ¡Pues claro, claro, claro! – Informó alegre Ewon – Si antes no los invocamos fue  por el tema de los Guardianes - y se tapó la boca abriendo mucho los ojos y mirando a los portadores.
-         ¿Eh, cómo es eso? – intrépido se avivó Logan – No me digan que ustedes ya sa...
-         ¡Ewon, llámalos, por favor! – interrumpió Simploy, y ahora se dirigió a los portadores – Luego hablaremos de eso.
Sólo tuvo que pensarlo con intensidad, y los tres Ripul bajaron de los cielos. Se  acercaron a Ewon aguardando instrucciones – Simploy, ¿qué se te ha ocurrido?
-         Ewon, diles que nos lleven a las márgenes del lago.
-         Pues díceselo tú.
Y las grandes aves se acercaron a Simploy, ella elevó la mirada y les habló, mientras todos escuchaban el plan – Ripul, llévennos a las márgenes del Lago Victoria…
-         Tenemos una idea mejor – escucharon un trío de voces en sus mentes, Ariel las reconoció al instante, eran las voces de los Ripul – Los llevaremos hasta la Portadora Agua, nosotros despejaremos la zona para que ustedes hagan lo que tienen que hacer. Nadie nos verá, ni ahora ni luego, ni a nosotros ni a ustedes, nadie, excepto la Portadora Agua. ¿Qué están esperando? ¡Vamos, cárguennos sus bolsos y vamos!
Reaccionando, los seis cargaron los equipajes a los Ripul, y se subieron así como estaban: Marakzamet con Simploy, Agoth con Ewon y Ariel con Logan. Las aves remontaron vuelo, y como un relámpago cruzaron el cielo de Bukoba. Iban juntos agarrando cuanta pluma podían, y gritaban “ahahahah”, las bocas se le llenaban de aire y desfiguraba sus gritos, entonces, se dieron cuenta que volvían a pensar juntos - ¡Aaaah, me caigo, me caaaiiiigooooo! ¡Mamáááá!– oyó en la mente Logan.
-         ¡Yo tambiééééénnnn! – receptó Ariel. 
Los Ripul iban como balas, más que como balas, como laser. Si alguien los hubiera visto desde abajo, estaría pensando que son estelas de un avión, cosa que los habitantes veían muy seguido, por tanto, los Ripul pasarían totalmente desapercibidos. Por el lado de los otros,  también las cosas eran complicadas y estaban agarrándose muy fuerte de las plumas, pero al no perder el tiempo gritando, miraban para abajo. Percibían líneas coloridas, que pasaban y pasaban, menos Marakzamet que llegaba a ver las humildes casas no muy urbanizadas, aunque en sectores se levantaban edificios de importante tamaño con recipientes muy amplios y celestes, de agua. La tierra era rojiza, con mucha vegetación, las calles, cuando las había, eran grises y desniveladas. En poco menos de media hora, los Ripul habían llegado a las márgenes del lago con su costa  arenosa. Y todos oyeron en la mente cuando los Ripul se disponían a aterrizar – La ilusión está creada, vamos todos juntos - . Todos quedaron muy impresionados, inclusive la propia Ewon.
Nadie descargó los bolsos, pues esta vez los Ripul los acompañarían caminando a sus lados: una sensación de grandeza y al mismo tiempo de disminución sentían, porque era algo distinto estar sobre ellos que ir caminando de lado a ellos. Los Ripul andaban elegantes, subían el tarso, encogían los dedos y daban el paso sin dejar huella alguna, asombroso…
-         ¿Pero por qué no dijeron antes que podían hacer esto? – preguntó Agoth y chasqueó la lengua en el paladar. 
Oyeron todos en la mente – Todo a su debido tiempo, Humanos –, nada más.
-         Ahí tienes la respuesta, Agoth – dijo Ewon.
-         Está bien, está bien… ¡disculpen mi ignorancia, Ripul! - Y les hizo una reverencia simulando llevar puesta una pollera. Esto hizo reír por lo bajo a los dos portadores. 
-         Bah… - bufó Ewon.
Simploy y Marakzamet, maravillados del hechizo, ni prestaron atención, porque la gente pasaba a su lado, a veces hasta los rozaban, y no encontraban reacción. Era una estupenda ilusión, pensó por un momento Simploy, pero luego se le vino a la mente la gran ilusión, esa contra la cual luchaban. Y se concentró otra vez en poner suma atención para sentir la energía de Zatí. La enfocó y entonces guío al grupo. Transitaron unas cuadras, doblaron en cinco esquinas, y llegaron al centro del lugar. 
-         La siento perfectamente, está dentro de aquel mercado – y señaló un gran centro comercial, era un supermercado.
Cuando tomaron rumbo para cruzar la calle y entrar al negocio, oyeron en la mente – Un momento. No.
Los seis miraron a las grandes aves.
-         No entraremos allí, de ninguna manera. Todo a su tiempo.
Y Ewon les habló – Pero es para buscar a la Portadora Agua, no hay trampa.
-         Dama de la Naturaleza, no tenemos agradables recuerdos en lo que consta a Humanos en sus edificaciones, ustedes son Humanos y como tal, duales – oyeron en la mente -  Esperen aquí sin ser vistos, o ingresen y la ilusión no los encubrirá. Ustedes eligen, gran cualidad Humana. 
La decisión fue unánime, se quedaron en donde estaban esperando a que sea Zatí la que cruce. Aguardaron durante veinte minutos y la vieron salir con dos bolsas del mercado, una en cada mano. Miró hacia ambos lados de la avenida, y cruzó, no iba directo a ellos, así que se movieron hasta la esquina del lado izquierdo, y de pronto, Zatí largó ambas bolsas esparciéndose un poco lo que había comprado. 

4

Zatí empezó a hacerse la señal de la cruz y decía cosas en un idioma que no entendían, al parecer estaba rezando el Padre Nuestro. Simploy le agarró  de la muñeca de la mano derecha, la sujetó poniendo un poco de tensión cuando Zatí intentaba escabullirse y le habló - ¡Hola señorita, Zatí! Pare de hacer eso, no sirve para nada, en serio, yo se lo puedo comprobar, y también puedo explicarle cómo fue que alzó las aguas del Lago Victoria. 
-         ¡No, no, no, no! – rogaba una y otra vez sacudiendo el cuerpo, y empezó a exclamar.
-         Está pidiendo ayuda, dice “Auxilio, auxilio”, puedo sentir el sentido de su acción – explicó a todos Simploy volteándose sin dejar de sujetar a Zatí.
Logan y Ariel dieron avanzaron hacia la muchachita, y Logan le empezó a hablar en inglés. Le dijo que no se preocupara, que no eran el diablo, que la iban a ayudar.
-         ¿How are you, how are you? – les gritó Zatí con los ojos apretados como si estuviera frente al mismísimo Lucifer.
-         Esto será difícil, ¿qué haremos? – dijo Marakzamet.
-         Sí… lo sé – afirmó Simploy con gesto de preocupación. 
Y oyeron todos en la mente, e instantáneamente Zatí se calmó. En verdad no era que oían, sino más bien entendían el significado de lo que los Ripul comunicaban, pero no había palabras, eran construcciones imaginarias de ideas y recuerdos con forma -  Zatí, no te haremos daño, te cuidaremos para que otros no te hagan daño, viajamos mucho hasta aquí para que vengas con nosotros, ellos te explicarán por qué el Agua tiene una relación especial contigo, ellos lo saben. Debes confiar – y todos, incluida Zatí, sintieron un calor regocijante, parecía… amor. 
Zatí dejó de aclamar y de zamarrearse. Estaba pensando en su lengua natal, pero los Ripul mediaban sus pensamientos, y se lo traducían en ideas a los demás - ¿Quiénes son, por qué nadie me ayuda? ¡Tengo miedo! ¿Díganme quiénes son ustedes? ¡Ahora mismo! – y la vieron sacudir su brazo izquierdo de arriba hacia abajo, cortando el aire, y poniendo el dedo índice tenso. Tenía la mirada desencajada. 
Y Simploy pensó la respuesta, los Ripul, de ahora en más, eran los interlocutores - Hemos pasado por penurias, pero al fin y al cabo la hemos encontrado, ¡no sabe lo felices que estamos al verla frente a nosotros! Puedo darle las explicaciones que satisfagan a sus dudas más ocultas, sus dudas de ese persistente por qué. Usted debe saber a lo que me refiero.
Zatí pensaba en que algo fuera de lo común le estaba pasando, en que esa extraña afirmaba respuestas que nadie más supo darle, ni siquiera su conciencia - ¿Usted puede decirme eso...? ¿Eso, no? - cuestionó con sus oscuros ojos bien abiertos.
-         Claro, señorita Zatí - le contestó -. Sólo nosotros conocemos la respuesta a su suceso que casi ahoga a su mejor amiga, Elisa si no me equivoco.
Zatí quedó con la boca abierta… Ariel y Logan también, y pensaron sin que los Ripul lo transmitan, en pobre chica, casi mata a una persona, ¡a su mejor amiga!  Simploy prosiguió, mientras la gente pasaba y pasaba, pero nadie miraba – Necesito que preste atención, y para que se quede tranquila, le diré que nadie nos está viendo porque los Ripul, que son las aves, han creado una ilusión mágica por la cual sólo usted nos ve, nos oye, es decir, sólo usted sabe que estamos aquí. No está alucinando, ni está loca, nada de eso, estamos aquí presentes, pero si los Ripul dejaran de generar la ilusión, todos nos verían. Espero que comprenda por qué no queremos que nos vean – Simploy  miró a los Ripul, las tres aves asintieron cerrando y abriendo sus penetrantes ojos anaranjados, y segura, continuó - Existen cuatro adolescentes en este Mundo, el mundo en donde vives, que desde el momento en que se han engendrado en los vientres de sus madres han sido portadores de los Cuatro Elementos de la Naturaleza, es decir, llevan en su interior dormidos al Agua, a la Tierra, al Fuego o al Aire. Hace ya tres mil doscientos sesenta y dos años que los llamados Magos de la Caverna profetizaron la manifestación de estos cuatro elementos a través de los cuatro jóvenes. Afirmaron que cuando llegaran a los dieciocho años de edad aquellos elementos intentarían salir de alguna manera – miró a Zatí enfrentándola con sus ojos violetas –.  La profecía se ha cumplido, usted es la portadora del Elemento Agua, él – señalando a Ariel – es el portador del Elemento Tierra, y él – dirigiendo su mano a Logan – es el portador del Elemento Aire. Al igual que usted, han vivido una situación traumática cuando su  elemento portado se les manifestó. Usted no es la única a la que le ha ocurrido, señorita
Zatí, ya puede estar tranquila que no vive el Demonio dentro suyo, ha ocurrido aquello porque ¡porta al Elemento Agua, nada más y nada menos!
-         ¿Ellos también…? – dijo con extrema timidez.
-         Sí – afirmó Simploy.
Después, ambos muchachos le dieron la bienvenida, y la abrazaron, ella se sorprendió quedando dura como una estatua. Al instante, los demás se fueron aproximando a la nueva dando a conocer sus nombres. Luego de dar su saludo sin encontrar respuesta de Zatí que seguía inmóvil y con ojos temerosos, Agoth le habló a Simploy al oído - ¿Cuándo le dirás que debe acompañarnos desde hoy y en este momento?
-         Ahora lo haré, Agoth – le contestó ella, y apaciguando al grupo, les dio a entender que debía hablar un poco más. Todos la miraron, inclusive Zatí.
-         Señorita, escúcheme – dijo a través de los Ripul -. Tengo que comunicarle un detalle muy importante - se tomó un instante, y continuó - . Como les he dicho anteriormente a sus iguales el día en que me han conocido, también se lo diré a usted. Desde este día debe acompañarnos en nuestro viaje, dejando todo atrás...
Logan y Ariel se miraron y miraron a Zatí, ambos le indicaron un sí con la  cabeza, ella se les quedó mirando. De un momento a otro, Zatí empezó a correr, entonces antes que saliera del radio de la ilusión, Ewon estiró sus brazos y las largas hojas de un helecho que crecía a un costado de la senda, le amarraron un pie – Perdón por la brusquedad, pero es lo primero que se me vino a la mente – les comunicó a sus compañeros. Y usando la telequinesia, Simploy la trajo flotando con ellos, otra vez. Notaron que el rostro de Zatí titilaba de miedo, los dientes le castañeaban  y tenía las cejas arqueadas hacia arriba.
-         Disculpe el exabrupto, pero por favor, debe acompañarnos – pidió disculpas y  rogó Simploy, y los Ripul le transmitieron a Zatí la idea – Por favor, la necesitamos, por favor – y se puso de rodillas ante Zatí con las manos entrecruzadas. La portadora la miraba asustada y confundida – De una u otra manera terminará alejándose de su pueblo, hoy con nosotros los representantes de la Magia Blanca, o más adelante, con los representante de la Magia Negra, y le puedo asegurar por mi vida misma que habrá deseado venir hoy con nosotros. Le ruego, señorita Zatí, venga con nosotros, por lo que más ama en este mundo, debe acompañarnos, sino todo se acabará, no habrá ninguna chance más de modificar las cosas y que todos vivamos en Paz.
Había entendido esa palabra sin necesitar traducción de las aves gigantes, la muchacha extraña estaba diciéndolo que la necesitaban por la Paz... Justamente eso era lo que ella más deseaba, la Paz: conocía la causa del por qué su padre debió escapar de Brasil, las peleas que había en su actual tierra por armas y medicamentos, se le palidecía el rostro cada vez que escuchaba las noticias de invasiones y guerras; en algunos lugares la gente moría en las calles de hambre, otras de enfermedades imposibles de curar, todo por poder… Se sentía impotente frente estos temas y siempre que discutía con alguien de ello, la presión le subía y le agarraban ataques de ira por la resignación y el temor que encontraba en todos para enfrentarlos, y eso que era una persona con mucha paciencia. Y ahora se encontraba con el ofrecimiento de alcanzar la Paz… unos extraños salidos de uno vaya a saber dónde la estaban invitando a partir y luchar por la Paz.  Y le resonó en la mente las ideas de las aves gigantes – Portadora Agua, a nosotros también nos han buscado para luchar por la Paz, si hubieran sido otros sin dudarlo hubiéramos rechazado la propuesta, pero son ellos, los seguidores de la Magia Blanca de corazones valientes y bondadosos, y aceptamos. 
La portadora miró a las aves y éstas agitaron sus cuellos dejando en el aire un brillo rosado, y Zatí sintió tranquilidad, y se sintió segura - ¿Y mi familia? – Le reprodujeron los Ripul en una idea a los demás - ¿Qué les diré a mi padre y a mi madre? ¡Nunca creerán que en mí esté el Elemento Agua!
-         Usted está en lo cierto, nunca le creerán, por lo tanto, para evitar problemas muy graves, debe irse sin que lo sepan – confesó Simploy a través de los Ripul
-         ¡Pero, pero…! ¡Oh, no, no! Se pondrán muy mal, se preocuparán mucho, mucho, ¡no quiero que estén mal, otra vez por mi culpa!
Y los Ripul transmitieron las ideas de Ariel – Nosotros también tuvimos que dejar a nuestras familias, ni siquiera le dimos un abrazo, nada… Pero si en verdad somos importantes para salvar al mundo, también estamos ayudando a nuestros seres queridos con nuestra partida, Zatí. 
-         ¿Y a dónde iremos...?
-         A Newcastle, y luego regresaremos al lugar de donde Agoth, Ewon y yo partimos en búsqueda de ustedes, volveremos a la caverna en donde mi padre los espera impaciente.
-         Tengo pensamientos confusos, y también quiero saber más de esto… ustedes han sido los únicos que me han dado una explicación de lo que ocurrió sin darme las espaldas y rechazarme - decía nerviosa Zatí y los Ripul transmitieron-, pero ni sé quiénes son en verdad... - y los miró soslayadamente.
-         Si es desconfianza lo que sentís, olvidalo – volvió a pensar Ariel -. Simploy, Agoth, Ewon y Marakzamet son muy buenos protectores, ellos están para cuidarnos. También Logan te lo puede decir, ¿no?
-         Sí - pensó él-. Ven con nosotros, pensamos con Ariel que nos necesitan para algo importante, por eso nos obligan a ir con ellos, aunque no sepamos para qué con exactitud - se acercó más a ella -. Zatí, sé lo que sientes ahora, sé que no entiendes nada de nada, pero a la vez algo te dice que es correcto dejar todo e ir con los salvajes y extraños y mugrientos, etcétera, etcétera, te lo digo porque es precisamente lo que Ariel y yo sentimos en este momento cuando nos ocurrió a nosotros.
Zatí dubitaba.
-         Zatí, me he peleado con mi novia porque ella nunca comprendió lo ocurrido  aquel día en el que el viento invadió mi habitación, pero aquí estoy, sucio, hambriento y cansado. Pero continúo con ellos, porque cada día me convencen más que es con ellos con los que tengo que estar - observó a los cuatro - . Estos cuatro son verdaderos héroes, Zatí. Han protegido nuestras vidas poniendo en riesgo las suyas, y además han dado sentido a nuestro ser -  la miró a los ojos - ¡Piénsalo!
-         Gracias, Logan - le dijo con dulzura Ewon - . Es muy bello lo que has dicho, te doy las gracias de parte de todos.
-         ¿Qué hará entonces, señorita Zatí? -  preguntó esta vez Agoth.
Estaba pensando, recordaba lo acontecido con Elisa, los trastornos de sueño que venía teniendo a partir de ese día, las caras prejuiciosas de sus vecinos cada vez que se los cruzaba; desde ese días las cosas no volvieron a ser como antes, su amistad con Elisa se había resquebrajado, la relación con sus padres era más fría, nadie se le acercaba… Pensaba muda con los ojos en la acera y los hombros encogidos… hasta que levantó el rostro y los Ripul transmitieron su idea – Anhelo la Paz por sobre todo en la tierra, y si soy la portadora de un elemento de la naturaleza como buena persona que soy, aunque mis vecinos digan lo contrario, acepto la misión. Sé que no son malvados, lo siento dentro de mí, alguien malo no puede transmitir amor. Me cuesta, pero creo en sus palabras también, es la mejor explicación que me han dado y ¡estamos hablando mentalmente! ¡Ja, ja, ja! – Rió histérica, ahora su pecho ascendía y descendía veloz porque estaba respirando nerviosa – Si es por la Paz, ¡vamos, vamos antes que cambie de opinión!
Reaccionaron todos muy alegres, y como de costumbre Agoth prosiguió a informar a Zatí sobre el armado del equipaje hablándole en un básico inglés. Pero al culminar con la lista, Agoth vio que el rostro de Zatí entristecía - ¿Qué le ocurre, señorita?
-         Es que... - tímida pensó - Es que mi pueblo es bastante humilde, no podré llevar  todas esas cosas. No contamos con mucho alimento como para retirarlo del pueblo para mí provecho, mucho menos esas cosas que me ha dicho... frazcadas, o algo así... Sólo puedo llevar las cosas que he comprado en el supermercado.
-         No se preocupe - intervino el pensamiento de Simploy - , nosotros nos ayudamos  unos a otros. Deje así las cosas, contamos con reservas para que usted pueda usarlas - y le sonrió.
-         Gracias, en verdad le agradezco – dijo más calmada Zatí.
-         Llámame Simploy, y a cada uno de ellos también por su nombre, por favor - aclaró Simploy.
Interviniendo, Ewon habló a todos - Entonces, si ya es el momento de partir… Suban ustedes tres, juntos, en este – dijo luego indicando un Ripul a los portadores. Las aves seguían traduciendo las ideas a Zatí, que aún no entendía el idioma español. 
Y los tres se acomodaron. En otro se dispuso Maralzamet con Simploy, y en el restante, Ewon con Agoth. Una vez todos colocados y acomodados, iba a ser el momento de la partida, cuando, importunadamente, aparecieron los padres de Zatí que miraban entre la gente, buscándola - ¡¡Zatí, Zatí!! - llamaban efusivos. La portadora atinó a saltar del Ripul, pero Ewon silbó con fuerza y los Ripul respondiéndole desplegaron sus alas para elevarse hasta los cielos; Zatí partía con los ojos llenos de lágrimas, y en su idioma les gritaba volveré, volveré, los quiero; Ariel y Logan trataban de consolarla, pero era inútil, ella lloraba sin contención. Los Ripul dieron por finalizada la ilusión, y los padres de Zatí llegaron a oír los gritos de su hija lejanos sin poder dar cuenta desde dónde provenían, y luego, hallaron las dos bolsas abandonadas en la acera. Corrieron hasta allí y gritaron otra vez el nombre de su hija.

5

Y estaba en los cielos volando en un ave gigante junto a dos varones, uno delante de ella y otro por detrás que se sujetaba de su cintura, si sus padres lo supieran estarían muy ofendidos porque ella ya tenía un pretendiente, al que conocía poco y nada, con el que se casaría y formaría una familia cuando cumplan los veinte y un años. Pero ahí no estaban, no la observaban ni podían regañarla. (Oh mis padres, los he dejado… se deben estar preocupando mucho, deben estar muy mal, los estoy haciendo sufrir). Y empezó a llorar de nuevo. No les entendía lo que le estaban diciendo, pero se daba cuenta que ambos muchachos querían decirle que no llore, y lo confirmó cuando el de pelo negro le dijo “no estés mal Zatí, no llores, no estás en peligro”, en inglés. Intentó secarse las lágrimas con las manos haciendo el esfuerzo por no seguir llorando, y aunque le costó un poco, no volvió a llorar… no hasta la Segunda Manifestación. El de pelo negro le sonrió, y se dio cuenta que era un muchacho muy apuesto más allá de la mugre que tenía. El de adelante también le rió diciéndole  algo que no llegó a entender, de igual manera lo interpretó como algo bueno y amistoso, y desde ese momento le cayó muy bien y abrió las puertas para una gran amistad.
De tanto en tanto, hablaban entre ellos sin verse, y se dio cuenta que también estaban nerviosos y se agarraban lo más que podían de las plumas del pájaro gigante. El pájaro gigante… y miró a los otros dos a sus lados, y arriba iban ellos, los que la habían acogido. (Todo es tan raro, ¿un sueño? ¿Será que estoy dormida…? Si lo es, es el mejor sueño que he tenido, ¡guauuu, qué extraño!), y después de pensarlo rio sin que la vieran. Entonces se animó para mirar abajo, sí que estaban alto, increíblemente alto, miró delate y vio nubecitas rosadas, anaranjadas, y a lo lejos el sol amarillo que caía del cielo a la tierra, brillaba tanto. Se dio cuenta que sentía el viento en la cara que le estiraba la piel, sintió las suaves plumas del pájaro gigante en el que estaba, y pensó en la posibilidad de la realidad, en que no estaba soñando, por el contrario, lo estaba viviendo de verdad. El primer pensamiento fue por qué ella, una chica normal, con una vida rutinaria, común y silvestre, no encontró respuesta. Estaba en el mercado y de pronto volaba en un ave gigante con desconocidos, así de fugaz. (Pero la paz, tengo la oportunidad de luchar por la paz. ¡Ay, y si me han engañado, si me están raptando y me matan! ¿En aves gigantes…? No son asesinos, no…).  Y recordó lo dicho por esos pájaros: “Portadora Agua, a nosotros también nos han buscado para luchar por la Paz, si hubieran sido otros sin dudarlo hubiéramos rechazado la propuesta, pero son ellos, los seguidores de la Magia Blanca de corazones valientes y bondadosos, y aceptamos”. Y pensó una y otra vez la frase: “…si hubieran sido otros sin dudarlo hubiéramos rechazado la propuesta, pero son ellos, los seguidores de la Magia Blanca de corazones valientes y bondadosos, y aceptamos.”, “…los seguidores de la Magia Blanca de corazones valientes y bondadosos, y aceptamos.”, “…y aceptamos”. Así que esto era su vida ahora, increíble, pero esto era real. Y bueno, las cosas tampoco han cambiado de la noche a la mañana, en lo más profundo sabía que lo del lago no había sido porque sí, que no había sido mentira, que no había sido una casualidad. Y sintió un regocijo en el corazón, la hizo sentirse segura a seguir con los desconocidos.

6

-         ¿Crees que podrá adaptarse? – preguntó Marakzamet a Simploy.
-         Sí, claro que sí. Aprenderá el idioma más rápido de lo que crees, Zatí es una  joven inteligente – le aseveró la maga.
-         ¿Cómo estás tan segura, Simploy? Dímelo, por favor.
Sin soltar las plumas, se volteó para mirar al Elfo – Los siento, Marakzamet, desde que cumplí los dieciocho años empecé a sentir sus presencias, es muy extraño, pero la primera noche de mi último cumpleaños fui a ver la Luna, estaba llena y despejada, me quedé como una hora sentada mirándola, y entonces, de pronto se me vinieron cuatro rostros a mi mente y todo lo supe de ellos: sus nombres, su localización, su historia. Marakzamet, y los vi, vi las formas físicas de los Cuatro Elementos, todos con ojos cerrados estaban dentro de un respectivo corazón, latían y latían – el Elfo dio  cuenta que Simploy miró a los portadores -, el día de las manifestaciones fue asombroso, fue una sensación increíble, ¡suprema Marakzamet! – Al decirlo abrió mucho los ojos, lo cual hizo estremecer un poco al Elfo, porque el rostro de Simploy se hizo extraño -  Me sentí llena de magia, ¡pero Magia! Sentí que todo lo podía, la mente se me llenó de imágenes, una tras otra sin parar. Vi a cada uno de los portadores manifestando sus elementos ocultos, más bien, vi cómo esos elementos se manifestaron, y conocí cada caso, y supe que los Cuatro Elementos habían comenzado a despertar. Y yo… Marakzamet, y yo, me sentí poderosa, muy poderosa, pero después me sentí con un poco de miedo, por eso corrí hasta la caverna para contarle a mi padre lo acontecido. Ewon lo sabe, Agoth no totalmente. 
-         ¿Qué crees que pudo haber sido, Simploy?
-         No lo sé exactamente, pero estoy segura de algo, yo tengo una conexión directa con cada uno de los Cuatro Elementos y sus Portadores. No sé por qué ni cómo, pero es una certeza. 
-         Simploy yo… - empezó a decirle Marakzamet, porque sintió que ese rumor podría ser verdad – Yo un día te contaré algo, pero antes necesito ver a Túkmuney, por favor. 
-         ¿Qué ocurre?
-         Por favor, no insistas, primero debo hablar con Túkmuney, ¿sí? – le dijo con rostro bondadoso.
-         Mmm… mira que ya no soy una niña, Marakzamet. Sabes que soy muy curiosa, así que no lo olvidaré, ¡atente a las consecuencias, después no digas que soy una cargosa, ja, ja, ja! 
-         No lo olvidaré, mi maguilla – y también rio, pero por dentro una sensación mezcla miedo mezcla nerviosismo, le hizo dar un escalofrío. 
Debía ver y hablar con Túkmuney lo antes posible. Bendecía el hecho que Ewon no le haya impedido el paso y poder unirse con ellos, y ya restaba muy poco para ir de camino a su caverna. Por el momento, pensó, la suerte estaba de su lado, y deseó tres veces que las cosas continuaran así.
-         ¿Pasa algo? – le preguntó Simploy.
-         No, no, nada – mintió el Elfo a su compañera, y volaron en silencio hasta la única parada que harían antes de llegar a Australia.

7

Ewon y Agoth debatieron sobre la actuación de los Ripul en el encuentro de la  Portadora Agua y ambos concluyeron que fue estupenda y digna de hacer relato.
Cuando el día iba culminando las estrellas fueron colmando el cielo azul. La luna al final apareció y parecía ser de la mismísima plata. El viento soplaba ahora fresco y húmedo, así que Ariel sacó las frazadas de su equipaje, y se las pasó a Zatí para que las extendiera con Logan, se taparon y se juntaron un poco más para guarecerse. Por su cuenta, Zatí, intentaba disimular el malestar causado al oler el vaho que largaban los muchachos. 
-                     Los grandes pájaros prosiguieron con el vuelo durante toda la noche, disminuyendo bastante la marcha para que los viajeros no cayeran de ellos  mientras dormían sobre sus lomos, volaron lentos y de forma segura. A pesar de haberle sido dificultoso, Zatí finalmente pudo conciliar el sueño cuando el cansancio y el estrés la sometieron. Y fue muy extraño, porque los tres portadores soñaron el mismo sueño,  aunque más que un sueño les pareció real: de pronto, dieron cuenta que estaban parados en una isla y arriba, en los cielos, pasaban los Ripul con sus protectores y ¡con ellos mismos!, durmiendo. La isla parecía seguir el trayecto de los Ripul, porque siempre los tenían arriba. Entonces, Ariel y Logan escucharon a Zatí hablarles, esta vez en español   - Muchachos, ¿qué está ocurriendo? – les preguntó, y luego, asombrada, acotó - ¡Oh, pero si estoy hablando en español!
-         Sí… ¿¡pero qué demonios!? – exclamó Logan un poco aterrorizado.
-         Qué estamos haciendo acá, ¡y allá! ¡Hey, estamos acá abajooo! ¡Hey! – atinó a  llamar Ariel a los gritos mientras que movía los brazos.
-         ¿Estamos acá abajo? – Cuestionó la última del grupo - ¿Estamos seguros de ello?  Porque si no me estoy volviendo loca, estoy viendo que estamos durmiendo en los pájaros gigantes. ¿Ustedes?
-         Claro, ¡pero claro que lo vemos! Guys, tengo miedo… - confesó Logan – esto no me está gustando, ¿pero qué está ocurriendo?
Y se miraron pensativos, ninguno tenía la más pálida idea de lo que estaba pasando. Y miraron a su alrededor, y aunque la luna estaba clara, era un manto de oscuridad, hecho que los asustó un poco más. Ariel volvió a gritar al cielo sin conseguir respuesta, gritó, saltó, exclamó, revoloteó los brazos, pero nada, los Ripul continuaban volando y todos durmiendo, a la par que la isla en la que estaban parecía estar avanzando con el grupo. Entonces, Zatí se acercó a la orilla, se descalzó, subió un poco el largo vestido y puso los pies en el agua del mar. 
-         Che, no quiero ser mala onda, pero me parece que no tendrías que hacer eso, siendo la Portadora Agua… no sé, mejor venía acá con nosotros, Zatí – le dijo Ariel.
La muchacha lo miró de refilón y siguió con los pies en el agua – Esto me da  tranquilidad, déjame, por favor.
-         ¡Hey, ustedes, estamos aquíííí! – el que gritó ahora al cielo con desesperación  fue Logan, sus compañeros lo vieron sudado - ¿Qué hacemos?
-         ¡Y yo qué sé! – Exclamó Ariel – Qué carajo está pasando… ¡la puta madre!
-         Quédense tranquilos, muchachos, todo saldrá bien – les dijo Zatí sonriéndoles al  mismo tiempo que se agachaba para rozar el agua con las manos.
-         Vení para acá, por favor – le rogó Ariel muy nervioso - ¿Qué es lo que tiene que salir bien, eh? Vení acá, ¡dale!
-         Pero me siento bien acá, déjame – le contestó imponiendo un poco la voz la potadora.
-         Ok, quedémonos así como nada hasta que explote el mundo, ¿te parece bien, Zatí?
-         Y tú que tienes pensado hacer, Logan – le contestó fijando los ojos en los del muchacho – El mundo no explotará, no pasará nada malo.
-         ¡Ahaha! – de repente escucharon el alarido de Airel, sobresaltándose. Zatí tomó sus zapatillas y corrió junto a sus compañeros.
-         No, no, no, no… - susurraba Logan juntándose más a sus iguales con el rostro lleno de temor. 
-         ¿Qué, qué ocurre? – les preguntó Zatí, porque aún no los había visto.
Allí estaban, finalmente los tres portadores juntos vieron a sus elementos custodiados. Los tenían ahí parados a tres metros de distancia. Eran bastante altos y sus figuras fantasmales, los rostros serios, no expresaban nada. Los tres portadores supieron quiénes eran al instante de verlos, entonces, sacando valor desde el fondo de su ser, fue Ariel quien les habló. Dio un paso al frente, se rascó la cabeza haciendo una mueca que le hizo cerrar un poco el ojo izquierdo y les dijo - ¿Qué está pasando? -. En un santiamén los tres elementos se desaparecieron y aparecieron colocándose a un paso de sus guardianes, y uno de ellos abrió la boca dejando salir un sonido sibilante, los tres portadores supieron interpretar el significado: “Déjennos salir”, les dijo el… 
-         Así que al final nos vemos la cara, ¡eh! – le dijo al ente Logan – Tú eres el Elemento Aire que tantos problemas me has traído, pues te imaginaba más aterrador. 
-         Elemento Aire – expresó en un silbido, similar a un vientito el mismísimo Elemento Aire - . Mi portador, tienes que dejarme salir. 
-         ¿Por qué tanta prisa? – le contestó sarcástico Logan.
El Aire silbó de nuevo, pero esta vez no se asustaron, porque no era esa la  intención de éste, sino más bien quería dialogar, e interpretaron el silbido como un “la Naturaleza nos aclama”. Al instante, los otros dos elementos también se expresaron, el Agua se movió grácilmente hacia Zatí, parecía ir bailando como una ninfa, extendió sus acuosas manos y le toco el rostro a su portadora emitiendo un sonido idéntico al sonido que se escucha cuando uno está bajo el agua, así habló el Elemento Agua. Lo que le quiso decir es: “Libertad, mi portadora”. Y en tercer lugar, la que lo había atormentado con el sueño donde sentía morir, el Elemento Tierra enfrentó a Ariel yendo en un tosco movimiento de desaparición y aparición espectral, y habló en un eco, no era que sus palabras hacían eco, sino más bien eran el Eco mismo, muy extraño también. Le dijo: “mi portador, debes dejarme salir de tu cuerpo, por mi Planeta, por la Vida misma”. 
Se quedaron mirando a cada uno de los tres elementos, qué seres extraños eran. Tenían forma humana, pero no lo eran, se les notaba a leguas. El Aire: parecía ser hombre, tenía cabello corto y blanco, el rostro pálido, era alto y longilíneo, los ojos… oh, los ojos eran como el viento, porque los iris se movían constantemente como si tuviera en los ojos un pequeño huracán, lo mismo él, parecía que el aire siempre le movía, algo similar a una túnica casi transparente se batía y batía sin cesar, también el cabello. Era de color grisáceo casi translúcido, similar a un fantasma. Bastante parecida era el Elemento Agua: parecía ser de sexo femenino, la piel mezcla verduzca y celeste daba sensación acuosa, como si toda ella estaba siendo formada por agua acumulada, titilaba gelatinosamente. El cabello era transparente y parecía ser lluvia, le caía hasta la cintura, el rostro como una gota de agua, se le divisaban los ojos acuáticos. Aparentaba llevar un vestido holgado, pero era un efecto visual del agua que la conformaba, porque iba variando de aspecto, quedando a veces como desnuda. Muy distinto era el Elemento Tierra: nítido, materializado, compacto, sus cabellos como ramas llenos de hojas verdes y flores, el color de sus ojos una mezcla de todas las tierras existentes en el mundo, de cuerpo fornido con piel verduzca, llevaba puesto un retazo de madera que le tapaba los prominentes bustos y también, una falda de lianas para cubrir sus extremidades inferiores. La vieron estar descalza y en sus pantorrillas se iban enroscando ramas llenas de flores que salían desde el pasto de la isla. 
-         Elementos, ¿esto es un sueño? – consultó Zatí.
-         No – le contestaron los tres en su respectivo hablar.
-         Y entonces, ¿qué es? – preguntó Logan.
-         Es una realidad emanada por nosotros – contestó en sonido acuoso Agua.
-         ¿Dónde estamos? – preguntó Ariel.
-         En una isla del Océano Índico – respondió en un eco Tierra.
-         ¿Por qué nos han traído hasta aquí? – preguntó Zatí.
-         ¿Cómo es que nos haces esa pregunta, Portadora Agua? – soplaba Aire - Oh… ¡oh, han perdido las Memorias! – Volvió a soplar – Los Cuatro Grandes que nos han descubierto sin Memorias – y sintieron que los tres elementos reían -. El Planeta nos aclama – resopló con fuerza.
-         El mago Túkmuney podrá dividirnos – dijo en eco Tierra.
-         ¿Ustedes están del lado de Túkmuney, lo conocen? – preguntó curioso Ariel.
-         ¿Del lado? Ah… nos hablas de albedrío. Portador mío, los Elementos  Primordiales no estamos del lado de nadie, no conocemos a Túkmuney según tu parámetro de conocer, sabemos quién es. Ustedes, nuestros portadores, deben ir con él, quien nos hará salir
-         Pero si no lo conocen, ¿cómo es que saben su nombre, quién es? – volvió a preguntar el jovencito.
-         Lo sabemos – afirmaron los tres elementos.
-         Sí, okay. ¿Pero cómo lo saben? – cuestionó esta vez Logan – Queremos saber  cómo pueden SABER quién es Túkmuney si dicen no conocerlo. Y además, ¿cómo es eso de “han perdido las memorias”? ¡Vamos Elementos Primordiales, no se hagan los misteriosos! – les terminó diciendo de forma locuaz.
Y durante un minuto los elementos no volvieron a comunicarse. Permanecieron ahí parados frente a frente cada uno con su par, portador y elemento correspondiente, y se observaban, los portadores no bajaron la vista ni por un segundo, y los elementos se mantuvieron altivos. Y fue entonces que los tres portadores empezaron a dar cuenta que el ambiente se tornaba inestable porque todo empezó a tiritar y se doblaba, ahora era un torbellino de apagados colores, porque la noche persistía. 
-         ¿Qué es esto? ¿Qué ocurre? – exclamó Zatí, por supuesto, continuaba hablando en castellano.
Y vieron cómo los tres elementos se engrandecían de tamaño en medio del torbellino que engullía todo hacia vaya a saber dónde, y se les venían encima. Oyeron a Aire soplar - ¡Oh…! ¡Sin Memoria! -, hecho que los estremeció por completo, de estar tranquilos y empezando a sentir un poco más de seguridad, pasaron a un estado de euforia terrorífica, porque esos tres extraños e inhumanos rostros agigantados los miraban y miraban desde las alturas, mientras que la realidad se movía de un lado al otro formando sombras horizontales. 
El fondo del mar. De un momento a otro estaban parados en tierras submarinas, y sin embargo dieron cuenta que no se ahogaban, pero tampoco necesitaban respirar. El espacio había dejado de moverse, era intacto, real. Se miraron entre ellos, estaban sanos  y salvos. Aunque asustados por la conmoción las palpitaciones calmaron y los mareos también. Y los vieron frente a ellos otra vez en el tamaño original. Agua les habló – Parece que no tienen Memoria… 
-         ¿Pero qué memoria, pero qué es todo esto, qué está pasando? – gimió Ariel, abría la boca, sentía exhalar las palabras, y sin embargo no se ahogaba ni tragaba agua. 
-         El mago Túkmuney, él nos liberará de sus cuerpos – les contestó apacible Agua. 
-         Serían tan amables de responder cómo llegamos aquí, por favor – les dijo Zatí a los tres elementos, también sin ingerir ni una gota de agua.
-         Mi emanación – respondió Agua, y en sonidos acuosos les fue aclarando algunas de sus preguntas - . En breve despertarán y esta realidad terminará. Sus Memorias están apagadas, ¿cómo ha ocurrido ello? Su familia es de los grandes magos que una vez nos invocaron y nos han estado guardando generación tras generación. Pero el Planeta nos aclama, nos atrae, ¡debemos salir! – y el rostro de Agua se engrandeció viniéndoseles otra vez encima, luego todo el elemento se hizo parte del mar camuflándose por un instante. 
-         Debemos hablar con Simploy – dijo Logan a sus compañeros mirando a uno y a otro. Hay que contarle sobre esto y preguntarle algunas cosas interesantes que nos dicen estos tres personajes, ¿no lo creen? – les dijo rascándose la punta de la nariz, antes de cruzarse de brazos. 
-         Todo esto es muy extraño… - les dijo Ariel.
-         Por completo – contestó Logan.
-         Demasiado extraño – les dijo después Zatí. 
Hasta entonces habían transcurrido ocho minutos, detalle desconocido por los tres portadores, porque desde su perspectiva el tiempo había perdido sentido y todo les iba pareciendo un largo e intenso sueño, aún inconsciente.

8

El espacio ahora había mutado, pero no lo sintieron brusco, si bien la realidad cambió titilando y movilizándose de igual manera, el traspaso de la realidad marina al bosque nocturno fue rápido y los tres elementos conservaron su forma y ninguno les acusó de “sin Memoria”. 
-         Y ahora en dónde estamos  - cuestionó Logan.
-         En la misma isla que antes sobre tierra – les contestó en un eco Tierra.
Los tres portadores miraron fijo a sus elementos custodiados como diciéndoles y  ahora qué
-         Aunque no recuperen sus Memorias, nosotros saldremos de sus cuerpos – silbó Aire, y lo vieron flotar por entre los árboles y la oscuridad.
-         Así es Portadores – dijo Tierra - . El mago más cercano es Túkmuney, lo sabemos porque sentimos, y tiene los conocimientos para hacernos salir de sus cuerpos. 
-         Si no quieren perecer, recuperen sus Memorias, que lo haga también el que guarda a Fuego… ¡mmm, lo sentimos activo y cercano! – les dijo Agua. 
-         ¿Nuestras memorias? – preguntó Zatí.
-         Memorias – dijeron al unísono en su respectivo lenguaje los tres elementos  imponiendo y haciendo resonar sus sonidos. 
Sin más todo volvió a convertirse en curvas y sombras horizontales, al mismo tiempo que sentían las cabezas mareadas, y todo se apagó. 

9

Los tres abrieron los ojos al mismo tiempo y estaban encima del Ripul que los  transportaba, después miraron para abajo, el mar se extendía. Aún era de noche y las estrellas brillaban relucientes. Les echaron un vistazo a sus protectores, todavía dormían, entonces pensaron que no habían percibido el evento con sus tres elementos, ni siquiera Simploy despertó. Aunque preocupados y ansiosos por comentar le ocurrido, sentían un cansancio que los adormilaba, siendo lo único dicho “después les contaremos”. Zatí asentó el acuerdo, pues, aunque sin poder pronunciar el lenguaje español, lo comprendió. Entonces se reacomodaron y conciliaron el sueño con una rapidez que al día siguiente los asombró.
Mientras todos seguían durmiendo, los Ripul avistaron el amanecer, según su apreciación comenzaba una agradable jornada perfecta para volar. Para esos momentos, no habían avanzado mucho, porque fueron a vuelo calmo, así es que todavía estaban sobrevolando los mares índicos sin llegar a las zonas de numerosos archipiélagos. Sin demostrarlo, se pusieron muy contentos cuando la dama Ewon despertó siendo la primera del grupo humano en hacerlo, como era costumbre, los saludó amable a los tres - Buenos días, Ripul, ¿cómo están? – les dijo en voz alta. Dándole respuesta, los tres gorgotearon y ella les sonrió - Bien, ¿por dónde vamos? A ver… - pensó hablando Ewon y avistó el lugar, al instante prosiguió – Mjm… no hemos avanzado mucho… - se volteó un momento y le tocó el hombro a su acompañante. Dando un respingo Agoth despertó.
-         ¡Ahahahah! – Bostezó desperezándose – ¡Buenos días, Ewon!
-         ¡Buen día, Agoth! – devolvió el saludo mañanero la dama.
-         Sabes, estoy muy descansado, ¿y tú?
-         También, también lo estoy. ¡Mira que es extraño! Hemos dormido en aves y me  siento más descansada que si lo hubiéramos hecho en la carpa – y estiró los largos brazos para enderezar la espalda. 
-         ¿Y los demás, en qué andan? – consultó el guerrero.
-         No sé, creo que aún duermen. ¡Ah, no! Mira, Simploy ya ha despertado, y  Marakzamet…
-         Está en eso también – terminó afirmando Agoth luego de ver al Elfo rascarse un  ojo. Y miró hacia el Ripul de su izquierda – Los portadores aún duermen, ¡ay, ay, ay, estos muchachos sí que son vagos!
-         ¡Ja, ja, ja! No digas esas cosas, se están ambientando, Agoth. Ponte en su lugar, ¡hombre! – le dijo Ewon sonriente. 
-         Era un chascarrillo, ¡ja, ja, ja! – dijo Agoth soltando una carcajada.
El Ripul que transportaba a Simploy y al Elfo se les aproximó.
-         ¡Hola, buen día! – los saludó Marakzamet.
-         ¡Buenos días! ¿Cómo están? – saludó y consultó Simploy. 
Se dieron los saludos pertinentes y cuando decidieron despertar a los tres portadores, ellos ya lo habían hecho. Y los notaron alarmados y con los ojos abiertos como platos. Al unísono los escucharon aclamar el nombre de la joven maga blanca. 
-         Creo que te necesitan, Simploy – dijo Ewon.
-         Sí… - afirmó preocupada la maga blanca, y sin perder tiempo indicó al Ripul  que se acercara al que llevaba a los portadores. Ya a su lado, preguntó - ¿Pero qué ocurre, por qué tanto alarde?
Vio cómo los tres jóvenes intercambiaron miradas, y sentían un gran cúmulo de  nervios, que Simploy percibió al instante.
-         ¿Qué?- les volvió a consultar Simploy, por su cuenta Marakzamet no decía  nada.
Y fue Ariel el primero en gritar - ¡¡Estuvimos con nuestros elementos!!
-         ¡A la noche, estábamos abajo en una isla, pero estábamos en el Ripul, dijeron que no teníamos memorias! – exclamó con los ojos bien abiertos Logan. 
-         ¿Que qué? – preguntó Simploy.
-         Sí, eso, eso, nos dijeron que no teníamos memoria, que teníamos que ir con  Túkmuney porque ellos saben quién es y que es el que los va a dejar salir de nuestros cuerpos, nos llevaron de acá para allá, Simploy, ¡estuvimos abajo del mar, pero no nos ahogamos ni nada, y en el bosque, Simploy! – decía sin parar y con rápidas palabras Ariel.
El Ripul que transportaba a Ewon y Agoth también se aproximó. Por su cuenta, las aves prosiguieron con la travesía, volaban lentos para dejar que los humanos hablen entre ellos. 
-         A ver… de a uno y más despacio – les pidió amable Simploy – ¿Estoy en lo cierto?, ¿me acaban de decir que estuvieron con los elementos?
-         ¡Sí! – exclamaron Ariel y Logan, y Zatí movió la cabeza afirmando. Entonces Simploy dio cuenta que la nueva integrante estaba comprendiendo todo, pero que aún no sabía hablar el lenguaje. Extraño, de un día para el otro ya entendía, sabía que lo iba a aprender, pero no pensaba que fuera en tan poco tiempo el avance. Luego, la maga blanca intercambió miradas con sus compañeros como diciéndose “alerta, los elementos están despertando”, y sin más, indicó a Ewon que cuando antes los Ripul aterricen.
Debía averiguar todo lo acontecido a sus espaldas, y la mejor forma de hacerlo era entablar una charla con los pies de los portadores en la tierra - Mis señores, por favor, tranquilícense. Hablaremos, me contarán todo lo que haya ocurrido. Primero aterrizaremos, ¿si? Luego me dirán todo lo que tienen para decir, ¿está bien?
-         ¡Simploy, Simploy, estábamos durmiendo, y al mismo tiempo, estuvimos abajo, en una isla con nuestros elementos! – decía una y otra vez Ariel, al parecer no había atendido al pedido de Simploy.
-         Está bien, está bien, es todo muy extraño. Lo sé, señor Ariel. Pero así no podemos hablar, en serio, le pido un poco más de paciencia – y sin más se dirigió a Ewon.
-         Sí – afirmó la dama seria. Sólo tuvo que pensarlo, y las tres grandes aves ya estaban comprometidas en busca de tierra firme.
Pero la realidad es que todo eran aguas oceánicas. Justamente por donde  sobrevolaban no había tierra, ni siquiera una pequeña isla perdida en medio del océano. De pronto, una idea se les reflejó en la mente – Agárrense fuerte, ¡aumentaremos la velocidad! - . Entonces, ni bien se tomaron todos de las plumas con buen agarre, las tres aves sacudieron sus amplias alas y comenzaron a volar como balas, al mismo tiempo que con su aguda vista iban buscando un lugar apropiado para aterrizar. Avistaban para aquí y para allí, enfocaban cuan binoculares de un lado a otro, sin menguar la velocidad, por el contrario, la aumentaban más y más. 
-         ¡Ahahaha! – gritaron los tres portadores al mismo tiempo, y las bocas se les  llenaron de aire, el grito de Zatí más bien se oyó como un alarido agudo femenino.
Lo positivo de esto, pensaron Simploy, Ewon y Marakzamet era que estaban  ganando terreno, antes retrasado por el vuelo plácido en la noche. En un santiamén cruzaron más de tres cuartas partes del Océano Índico, por lo tanto, restaba poco para arribar a la mismísima Australia, lugar donde residía la última portadora de la lista del viaje, pensó Simploy. Sin más, los Ripul ya habían detectado el lugar y bajaron en picada, todos sus jinetes sintieron estremecimiento en los estómagos, una sensación de vacío ascendente desde el pubis hasta la boca del estómago, y también, pensaron que se caerían de trompas, pero no, los gigantes pájaros tenían todo calculado, y cuando los traseros de sus guías se despegaban de sus lomos, estiraron las patas y aterrizaron perfectamente. 
Era un lugar desierto, no por su geografía, sino porque no había civilización. Habían arribado a una diminuta isla, el sol pegaba con dureza y la brisa era cálida al igual que las cristalinas aguas marinas. Ahora bien, todos desmontaron sin bajar los equipajes pues no era su intensión instalarse allí, sino entablar una conversación con los tres portadores, y luego, continuar. 
-         Bueno señores, cuénteme lo sucedido – les dijo Simploy cruzándose de brazos.
Ariel y Logan procedieron con el relato, Zatí estaba a su lado sin decir nada sólo de oyente, pero estaba entendiendo todo lo que se decía en la charla, cuestión conocida por Simploy. Cuando ella logró organizarlos, porque los muchachos se interrumpían el uno al otro y hablaban superponiendo las voces, la verdadera charla se dio lugar. Entonces de a uno fueron contándole lo acontecido la noche pasada, dieron lujo de detalles, desde los actos de Zatí cuando se puso en la orilla, hasta la manera en que cambiaban las realidades, el tema de la pérdida de memoria, y la forma que tenían los tres elementos: Agua, Tierra y Aire. Los protectores oían todo con suma atención, hasta parecía que los Ripul también lo hacían, pues estaban allí parados mirando a los portadores. Así, contaron todo sin olvidar nada, y Simploy conjeturó - Es evidente que los elementos están tratando de ponerse en contacto con sus portadores – dijo a los demás -. Señores, lo más importante es que se mantengan unidos a nosotros, ¿comprenden?
-         Sí – asentaron Logan y Ariel, y Zatí con un gesto.
-         Bien, esto por qué es. Pues bien, es para que si los elementos quisieran  manifestarse, como ustedes ya lo han vivido antes, yo pueda estar presente y guiarlos para que nada malo les ocurra y no resulten heridos – les confesó Simploy -. Deben estar al tanto de esto: las próximas manifestaciones serán cada vez más consistentes, ¿qué quiero decir con esto? Que los Elementos Primordiales cada vez están tomando más poder y más capacidad para salirse de sus guardianes, de ustedes, señores portadores. Si se dieran las próximas manifestaciones antes de llegar con mi padre, no quiero que sus cuerpos resulten dañados a causa de la brusquedad de la salida o aparición de los elementos. Por lo que me han dicho, todo da señal de que han experimentado una emanación surreal creada por los Elementos Primordiales para comunicarse con ustedes y pedirles la libertad, por ello se veían durmiendo cuando sentían estar en la isla esa de la que me hablan. En realidad, ustedes seguían durmiendo en el Ripul y sus mentes estaban vivenciando esa surrealidad creada por los elementos. 
-         O sea que nunca fuimos abajo del mar ni estuvimos en esa isla, ¿no? – preguntó Ariel.
-         No por completo, es decir, sus mentes sí estuvieron en esos lugares, pero la totalidad de ustedes, cuerpo y mente, no – respondió Simploy -. Los Elementos Primordiales están siendo bastante astutos… no se asusten, es la única forma que tienen para comunicarse con sus portadores, sólo en los sueños pueden presenciarse ante ustedes – hizo una pausa.
En sí mismo, Ariel recordó la charla que había tenido con los Ripul aquella vez  que el Elemento Tierra se le había presentado en el sueño.
-         Mmm… qué extraño, yo tendría que haberme despertado o bien ido con ustedes  a esa realidad emanada… - dijo pensativa después – Sí, están actuando de intrépida manera, de seguro sin mí piensan que pueden manipular mejor la situación.
-         Simploy, ¿hay peligro de que ocurra nuevamente? – intercedió en la charla Agoth.
-         No lo sé, la verdad es que no lo sé… probablemente sí, pero no puedo afirmarlo con seguridad – contestó la maga. 
-         Está bien, nada más pregunto…
-         Mjm, está bien, Agoth – le dijo Simploy - . Bueno, ¿cómo se encuentran ahora?
-         Y… eso de que nuestros cuerpos pueden resultar heridos no me gusta mucho, pero bueh… ¡qué vamos a hacer, es como incontrolable! – respondió Logan.
-         Sí, es una situación delicada, diría yo – le dijo a los portadores Simploy - . Lo  más importante es que estén con nosotros, en el caso que vuelva a ocurrir sólo deben llamarme pensando intensamente mi nombre, piensen en mí y yo estaré con ustedes frente a estos juguetoncillos elementos – y les sonrió dulce, sintieron calidez y tranquilidad. 
-         Está bien – dijo Ariel. Y sus compañeros asintieron con la cabeza.
Dieron por concluida la charla y subieron dispuestos como antes a los Ripul. Cuando todos estaban acomodados, la maga blanca dio las indicaciones: volarían hasta llegar a Australia, que gracias a la descomunal avanzada de las grandes aves, ya no restaba mucho de camino, por lo tanto, esa fue su decisión. Remontaron vuelo. 
Logan, ubicado primero, se volteó dirigiéndose a sus compañeros – Si pasa de nuevo, no olvidemos pensar en Simploy, ¿okay? - . Ambos estuvieron en total acuerdo.   Durante la travesía Zatí había comenzado a pronunciar sus primeras palabras en español, cosas como “está bien”, “no”, “sí”, “gracias”, “hola”, “hasta mañana”, ya las decía sin ningún problema. Ahora estaba en la etapa del armado de frases largas, resultándole un tanto más dificultoso, pero sus compañeros eran buenos maestros. Logan recordó todas las clases impartidas por su madre en casa, porque desde pequeño no le dio respiro y entre ellos hablaban castellano, ahora bien, cuando estaba su padre, inglés americano (estadounidense, como le corregía su madre apelando que ella también es americana y esa expresión está muy mal empleada) puro. En principio, les costó llegar a un acuerdo de si Zatí debía hablar en castellano argentino o en castellano mexicano, la cuestión es que la portadora agua fue incorporando los dos modismos, porque resultó ser que sus compañeros no pudieron llegar a un punto en común. En líneas generales los tres portadores se convirtieron en buenos amigos, se dividieron bien las tareas, aunque mucho no hubo que hacer, pero supieron administrarse correctamente los alimentos, nunca se les cayeron las frazadas al océano ni mucho menos los desperdicios, pues en esto estaban en completo acuerdo: la basura a una bolsa. Claro está, las bolsitas las usaban del equipaje de Logan, bastante cargado por cierto. Varias veces charlaron sobre sus vidas comunes, como empezaron a llamar a sus vidas antes de irse de sus casas, y se pusieron al tanto de lo distintos que eran sus contextos. Ariel les comentó sobre su padre, que aunque Logan ya sabía algo por haberlo conocido previo a Zatí, no paró de sorprenderse de la desdicha de su compañero respecto al tema. Ambos le juraron que si lo veían algún día lo iban a insultar y Logan dijo que lo iba a moler a golpes, promesa que logró sacar varias carcajadas a Ariel. Aunque sin usar muchas palabras, Zatí se supo hacer entender cuando les habló sobre su tradicional vida y el prejuicio de la gente de su vecindario, también les comentó que ella ya tenía un pretendiente, pero que aún no le conocía ni la cara. Ambos muchachos se quedaron pasmados al oírlo, sin llegar a entender por qué los padres hacen esas cosas. Zatí les dijo que por costumbre. Cuando durmieron, no hubo ningún encuentro con los Elementos Primordiales, por lo tanto, no tuvieron que recurrir a Simploy. Sólo hablaron con sus protectores para darles saludos en las mañanas, cuando les consultaban si estaban bien o cómo se iban sintiendo o si necesitaban comida y bebida, si tenían frío o calor, y demás cuestiones cotidianas cuando se vuela en Ripul.  
Por el lado de los protectores, también las cosas estuvieron tranquilas, ni siquiera se pusieron a especular sobre eventos transcendentales, sólo charlaban y recordaban la niñez de Simploy haciendo hincapié en sus destrezas mágicas y su buen corazón, Marakzamet habló otro tanto sobre unos bocadillos élficos más ricos que cualquier comida humana, y a pesar de sus disputas, Ewon le dio la razón respecto ese detalle, afirmando y describiendo su sabor dulce y frutal, convirtiendo esos bocadillos en manjar e ideales para acompañar con sidra, obviamente, sidra artesanal. Agoth contó varios chistes que hicieron reír a todos, incluso a los portadores, y habló bastante sobre el cambio que estaban teniendo las corrientes de los manantiales a costa de las represas de los hombres comunes. Después alagaron mucho la geografía, porque en verdad desde las alturas era bella, aguas transparentes repletas de corales multicolores. Y con respecto al clima, no hubo complicaciones, era cálido en el día y por la noche, sin sofocarlos. Nada más no podían charlar cuando los Ripul aceleraban el vuelo como balas para ganar tiempo, ya que no iban siempre así para dejar que sus jinetes hagan de lo suyo y que Ewon les pase un poco de agua fresca; ellos volteaban sus largos cuellos, abrían sus picos y bebían de la mano de la Dama de la Naturaleza, “¡Oh, qué bondadosa es!”, pensaron varias veces los Ripul

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Es así que siete jornadas sucedieron de forma serena y rutinaria llegando a convertirse en hastío absoluto. Entonces, cuando se habían terminado los alimentos y sus cuerpos ya no eran capaces de soportar la apatía, a su suerte, arribaron a Australia. Continuaron unos kilómetros más sobre los Ripul, hasta que el Elfo divisó un pequeño lago, así que, con un notorio ademán acompañado de un grito, indicó a Ewon que había que descender; las aves lo hicieron veloces. Y de manera organizada, fueron bajando junto con las bolsas para que los animales pudieran acicalarse y descansar, a parte, debían rearmar las provisiones. Y antes que todos se dispersaran, Simploy les habló – Compañeros – dijo -, nos tomaremos un día para descansar, pero con los primeros rayos del sol partiremos sin descanso hasta Newcastle - y continuó -. Aprovechemos para asearnos y cambiar las ropas. Una cosa más, cuando llegue el mediodía, reunámonos aquí - . Ya dadas las indicaciones, cada uno decidió su tarea: los tres portadores eligieron rearmar los equipajes acomodando mejor sus pertenencias porque con todo el traqueteo era un meollo de cosas, y después irían a darse un baño al lago, por ello, separaron la muda de ropa y dos toallones, uno de Logan y el otro de Ariel, que se lo  compartiría a Zatí. Ewon y Simploy, antes de asearse decidieron ir en busca de las provisiones, y ganándose el disgusto de la dama, Marakzamet se les unió vivaz. Por el lado de Agoth, tomó un cambio de ropa y fue hasta las aguas. 
Ese lago era rodeado de altos juncos, árboles de hojas crespas, arbustos y hierbas, más similar a una laguna, y las aguas eran claras y azulinas. Allí, Agoth colgó la ropa limpia y el género con el que se secaría, y después, en cuclillas para que nadie lo viera, se desvistió. Se sumergió en las aguas. Nadó de aquí para allá sintiéndose satisfecho, porque hace meses que no experimentaba un baño. También buceó y conoció la fauna y flora lugareña, muy hermosa a su gusto. Aunque le hacía falta un jabón, se refregó el cuerpo para desprenderse de la mugre. Sin tomarse más tiempo para dar lugar a que los demás también disfruten del aseo, salió del agua sin notar que alguien lo estaba espiando detrás de los juncos. Porque ahí escabullida estaba Simploy fisgoneando, lo seguía con la mirada paso a paso, movimiento a movimiento; había olvidado todo lo referente a la Misión, a los portadores, a los alimentos, pues toda su atención caía sobre la imagen del muchacho. Ahora bien, estaba tan ensimismada que no llegó a oír ni un solo llamado de Ewon. Pero Agoth que sí los estaba escuchando respondió rápido - ¡Espero no esté por aquí que me estoy bañando! - gritó al aire - ¡Ewon, tomo mis cosas y voy, después que venga el próximo! -. Simploy volvió a la realidad recordado todo el asunto, así es que sujetó con fuerza las frutas recogidas y escapó corriendo hacia donde estaba Ewon antes que el guerrero la viera.
Luego de Agoth fueron Ariel y Logan juntos para ahorrar tiempo, también disfrutaron mucho del baño, y gracias al súper equipaje de Logan, pudieron usar jabón. Después de diez minutos ya estaban vestidos con ropa limpia, y Ariel le dejó el taollón y el jabón a Zatí apoyados en una rama que se venía sobre las aguas. Llegó el turno de la portadora agua, pero para evitar cualquier imprevisto, Simploy la acompañó: sabía que la última vez que se había bañado en un lago el Elemento Agua se había manifestado, y de forma muy brusca, por cierto. 
-         No pienses en el agua, haz como si nada – le recomendó Simploy - . Sólo te bañas y sales, ¿está bien?
-         Sí – le contestó Zatí en español.
Una vez terminado, ambas se secaron, Zatí con el toallón de Ariel y Simploy  con un género suyo, se vistieron, juntaron sus pertenencias y la vieron llegar a Ewon.
-         Todo tuyo, Ewon – le dijo Zatí. 
La dama y la maga quedaron con la boca abierta mientras la veían a Zatí irse con los demás silbando.  
-         No lo puedo creer… - confesó Ewon.
-         Ha aprendido muy rápido, se ve que los portadores le han estado dando cátedra - dijo Simploy.
La dama agitó la cabeza y agregó – Bueno, bien por ella y por nosotros, ¿no? Ahora podrá comunicarse.
-         Aja…
-         Bien, ¡me voy a dar un baño, si me permites! – dijo entusiasmada a la maga.
Simploy se retiró con sus cosas bajo el brazo.
Transcurridos quince minutos, había llegado el turno del Elfo. Claro está que  Ewon ya estaba completamente vestida cuando Marakzamet llegó a la orilla de la laguna. Sin decirle ni mu, se retiró y lo dejó en privacidad.

11

El mediodía llegó, y como habían acordado, se reunieron todos. Entonces, en conjunto colaboraron para disponer el almuerzo debajo de la sombra de un frondoso árbol. Cuando todo estaba alistado se colocaron en ronda y dieron por comenzado la comida. Tragaban y bebían, y luego, volvían a tragar de una manera bestial y fuera de sí, iban mezclando diversos alimentos al mismo tiempo: frutos, hortalizas, pan, algo de carne de ave que Agoth había preparado a espaldas de Simploy y Ewon, para que él y los portadores puedan satisfacerse mejor, más verduras… a veces, el agua se les volcaba sobre el pecho de tan rápido que la bebían, y cuando se retiraba el pocillo, toda la boca estaba mojada. Nadie decía nada, ni siquiera se pedían cosas, las tomaban y dejaban a su libre antojo.
De soslayo, Simploy, miraba a Agoth, mientras recordaba su avistamiento  previo. Mas sin esperarlo, la mirada del joven se cruzó con la de ella - ¿Qué ocurre? – le preguntó con la boca llena. Sorprendida, no supo qué contestar, y sólo tomó un trago de agua.
-         Simploy, ¿qué ocurre, pasa algo? - confundido, también le preguntó el Elfo.
-         Eh... no, nada, ¿por? - contestó.
-         Estás extraña… - le contestó Marakzamet.
-         No, ¿por qué? No pasa nada, ¡ja, ja, ja! – dijo y rió nerviosa.
-         Mmm… ¿en serio? – le preguntó Ewon, ahora.
-         ¡Ay, sí, en serio! ¿Pero qué les pasa?
-         Déjenla tranquila, no pasa nada – pidió y afirmó el propio Agoth. Y sin que  nadie más los vea, intercambiaron unas miradas fugaces con Simploy, y él le sonrió pícaro. Ella bajó la vista, pero también se sonrió.
Pasada media hora dieron por finalizado el almuerzo. Con la panza llena, los portadores decidieron ir a retozar a la orilla del lago bajo la arboleda. Los demás, se dispusieron a armar la tienda para tener todo preparado y no tener que estar corriendo a último momento. Ewon les llevó más alimento a los Ripul que estaban sentados como empollando bajo un pino - ¡Eres muy amable, Dama de la Naturaleza! – le transmitieron en la mente cuando ella les depositaba en la tierra frutas maduras que ellos ya no iban a consumir y si no se echarían a perder, pero exquisitas para el paladar de los Ripul. Ewon les sonrió bondadosa. 

12

El día transcurrió y dio paso a la noche, una noche agradable y despejada. Para entonces, todos dormían profundamente, con excepción a Logan quien cautivaba el rostro de Simploy. Poco a poco,  iba acercándose a ella, pues esta noche dormía a su lado lo que le facilitó la osadía. Ahora, con mucho sigilo, comenzaba a acariciar su fina cintura por debajo de las sábanas, y al notar que ella no se inmutaba en lo más mínimo, Logan se arrimó aún más empezando a rozar la afilada nariz de la joven con la suya. Le miraba la boca carmín y su rostro tan tierno y sereno. Animándose más, subió su pícara mano y lo que tocaba ahora eran los bustos de Simploy, (oh, qué rico, sí que eres bella… Ah…), y sin vergüenza suspiró en su nuca. Sin importarle nada más que Simploy, se acercó más a ella, y cuando iba a estar sobre la maga, Logan sintió una pesada mano sobre su  hombro izquierdo. Volteó y ahí lo vio, Agoth lo traspasaba de lado a lado con los relampagueantes ojos.
-         Acompáñeme, por favor - le dijo susurrando.
-         Agoth... - dijo el joven casi sin aire.
-         Venga conmigo afuera, por favor - volvió a pedirle Agoth en un susurro.
Y con cautela salieron. Intentando hacerse el desconcertado, Logan dijo – Bueno… ¿qué ocurre?
-         Disculpe por lo que le diré, señor – dijo Agoth -, pero no se haga el idiota.
-         ¿Cómo? - exclamó Logan, porque lo cierto es que no esperaba esa reacción.
-         ¡No intente disimular más! - decía ahora con un tono más elevado, Agoth - ¡Lo  he visto manoseando a Simploy! ¿Cómo es que se ha atrevido a hacer tal cosa?
-         Eh... Agoth - decía sin saber el joven. Pensó unos instantes en silencio y  finalmente lo dijo -. Me gustaría saber por qué te ofendes tanto cada vez que tocan a Simploy.
-         ¡Eso no importa ahora! - contestó muy serio - No me gusta en lo más mínimo su actitud, es una falta de respeto hacerle eso a una dama, en especial a la señorita Simploy que cuida tanto de ustedes.
Logan no respondía, la verdad es que las palabras de Agoth eran pesadas y con razón. Además, la mirada del guerrero lo acosaba, parecía leerle la mente.
-         Eh... mira Agoth... - sólo pudo decir el chico.
-         Mire, no diga más nada - respondió con frialdad Agoth -. Se lo diré directamente, usted no puede estar aferrado de esa forma a Simploy.
-         Pues, no te entiendo bien, ¿qué forma, Agoth? Si piensas que estoy enamorado de ella o me estoy enamorando, te equivocas. Ella sólo me gusta, es muy bella - pensó y suspiró -. Es la muchacha más hermosa que he visto...
-         Primero no le diga “muchacha” a Simploy, es una doncella, y de las más puras de todas - y prosiguió, también con la voz seca - . Y segundo, a usted no le puede ni siquiera gustar Simploy.
-         ¿Y por qué? No veo ningún problema en eso - respondió Logan tomando coraje- . Está bien que yo sea uno de esos cuatros jóvenes que ustedes deben proteger y todas esas demás cosas. Pero no veo ningún inconveniente en que SÓLO me guste Simploy - terminó diciendo elevando algo la voz.
Agoth había empezado a sudar; sentía unos terribles nervios. Si sólo fuera un  jovencillo cualquiera ya lo hubiera escarmentado, pero Logan no era ese caso. Así es que después de mirar al cielo y de volverle a dirigir la vista al pilluelo, le habló – Mire señor, no puedo ser absolutamente claro, pero, y espero que quede bien claro desde ahora, usted no puede gustar ni mucho menos enamorarse de mi lady.
-         ¿Tu “lady”? - y rió burlón - . Mira Agoth, basta. Dime la verdad, ¿tú eres el que está enamorado hasta los huesos de Simploy, no es así? - hizo una muy corta pausa y le clavó los ojos - De otra manera no se explicaría toda esta conversación celosa...
El desconcertado era ahora Agoth. En realidad el joven lo había puesto entre la  espada y la pared con aquel audaz cuestionamiento. Tuvieron que transcurrir unos largos instantes para que se atreviese a responder - Señor...- empezó diciendo muy tímido -. No puedo contestarle esa pregunta, pero le ruego, por favor, que no se acerque más a Simploy.
-         Pero por qué, Agoth, por qué.
-         Porque... - dudó, hasta que dé un impulso contestó - ¡Porque Simploy es especial! - miró el suelo, y con una mirada melancólica continuó - Amo a Simploy desde el primer momento en que la vi, desde ese día en que el señor Túkmuney me la había presentado cuando me permitió conocer el sitio en donde reside la caverna. Sólo tenía diez años y yo doce…
-         Ah… -  dijo Logan - , ¿así que se conocen hace bastante?
-         Sí, y a medida que los años transcurrían me iba gustando más y más su belleza. No sólo es hermosa por fuera, lo es más por dentro, Simploy es una mujer muy especial… - miró a Logan esta vez casi desarmado, una congoja enorme podía dejar al descubierto; y otra vez lo pidió - . Por todo lo que le he dicho, le pido que la deje.
-         Bueno, si me lo dices así… - dijo Logan - . Debo confesarte que me encanta Simploy, es verdad, ¡es tan pero tan linda...! Pero comprendo tu sentimiento, yo no la amo, sólo me gusta, así y todo prometo no interferir, te la dejo en tus manos, Agoth - y terminó con una sonrisa.
-         Gracias por entender, señor Logan - dijo Agoth aliviado, y luego le ofreció su mano.
-         Por nada, Agoth - respondió el chico estrechándosela.
Y cuando volvían a la tienda, Agoth le hizo una última petición - Señor Logan - lo llamó - , por favor le pido que no diga nada de esto, guárdeme este secreto.
-         No tienes ni que decirlo, Agoth, así lo haré.
Culminada la discusión, se retiraron a la carpa, se acomodaron y durmieron calmos hasta el siguiente día. La tranquilidad se mantuvo toda la noche.
Poco a poco el crepúsculo de la mañana fue apareciendo. En ese amanecer el  cielo fue rosado con nubes blancas que formaban unas líneas muy delgadas. Una hora más tarde, en el horizonte la luz fue esplendorosa, brillaba naranja hasta llegar a convertir todo en celeste. Y con los primeros cantos de las aves lugareñas, los viajeros iban despertando a temprana hora. Los primeros fueron Marakzamet y Agoth, quienes al dejar la tienda prosiguieron a preparar a los Ripul, además de juntar unas provisiones más para el camino que vendría, así es que Agoth pescó algunos peces, Marakzamet recolectó montones de frutos comestibles, y llenaron varios botellones con el agua de la laguna. Cuando estaban por concluir con los preparativos, vieron que todos estaban casi listos para abandonar el lugar. Zatí y Ewon desarmaron la tienda guardándola en una de las bolsas pertenecientes a Agoth. 
-         Pero si podría haberlo hecho yo más rápido… - les dijo Simploy.
-         Bueno, pero yo también quiero ayudar – le contestó alegre Zatí.

Estaban ya dispuestos para continuar con la travesía hacia Newcastle, los Ripul con los equipajes de lado a lado, Simploy ya había concluido con el hechizo para limpiar el lugar, los portadores estaban en perfecto estado, las provisiones enlistadas, no quedaba más nada que subir en las gigantescas aves y volar.




A. M. 

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