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lunes, 2 de febrero de 2015

Resistiendo al agronegocio: la construcción de autonomía en el caso del pueblo de Malvinas Argentinas contra la planta de Monsanto.

Trabajo final presentado en el seminario de investigación "Acciones Colectivas, protestas y Movimientos Sociales en el interior del país. El contexto de América Latina", a cargo de GER-GEMSAL, FSOC, UBA. Diciembre 2014.




ANTECEDENTES DE INVESTIGACIÓN
El objetivo de este trabajo es analizar las acciones de resistencia al agronegocio llevadas a cabo por el pueblo de Malvinas Argentinas de la provincia de Córdoba, Argentina, desde el año 2012 en adelante. Se busca conocer las características de las prácticas sociales que se oponen a la construcción y desarrollo de la planta de la empresa Monsanto destinada a la experimentación y procesamiento de maíz genéticamente modificado. El supuesto que guía el estudio es que en el proceso de resistir, los actores de Malvinas Argentinas construyen espacios de autonomía -siempre individual y social a la vez-, en donde se interpelan a sí mismos, a la sociedad y a su entorno, y en los cuales surge el germen de un actuar reflexivo con potencialidad de transformar la formación social instituida y las significaciones imaginarias en el que ésta se fundamenta.
Se entiende que las acciones de resistencia analizadas, se sitúan en un contexto signado por la acumulación por desposesión. Se trata de un proceso que atraviesa las relaciones sociales, económicas, culturales y políticas, iniciado en los albores del capitalismo y desarrollado en el transcurso de diferentes etapas (Teubal y Palmisano, 2012). Analíticamente, pueden distinguirse tres momentos históricos: la conquista de América y era colonial donde se configura la economía mundo y se llevan adelante las primeras actividades extractivas alrededor del saqueo del oro y la plata, y posteriormente, de la producción de azúcar. La era liberal y la conformación de las economías primario-exportadoras hacia fines del siglo XIX y comienzos del XX, donde los metales son desplazados por la adquisición y valoración de la tierra. Y, la etapa actual, con predominio del neoliberalismo y la configuración de un nuevo extractivismo. En esta última se centra el trabajo.
En el presente, la acumulación originaria -teorizada por Marx en el Capítulo XXIV de El Capital- se complejiza adoptando un renovado y amplificado proceso de mercantilización (Seoane, 2013). Al respecto, David Harvey (2004) ha analizado que a los rasgos que en la actualidad forman parte de la geografía del capitalismo, y que tienen reminiscencias con lo ocurrido en la acumulación originaria, se le suman otros nuevos que configuran lo que el autor ha denominado como acumulación por desposesión. Ésta se organiza principalmente alrededor del énfasis en los derechos de propiedad intelectual, la biopiratería y pillaje del stock mundial de recursos genéticos en beneficio de unas pocas grandes empresas multinacionales, la depredación de los bienes ambientales globales (tierra, aire, agua), y la corporativización y privatización de los servicios públicos. Todo esto “constituye una nueva ola de cercamiento de los bienes comunes” (p.115).
En este modelo, la tierra, el agua, los minerales, y la biomasa resultan cada vez más estratégicos para la reproducción del sistema económico hegemónico, el cual es regulado a través del neoliberalismo globalizado. Justamente, el modelo extractivista reemerge durante las transformaciones ejecutadas por gobiernos que implementan la doctrina neoliberal. En una instancia inicial, durante la década de 1970, donde se produce una internacionalización de las transacciones comerciales y financieras bajo la gestión de gobiernos militares. Y en una segunda etapa, a partir de la década de 1990 en adelante, los Estados han adoptado medidas tendientes a la liberalización y flexibilización de las instituciones, desregulando y desarticulando el andamiaje institucional[1].
Su objetivo principal era impulsar con mayor ahínco la mercantilización de la tierra en detrimento de sus otros múltiples sentidos. Con ello se trató de desregular y desarticular el andamiaje institucional que en muchos países había sido establecido para defender y promover, aunque fuera tibiamente, las economías campesinas o de pequeños y medianos productores agropecuarios (Teubal y Palmisano, 2012: 9).

En líneas generales, las actividades extractivas -minería, hidrocarburos, forestal, agronegocio- se caracterizan por la privatización, la mercantilización, el patentamiento de la biodiversidad y los genes[2], y la apropiación intensiva de bienes comunes. Son actividades que comprometen cada vez más la capacidad de resilencia de los ecosistemas, generan el arrinconamiento de las poblaciones, y se sustentan por medio de la violencia estatal-legal y paraestatal en los territorios disputados (Wahren, 2011).

MARCO TEÓRICO
Debido a las características del objeto de estudio, se requiere profundizar en aquella actividad extractiva que organiza el sistema hegemónico de producción, distribución y consumo de alimentos: el agronegocio. Durante los últimos años, éste ha ido estableciendo una racionalidad diferente de producir alimentos al desplazar prácticas de la agricultura tradicional. Al mismo tiempo, fue transformando los hábitos alimentarios de un país:
la lectina de soja desplazó a las grasas animales de la gran mayoría de los alimentos a base de harina (galletitas, panificados, golosinas, etc.) generando que en la actualidad la población argentina consuma a diario alimentos modificados genéticamente sin que exista ninguna identificación en ellos (Giarracca y Palmisano, 2013: 165).

Una de las dimensiones que más se destacan es la conformación de los ‘pools de siembra’  o complejos agroindustriales, y la incorporación creciente en el sector agrario de la tecnología de punta y la provisión de insumos: semillas, fertilizantes, agroquímicos, herbicidas y maquinarias. Como describen Giarracca y Teubal (2008),
Las grandes empresas semilleras, combinadas con las que venden los agrotóxicos –introducidos de forma creciente en el sector-, adquieren una preeminencia inusitada en el sistema agroindustrial de nuestro país, en gran medida potenciada como consecuencia, primero, de las denominadas revoluciones tecnológicas de los híbridos (revolución verde) y, más recientemente, de los transgénicos (la revolución biotecnológica). (p. 154).

Las transnacionales que lideran el sector proveen dichos elementos buscando maximizar al corto plazo las ganancias, y como fuentes para la innovación y el desarrollo económico del país. Sin embargo, este proceso conlleva al endeudamiento y la dependencia cada vez mayor de los productores al paquete tecnológico: “Los productores que logran sobrevivir y mantenerse en el sector se ven sujetos más que nunca a la agricultura de contrato que el agronegocio le impone, o bien, a la provisión de semilla y al paquete tecnológico que la semillera exige” (p.155).
A la par, el agronegocio ha convertido los alimentos en commodities[3] y a la tierra en una mercancía más. Éstos cotizan en el mercado bursátil especulativo orientando la producción hacia el mercado externo en detrimento de las necesidades del mercado interno, convirtiendo la actividad en un negocio financiero. Bajo este modelo, se privilegia el desarrollo de las ‘economías a escala’ orientadas a la exportación granaria, en lugar de las necesidades de productores familiares y del consumo interno del país. Los productores agropecuarios, en particular los chacareros y campesinos, son desplazados u obligados a reconvertir su actividad por los grandes productores o terratenientes y por ‘pools de siembra’ favorecidos a partir del proceso de sojización[4]. Por lo tanto, es una lógica productiva que acrecienta la concentración de la tierra. Es un hecho conocido como el landgrabbing, es decir, la actividad agropecuaria tiende cada vez más al acaparamiento de tierras bajo la propiedad de unos pocos productores e inversionistas.
Otra consecuencia destacable del agronegocio, es el implante del monocultivo en la región pampeana y también en lugares del país que en el pasado se dedicaban a otro tipo de producciones más acordes a la geografía y necesidades de cada región. Se va produciendo, entonces, un corrimiento de la frontera agraria y un aumento de la deforestación con el fin de disponer la tierra para el cultivo, mayormente, de la soja[5]. A esta realidad, se suma el uso intensivo que hace del agua y el suelo, porque es una lógica productiva que no respeta la rotación de cultivos del método tradicional[6]. Ello, más el excesivo uso de agroquímicos/agrotóxicos como el glifosato, provoca la erosión de los suelos e inutilización para futuras siembras debido al socavamiento de su fertilidad.
Vinculada directamente con el modelo productivo, se suplanta la ganadería extensiva por el método de feedlot[7]. Éste produce alimentos de menor calidad, mayor sufrimiento animal, y potencia la gestación de enfermedades y serios impactos ambientales como la degradación y contaminación de las napas acuíferas: “cuando las lagunas de mierda que forman los corrales drenan hacia abajo, llenan las napas (que antes eran consideradas inagotables y puros reservorios) con partículas tóxicas, químicos, remedios, virus y bacterias.” (Barruti, 2013: 190).
Giarracca y Teubal (2008) caracterizan al modelo como una ‘agricultura sin agricultores’, por su carácter excluyente respecto a la agricultura familiar y campesina. “Específicamente, el agronegocio es la expresión en el mundo rural del modelo civilizatorio neoliberal. Esto implica una profunda transformación de las estructuras productivas y de los actores que actúan en y sobre ellas” (Giarracca y Palmisano, 2013: 162). Sumado a las características ya mencionadas, en los lugares donde se instala la actividad extractiva, se generan tensiones entre las poblaciones locales y los intereses de las multinacionales del agronegocio. Su tendencia hacia la monopolización corporativa de los eslabones locales y globales de producción, distribución, cambio y consumo que componen la cadena agroalimentaria, y esta propensión creciente hacia la sojización del agro y el monocultivo, va desplazando otras territorialidades y saberes. El agronegocio, por ende, pone en peligro la soberanía alimentaria de los pueblos. A su vez, su desarrollo atenta contra la biodiversidad, y está involucrado con serias consecuencias para la salud humana, animal y la reproducción del ecosistema en su conjunto (Barri, 2013).
Interpelados por este contexto, emergen organizaciones y movimientos sociales que disputan los territorios y organizan su acción en contra de los intereses, sentidos y lógicas de las actividades extractivas (GER-GEMSAL, 2013). Siguiendo la conceptualización de Wahren (2011), son acciones que resignifican a los actores como movimientos sociales territorializadados, en el sentido que
la territorialidad radica en la reapropiación social, cultural, económica y política de un espacio geográfico determinado. Es en ese espacio habitado y practicado socialmente donde estos movimientos sociales construyen proyectos disruptivos con, por lo menos, alguna de las dimensiones del orden social económico, cultural, político, educativo, sanitario, etc.” (p. 14).

Llevan a cabo prácticas colectivas reflexivas que cuestionan y visibilizan las problemáticas de una localidad. Como se detallará posteriormente, las acciones llevadas a cabo por el pueblo de Malvinas Argentinas, persiguen el objetivo de frenar la construcción de la planta de Monsanto para prohibir la fase de operación. Pero también, operan como espacios denunciantes y visibilizadores del modelo excluyente, saqueador y asesino.
La acción de estos movimientos emergentes, entendidos también como nuevos movimientos sociales, es analizada en términos de Melucci (1994). Se entiende que los actores involucrados organizan su comportamiento, producen significados y establecen relaciones entre sí mismos y el ambiente. Por lo tanto, la acción comprendida como acción colectiva es un “resultado de intenciones, recursos y límites, una orientación intencional construida mediante relaciones sociales desarrolladas en un sistema de oportunidades y obligaciones” (p. 137). Durante el proceso mismo de resistencia, se va construyendo una identidad colectiva a partir de la interconexión constante entre:
“1. formulación de las estructuras cognoscitivas relativas a los fines, medios y ámbito de la acción; 2. activación de las relaciones entre los actores, quienes interactúan, se comunican, negocian y adoptan decisiones; 3. realización de inversiones emocionales que permiten a los individuos reconocerse.” (Melucci, 194: 173)

Compuesto por interacciones, por reconocimiento emocional, y por construcciones cognoscitivas comunes entre los actores, el proceso identitario permite la resignificación del territorio. De este modo, el territorio opera como ‘campos de experimentación social’, es decir, como espacios de subjetivación territorializada: los movimientos logran desplegar procesos de reterritorialización de carácter disruptivo con la territorialidad extractiva hegemónica, resignificando las formas de habitar y practicar los territorios como dimensiones creativas, autogobernadas, autogestionadas y de autonomía, constituyéndose, así, como territorios insurgentes (Wahren, 2011). Se reconfigura como un espacio de construcción colectivamente hacia una nueva organización social, donde los actores “se instituyen, instituyendo su espacio, apropiándoselo material y simbólicamente” (Zibechi, 2003: 187). Se trata de construcciones colectivas contrahegemónias al modelo que impone el neoliberalismo globalizado.
Siguiendo a Revilla Blanco (2010), este tipo de movimientos contemporáneos va produciendo una concepción alternativa de ciudadanía ya que cuestionan y vuelven a dar significado a las relaciones económicas, políticas, sociales, y culturales históricamente constituidas. Son, por ello, una ‘escuela de ciudadanía’:
“(…) los movimientos sociales son uno de los medios existentes para hacer visibles las reivindicaciones, propuestas, demandas y problemas sociales. Pero son también mucho más  que un medio: son el espacio en el que se crean, recrean y transmutan las identidades colectivas.” (p. 55).

Puntualmente, este trabajo comprende este tipo de procesos sociales a través del concepto de autonomía de Cornelius Cartoriadis (2008). En esta línea, es posible pensar a los movimientos sociales como espacios posibilitadores para la construcción de autonomía. Mientras el régimen del neoliberalismo globalizado constituye la heteronomía de la sociedad instituida contemporánea. Esto es, porque niega y oculta su dimensión instituyente fijando roles sociales predefinidos por la sociedad (individual y colectiva a la vez). Su poder se instituye en las psiques e imaginarios sociales creando individuos sujetos a su formación social.
Sosteniendo su modelo histórico-social a través de las propiedades que ha creado del ‘ser-así del mundo’, el neoliberalismo se da “apariencia de la ‘espontaneidad’ más completa y en realidad estamos ante la heteronomía más total posible” (Castoriadis, 2008: 4). Para el caso, ha instituido al agronegocio como único saber válido en la producción agropecuaria. Al respecto, el análisis de Hernández (2009) sirve de modo ilustrativo:
“El marco teórico agribusiness originalmente producido en la arena académica fue apropiado por actores sociales en condiciones históricas, políticas y sociales precisas, generando sus propias prácticas materiales y representaciones. (…) decimos que el paradigma de los agronegocios es una suerte de caballo de Troya, a través del cual se hace referencia a un modelo de organización societal que supone mucho más que una opción de negocios. Es posible pensarlo como el marco ideológico que construye sentido y legitima (social y políticamente) el nuevo modo de relacionamiento agroproductivo argentino, cuyo horizonte se ha globalizado definitivamente” (p. 43).

La sociedad que ha creado, anula otras significaciones coexistentes sobre cómo habitar y producir. Son, para el marco del agronegocio, como ‘transgresiones’ o ‘patologías’ de la heteronomía instituida.
Pese al poder que ejerce la sociedad instituida -la sociedad que es-, puede ocurrir, también, el momento de la puesta en duda de las significaciones sociales instituidas y de la ruptura con la heteronomía. Los sujetos pueden “encontrar o crear medios sociales de una expresión pública original y contribuir a la autoalteración del mundo social” (Castoriadis, 2008: 2). Si ello sucede, los sujetos recuperan la capacidad instituyente del individuo, es decir, la capacidad de cambiar de modo reflexivo la sociedad. Se comienza a recuperar, así, la autonomía perdida en la forma de la heteronomía.
Es cuando se crea el germen de un proyecto de autonomía colectiva e individual que permite a los individuos darse a sí mismos sus leyes. Se crea política, dándose lugar para la actividad colectiva explícita de una manera reflexiva y deliberativa. Supone, por lo tanto, un actuar autorreflexivo. Como define Castoriadis:
“La autonomía es pues el proyecto (…) que tiende, en un sentido amplio, a la puesta al día del poder instituyente y su explicación reflexiva (que no puede nunca ser más que parcial); y en un sentido más estricto, la reabsorción de lo político, como poder explícito, en la política, actividad lúcida y deliberante que tiene como objeto la institución explícita de la sociedad (así como de todo poder explícito) y su función como nomos, diké y télos –legislación, jurisdicción, gobierno- hacia fines comunes y obras públicas que la sociedad se haya  propuesto deliberadamente” (2008: 16 y 17).

El fin de la heteronomía, es decir, el poder de la autonomía, supone una acción reflexiva en un movimiento sin fin de manera a la vez individual y social. Reconoce, siempre, que toda formación social es un producto de lo social e histórico y que tiene, por ello, potencialidad de ser transformada. La existencia de la autonomía se relaciona con la elaboración de instituciones que maximicen la participación de los individuos reflexivos en la construcción de una política colectiva. Nace a partir del cuestionamiento hacia la heteronomía instituida y las propiedades dotadas de sentido por la institución y las significaciones imaginarias de una sociedad dada. La autonomía es potencialidad para modificar el imaginario radical[8] a través de la sociedad instituyente. Busca crear nuevos poderes y normas que instituyan un orden más cercano a los intereses colectivos y, así, germinar individuos más autónomos.
Tal como señala Svampa para caracterizar a los movimientos sociales latinoamericanos de los últimos años, “el territorio aparece como un espacio de resistencia y también, progresivamente, de resignificación y creación de nuevas relaciones sociales” (2012: 77). A su vez, la acción colectiva de estos movimientos, adopta la acción directa como herramienta de lucha, desarrolla formas de democracia directa para la toma de decisiones y prácticas asamblearias, y plantea la demanda de autonomía como eje organizativo y estratégico.

PRESENTACIÓN DEL CASO
La empresa Monsanto autodefine su esencia como proveedora de la agricultura sustentable. “Producir más. Conservar más. Mejorar la calidad de vida.”, son sus tres tópicos principales. Al mismo tiempo, enfatiza la necesidad de trabajar junto a los agricultores con el fin de satisfacer las necesidades actuales y futuras del planeta[9]. Una breve historización sobre Monsanto puede servir para problematizar su aparente naturaleza benefactora y sustentable, y comprender las consecuencias que implica el uso de sus productos y su presencia en el territorio de Malvinas Argentinas.
A partir del artículo digital escrito por Soriano y Zunino (2007), se rastrea que la actual transnacional Monsanto tuvo origen en el año 1901 en la ciudad de San Louis, Missouri, de los E.E.U.U. Nació como una empresa farmacéutica y alimentaria, su principal producto era el endulzante artificial sacarina. Hacia las décadas de 1920 y 1930, se convirtió en una de las principales empresas fabricantes de ácido sulfúrico y bifenilo policlorado (PCB), enfocando su actividad en la fabricación de plásticos y fibras sintéticas. No obstante, su viraje más importante ocurrió a finales de los años ’40, cuando comenzó a fabricar herbicidas. Éstos contenían dioxina, dicen las autoras: “(…) una sustancia altamente contaminante y que había enfermado a muchos trabajadores y personas que estuvieron en contacto con ella”. Y agregan: “Fue así que hacia los años ‘50 los especialistas en guerra química de los Estados Unidos se interesaron en esta sustancia como una posible arma química y Monsanto hizo acuerdos con ellos”. Durante 1960 y comienzos de 1970, Monsanto colaboró en la fabricación del Agente Naranja, uno de los tantos herbicidas utilizados en la Guerra de Vietnam:
“En esa época se rociaron 80 millones de litros de herbicidas (químicos) sobre Vietnam, en una superficie aproximada de 1.5 millones de hectáreas para despejar los bosques y facilitar los bombardeos a la población. (…) Estos químicos destruyeron bosques, campos de arroz, cosechas enteras, envenenaron las aguas y provocaron graves daños al medio ambiente, además de envenenar a la población y provocar enfermedades como cáncer y defectos de nacimiento. (…) No sólo la población de Vietnam resultó afectada por estos químicos, también los soldados Estadounidenses que estuvieron expuestos al Agente Naranja tuvieron problemas, algunos presentaron después de algunos años, cáncer en la piel y algunos tipos de tumores cancerígenos”.

Adoptando la actividad que la caracteriza hoy día, para el año 1981 Monsanto comenzó a innovar en la industria biotecnológica y la fabricación de organismos genéticamente modificados. Actualmente, controla el 90 % del mercado mundial de semillas transgénicas mediante el patentamiento y la adquisición de licencias. En el caso de Argentina, está presente en el país desde 1956 cuando aún operaba como productora de plásticos, y luego en la década de 1970 como acondicionadora de herbicidas. Ya en el marco de la denominada revolución biotecnológica y el neoliberalismo globalizado, en el año 1996 se libera en el país la semilla de soja sin patentamiento alguno. Esto generalizó y expandió su uso entre los productores. Pero, el glifosato[10] sí fue patentado por Monsanto. Como explica Perelmuter, esto contrajo que, vencida la patente del glifosato en el año 2002, “la empresa comenzó a ejercer intimidaciones a los productores por el supuesto uso ilegal de las semillas, amenazando con salirse del mercado argentino y cobrando regalías en los puertos de destino de exportación de la soja de aquellos países donde sí tienen la patente” (2013: 111). En el año 2010, juicio internacional de por medio entre el Estado argentino, la Unión Europea y la transnacional, ésta anuncia su ida del país. Sin embargo, ocurre que en 2012 el gobierno nacional aprueba la nueva soja Intacta RR2 Pro y se informa sobre el proyecto para modificar la Ley de Semillas de la República Argentina[11]. A su vez, en junio del mismo año, es anunciada la instalación de la segunda planta Monsanto más grande del mundo dedicada a la experimentación y procesamiento de maíz transgénico, en la localidad de Malvinas Argentinas de la provincia de Córdoba[12].
Algunas cifras presentadas en la web de Monsanto sobre la planta destinada al tratamiento y acondicionamiento de semillas de maíz para la siembra son: se construirá en un predio de 28 ha a 9.5 km al Sudeste de la Ciudad de Córdoba, tendrá una capacidad máxima para la producción de 3.5 millones de bolsas de semillas para la siembra, contempla la generación de 400 nuevos puestos de trabajo, y la utilización del 70 % de materiales de origen nacional. En el video promocional se explicita el lema de Monsanto: “mejorando la agricultura, mejoramos la vida de la gente”.

Imagen 1: Localización de la planta de Monsanto en las cercanías de Malvinas Argentinas, provincia de Córdoba, Argentina.

Fuente: Imagen satelital confeccionada por REDUAS. 2012.

Un estudio realizado por la Red Universitaria de Ambiente y Salud y Médicos de Pueblos Fumigados[13], describe las implicancias que tendría la instalación de la planta en el lugar. Debido a los procesos industriales que convierten a las semillas de maíz en resistentes a hongos e insectos, en la planta se procesarían enormes cantidades de agroquímicos con la finalidad de preparar la semilla transgénica para la siembra. Éstas tendrán la capacidad de contaminar la tierra y el agua durante años. Y el mismo tratamiento para impregnar de venenos a las semillas, no sólo consume cantidades siderales de agua, sino que genera líquidos residuales. A su vez, los 200 silos de 137 toneladas destinados al almacenamiento, serán fuente de polución aérea. La zona donde se instala la planta tiene fuertes vientos procedentes del este-noreste. Esto significa que trasladarían la nube tóxica procedente del venteo de los silos. En suma, la planta es una fuente más de contaminación ambiental y nocividad para la salud y la vida de las personas.
Respecto las promesas de trabajo y progreso reivindicadas por el gobierno municipal, provincial y nacional, y los representantes de la compañía, tampoco resultan cien por cien fiables. Como veíamos en el apartado anterior, el agronegocio es una lógica productiva que tiende al desplazamiento y la desaparición de los pequeños agricultores y campesinos. La generación de puestos de trabajo resulta un mito del desarrollo capitalista (Castoriadis, 1980) donde las actividades existentes terminan siendo desmanteladas por las grandes corporaciones, como Monsanto. Además, otra cuestión vinculada, es que los empleos se otorgarían solamente en la fase de construcción, luego, con la planta operando, la misma empresa contrataría personal altamente calificado y especializado en el sector. En general, estos puestos de trabajo son ocupados por personal contratado desde exterior del país.
Ahora bien, la realidad muestra que el pueblo de Malvinas Argentinas ha ido deslegitimando el proyecto de la planta Monsanto. Un antecedente emblemático para ello, fue el caso del Barrio de Ituzaingó Anexo, también de la provincia cordobesa, protagonizado por las llamadas “Madres de Ituzaingó Anexo” y los colectivos “Paren de Fumigar”. Se trata de un barrio de 6.000 habitantes que durante la década de 1990 en adelante ha ido siendo circundado por campos de soja.
Con el correr de los años, un grupo de madres empezó a detectar que sus hijos y vecinos padecían problemas de salud similares, como cáncer, leucemia, abortos espontáneos, malformaciones, diabetes, lupus, desórdenes tiroideos, afecciones respiratorias, etc. Una de las madres, Sofía Gatica, comenzó a realizar un relevamiento manzana por manzana de las personas enfermas y el tipo de enfermedad que padecían. “Cuando lo tuve listo lo llevé al Ministerio de Salud y les dije: ‘Esto lo hice yo y algo está pasando. Por favor investiguen esos campos y el agua’. Y ellos quedaron muy sorprendidos, pero no hicieron nada.” (Entrevista a Sofía Gatica, en Barruti, 2013: 110).
Para el año 2006, el gobierno provincial realizó una muestra de sangre en treinta niños. Los resultados indicaron que la totalidad tenía pesticidas en sangre. En 2008, y como resultado de la presión y reclamos de la comunidad organizada, se dictaron ordenanzas municipales que establecieron la emergencia sanitaria y ambiental y prohibieron fumigaciones alrededor del barrio (Ordenanzas N° 10505, 10589, 10590), derivando finalmente en la prohibición de las fumigaciones en todo el ejido de la ciudad[14]. Sin embargo, las fumigaciones terrestres y aéreas siguieron siendo una fuente de agresión tóxica para la población.

Imagen 2: Mapeo del Barrio Ituzaingó Anexo.

Fuente: Página web de REDUAS. 2012.

Transcurridos cuatro años, finalmente, en 2012 la Cámara del Crimen Nº 1 de la Provincia de Córdoba, lleva a cabo el juicio a dos productores sojeros y a un aviador fumigador por violar la Ley de Residuos Peligrosos 24.051, las ordenanzas municipales y la Ley Provincial de agroquímicos Nº 9164, condenándolos a realizar trabajo comunitario.
Si bien la condena resultó ser leve en comparación a los daños ocasionados en la salud de los habitantes del barrio, el caso sentó un importante precedente en la lucha contra las fumigaciones y por el derecho a la salud y la vida. Al mismo tiempo, sirvió para nuclear diferentes poblaciones afectadas y organizar acciones contra el modelo extractivista.
Sucedió, entonces, que el mismo día en que se dictó el fallo que confirmó las denuncias de las “Madres de Ituzaingó”, la Presidenta Cristina Fernández anunció desde E.E.U.U. por cadena nacional, la instalación de la planta Monsanto en Malvinas Argentinas (Periódico MU Nº 71). Ese mismo día, un grupo de madres, hijos, vecinos, jóvenes y militantes autoconvocados constituyeron la Asamblea Malvinas Lucha por la Vida. La intención era informar a la comunidad y movilizarse para conseguir que se realice una consulta popular que decidiera el futuro de la planta en la localidad. Cabe destacar que entre el Barrio Ituzaingó Anexo y la localidad de Malvinas Argentinas hay una distancia de sólo 10 kilómetros, sin transporte directo que conecte los puntos. Fue la presencia de un enemigo en común lo que unió las luchas, conformándose la acción colectiva ‘FueraMonsanto’.

Imagen 3: ubicación geográfica de Malvinas Argentinas y el Barrio Ituzaingó, Provincia de Córdoba, Argentina.

Fuente: Confección propia, mapa recortado del MapQuest en Observatorio Nacional de la Degradación de Tierras y Desertificación. 2014[15].

La noche anterior al 18 de septiembre de 2013, y con motivo del festival Primavera sin Monsanto, dio comienzo el acampe y bloqueo ideado por Sofía Gatica y el doctor Andrés Carrasco[16], para evitar que el predio fuera acordonado por la policía. De este modo, inició el acampe que bloquea las dos entradas al predio. El objetivo concreto es paralizar la construcción de la planta impidiendo el ingreso de materiales: “Como nadie garantizaba que Monsanto cumpliera la ley (se refiere a un fallo que ordenó la paralización de las obras hasta no se presentara un informe de Impacto Ambiental), lo hicimos nosotros con el acampe”; “Somos ciudadanos que luchan por sus derechos porque el Estado no nos protege. Estamos desamparados. Y si no lo hacen ellos, lo tendremos que hacer nosotros. Y así seguiremos.” (Asambleístas, entrevistas realizadas por Periódico MU Nº 79, p. 6 y 7).  Asimismo, el acampe funciona como una forma de protesta contra Monsanto y el modelo productivo: “Estamos en contra de la empresa Monsanto. Estamos en contra del modelo productivo que se ha instalado en Argentina. Y estamos a favor de la salud y de la vida. Nosotros no negociamos la salud” (Sofía Gatica, entrevista televisada por Bichos de campo entre Sofía Gatica y Adrián Vilaplana, gerente de Monsanto, publicada en Periódico MU Nº 71, p. 8).
Una estrategia para mantener la acción en el predio, ha sido la solicitud por parte de los acampantes de la colaboración de los vecinos para la repartición de alimentos, bebidas, carpas y personas que quieran participar del bloqueo. Por otro lado, el acampe viene resistiendo varios intentos de desalojo. Uno de ellos ha sido el de la patota de la UOCRA.  Las “Madres de Ituzaingó” presentes, se acostaron en fila en la ruta para impedir el avance de los camiones, luego, se sumaron los vecinos de Malvinas Argentinas en respaldo del bloqueo. La unión logró el retiro de los oficiales y camioneros quienes, que sin el respaldo de un amparo legal, no supieron más que hacer. Al día siguiente, representantes de la UOCRA descendieron de dos colectivos. Estaban armados con palos, bombas caseras y armas, y comenzaron a atacar los puntos de bloqueo. Hubo veinte heridos. En la zona cercana al acampe, los vecinos iniciaron un corte de la Ruta A-188. Luego llegaron carros de infantería. En el marco de una tensa situación, se colocaron de espalda a los atacantes y en defensiva contra los acampantes a los que luego abrieron fuego. “Los trajeron a las siete de la mañana en un colectivo. Entraron a las carpas, al lugar donde estaban los chicos, los golpearon, los apedrearon, destrozaron las cosas” (Ester Quispe, integrante de la Asamblea Malvinas Lucha por la Vida). A pesar de la represión, en una entrevista a Vanina Vaca (también miembro de la Asamblea), ella remarcó que: “El acampe se mantiene. No nos vamos. En estos días se han retirado más empresas contratistas, la construcción de la obra civil está totalmente detenida”[17].
El 8 de enero de 2014, como resultado de las denuncias realizadas por el Dr. Raúl Montenegro y el abogado Federico Macciocchi, la sala Segunda de la Cámara en lo Laboral ordenó la prohibición de continuar las obras de Monsanto. Se cita a continuación el fallo:
 “Ordenar a la Municipalidad de Malvinas Argentinas se abstengan de autorizar a la firma Monsanto Argentina SAIC, toda implementación, obra, ejecución o acción, hasta tanto no se cumplimente con la realización del correspondiente Estudio de Impacto Ambiental y la celebración de una audiencia pública, que establecen la Ley General del Ambiente N° 25.675, la ley provincial 7343 y el decreto 2131/0. Asimismo ordenar que se suspendan las obras que se llevan a cabo con los permisos otorgados por los instrumentos normativos tachados de arbitrarios e inconstitucionales a través de la presente resolución”[18].

Para el 10 de febrero, el gobierno provincial anunció que no se ha aprobado el estudio de impacto ambiental presentado por la empresa, en tanto, resultó ser insuficiente y de baja calidad técnica. Hasta el momento, Monsanto no ha presentado un segundo estudio de impacto ambiental, cuestión exigida por la Asamblea Malvinas Lucha por la Vida. Al mismo tiempo, se comenzó a cuestionar la legalidad de la instalación de la planta, ya que según la Ordenanza Municipal 714 que adhiere a la Ley Provincial 9841, no coincide su ubicación con el mapa de ordenamiento territorial que regula el uso del suelo en la región Metropolitana de Córdoba. La zona donde Monsanto proyecta la planta, figura como área de producción agropecuaria no contaminante y/o área recreativa. Por lo tanto, lo que se debate actualmente es que la permanencia de la empresa está siendo de forma ilegal, y nunca tendría que haberse instalado en el predio por estar violando la regulación vigente de usos de suelo.
Como se ha mencionado previamente, el pueblo de Malvinas Argentinas ha ido deslegitimando la presencia de Monsanto en el territorio. El último sondeo realizado a 358 vecinos por el CONICET, publicado en agosto de 2014 bajo el título “Estudio de opinión pública y comportamiento ciudadano en Malvinas Argentinas”[19], arrojó, entre otras cifras, que el 73,35 % está de acuerdo con las acciones de los vecinos en oposición a Monsanto, el 90,63 % está de acuerdo con la realización de una consulta popular o referéndum sobre la instalación de Monsanto, y el 57.02 % votaría por el ‘No a la planta de Monsanto’ en contra de un 21,73 % que votaría por el ‘Sí’. Las acciones para resistir la construcción de la planta y el rechazo al modelo extractivista continúan hasta el día de hoy: bloqueo con acampes en el predio, marchas en la ciudad de Córdoba y en Malvinas Argentinas, y festivales ‘FueraMonsanto’ coordinados y convocados a través de Internet y realizados en distintos puntos del país.

PROBLEMATIZACIÓN
Según el análisis realizado en los apartados anteriores, surge el siguiente interrogante: ¿las acciones de resistencia al agronegocio protagonizadas por el pueblo de Malvinas Argentinas construyen prácticas autonómicas?
Se puede pensar que en el contexto de este proceso de resistencia, los actores habilitan espacios de autonomía en el momento que tensionan el fundamento de la heteronomía instituida del modelo económico, político, histórico y social que sostiene al proyecto de Monsanto en la localidad analizada. En este sentido, es factible preguntarse: si los espacios de autonomía podrían surgir a partir del cuestionamiento al discurso presentado por la empresa y los actores del Estado. Si las construcciones y motivaciones significativas son causa para que nazcan prácticas hacia el proyecto autonómico de la sociedad. O también, si la deslegitimación de Monsanto por el pueblo de Malvinas Argentinas ha sido resultado de un proceso autoreflexivo sobre las consecuencias del desenvolvimiento de la planta y las implicaciones del accionar de la transnacional a nivel local, y mundial también.
A su vez, considerando las estrategias para resistir el avance de la planta (bloqueo, acampe, unión ante los abruptos intentos de desalojo, asambleas, marchas, festivales convocados), sería importante detectar si han resultado ser espacios de acción colectiva idóneos para instituir prácticas autonómicas entre vecinos y organizaciones. Y si la puesta en duda de esta heteronomía ha contribuido a germinar la construcción de la identidad colectiva ‘FueraMonsanto’ como un contrapoder con potencialidad de transformar la formación social instituida y las significaciones imaginarias en el que ésta se fundamenta.
Otro aspecto es dar cuenta de las características que asume la reterritorialización en este caso, para identificar reconstrucciones identidades y lazos sociales perdurables en el tiempo que gesten acciones autónomas y formas alternativas de pensar, producir y habitar más cercanas a los intereses colectivos.
Respecto al proceso legal que hasta el momento viene paralizando las obras de Monsanto, cabe indagar sobre un posible uso reflexivo de las normas fundadas por la sociedad instituida. Es decir, como una experiencia individual y social deliberativa que ha dado vuelta las propiedades heterónomas de la sociedad, para ponerlas al servicio de la resistencia a la planta de Monsanto.
Una última cuestión relacionada con los interrogantes postulados, es si a partir de las formas alternativas de producir alimentos, de promover la construcción deliberativa de las normas, y de reactivar prácticas políticas como las asambleas y la organización horizontal entre pares, la experiencia del pueblo de Malvinas Argentinas está creando un nuevo sujeto de autonomía capaz de movilizar el imaginario radical y producir la ruptura con la heteronomía instituida.

BIBLIOGRAFÍA
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[1] En Argentina a partir del Decreto de Desregulación en 1991 llevado a cabo durante la presidencia de Carlos Menem. Se trató un paquete de medidas tendientes a la liberalización plana de la economía. La norma disuelve una serie de entidades encargadas de regular las relaciones y actividades, entre ellas, agropecuarias. En el mismo decreto se establecen  medidas  que fortalecen  la desregulación del comercio interno de bienes y servicios, del comercio exterior, de regímenes de gravámenes de las exportaciones, del sistema de trasporte, etc. A partir de entonces, el sector agropecuarios argentino se transformó en uno de los más desregulados y abiertos del mundo, sujeto mucho más que antes a los vaivenes de la economía internacional (Giarracca y Teubal, 2008).
[2] Un ejemplo sobre el fenómeno de cercamientos en torno al uso e intercambio de semillas y el conocimiento, puede analizarse a través del artículo de Tamara Perelmuter  “El rol de la propiedad intelectual en los actuales procesos de cercamientos. El caso de las semillas en la Argentina” en Giarracca, N. y Teubal, M (coord.) Actividades extractivas en expansión. ¿Reprimarización en la economía argentina? Buenos Aires, Antropofagia. Año 2013.
[3] Entendido como materias primas transformadas en mercancías. Esto implica que su dinámica de producción esté expuesta a los vaivenes del mercado bursátil y a los intereses y crisis sistémicas del capital financiero internacional.
[4] “La soja en nuestro país creció en forma espectacular. La producción pasó de 3,7 millones de toneladas en 1980, a 11 millones en 1996/1997 y a 47,5 millones en 2006/2007. La cosecha de 2012/2013 es estimada en 50 millones de toneladas. Así la soja pasó de representar 10,6% de la producción granaria total en 1980/81 a más de 50% en 2011/2012.” (Giarracca y Teubal, 2013: 12).
[5] Detalles en el mapeo realizado por IconoClasistas “El corazón del agronegocio sojero (Argentina/2010)”. Disponible en: http://www.iconoclasistas.net/post/el-corazon-del-agronegocio/ Última fecha de consulta 22/11/2014.
[6](…) a partir del ingreso de la soja en los años ’60 y su posterior expansión masiva en los ’80, se dio un proceso de disminución de la ganadería, que terminó siendo desplazada por este cultivo y dejó de lado la tradicional rotación de los suelos agricultura-ganadería para pasar al doble cultivo trigo-soja” (Perelmuter, 2013: 104).
[7] Para un análisis detallado sobre la implementación de los feedlots en la producción de carne vacuna, véase Barruti (2013) “Parte 3: Un país descarnado” en MalComidos, Ed. Planeta.
[8] Como fuente de creación y de alteración de la sociedad y la historia, como lo social-histórico. Relación entre el imaginario instituido de la sociedad, y el imaginario instituyente como la potencialidad del cambio (Castoriadis, 2008).
[9] Extraído de: http://www.monsanto.com/global/ar/quienes-somos/pages/default.aspx Última fecha de consulta 11/12/2014.
[10] Herbicida al que la soja RR es resistente. Esta semilla al igual que el glifosato Roundup son productos de la compañía Monsanto.
[11] Disponible en el canal Youtube de Rural Televisión: https://www.youtube.com/watch?v=2MkfypcW1Ws ; también en: http://www.lavoz.com.ar/noticias/negocios/soja-monsanto-presento-intacta-rr2-junto-ministro-nacional Última fecha de consulta 12/12/2014.
[14] Información extraída de: http://www.reduas.fcm.unc.edu.ar/el-juicio-de-barrio-ituzaingo-en-cordoba-argentina/ Última fecha de consulta 12/12/2014.
[15] Disponible en: http://www.desertificacion.gob.ar/mapas/visualizador-de-mapa/ Última fecha de consulta 11/12/2014.
[16] Científico argentino fallecido en mayo de 2014 debido a los efectos del glifosato. Sus investigaciones se centraban en el impacto de agroquímicos en los embriones y en la salud de los pueblos fumigados. Más detalles en: http://ecoscordoba.com.ar/andres-carrasco-cientifico-y-militante-gracias/ Última fecha de consulta 12/12/2014.
[17] Extraído de: http://ecoscordoba.com.ar/un-momento-de-resistencia/ Última fecha de consulta 12/12/2014.
[18] Extraído de: http://ecoscordoba.com.ar/un-momento-de-resistencia/ Última fecha de consulta 12/12/2014.
[19] Informe final disponible en: http://issuu.com/ecoscordoba/docs/cordoba__argentina__-_monsanto_--_p/3?e=7448451/9234531 Última fecha de consulta 12/12/2014.


A. M.

jueves, 29 de enero de 2015

Antiespecismo? Una cultura emergente en la era digital

Artículo publicado en la Revista Unidad Sociológica Nº 2 "Cultura digital e Internet: su impacto en el individuo-sociedad".
Disponible en: http://unidadsociologica.com.ar/UnidadSociologica2.pdf 

Escrito por A. M. [1]
 FSOC – IIGG - UBA     


Resumen
El artículo da cuenta de los principales hallazgos obtenidos a partir de un estudio exploratorio acerca de la cibercultura del movimiento animalista. Se observa y analiza el uso y la apropiación de las tecnologías digitales, particularmente Internet, por los colectivos antiespecistas: Asociación Animalista Libera!, Especismo Cero y AnimaNaturalis, de Argentina. Se ha implementado una metodología cualitativa: análisis de entrevistas semiestructuradas, observación en el terreno y en el ciberespacio, estudio de materiales audiovisuales y documentos de los colectivos, y bibliografía específica. El objetivo principal que guío esta investigación ha sido verificar el valor y el alcance de la apropiación de las tecnologías y su relación con la lucha y desarrollo de la ética antiespecista.

Palabras claves: Internet, colectivos en red, cultura digital, antiespecismo.


Introducción
A partir del estudio exploratorio llevado a cabo durante fines de 2013 y comienzos del 2014, sobre el uso y la apropiación que hace el movimiento animalista de las tecnologías digitales, de información y comunicación (TIC), principalmente Internet, se detecta que este movimiento está compuesto por múltiples organizaciones coordinadas en forma de red. Se trata de un movimiento global que está configurado por colectivos en red y activistas (Scherer-Warren, 2005), que si bien cada uno se organiza en función de sus estrategias con el fin de accionar en favor de los animales y contra la cultura especista (Singer, 1989), comparten la ética VEG[2]. Los casos empíricos que se han seleccionado para exponer en este artículo son tres organizaciones animalistas de Argentina: Asociación Animalista Libera!, Especismo Cero y AnimaNaturalis. Como se detallará  posteriormente, se constituyen a escala local, nacional e internacional, articulando redes entre sus propios nodos, y también con otras organizaciones defensoras de los animales y del medio ambiente. Para ello, Internet ha sido y es fundamental. Cabe aclarar que esta selección no pretende una relativización del movimiento animalista a estos tres casos, sino que busca mostrar cualitativamente tres ejemplos de la amplia y numerosa cantidad de organizaciones antiespecistas que van surgiendo y existen hoy en día.
El movimiento animalista y sus colectivos en red mediante los que opera, se halla inserto en un sistema estrechamente vinculado al uso de las TIC y a la existencia de la cultura digital.
La centralidad que estas tecnologías ocupan, fundamentalmente a partir del nuevo milenio, en los procesos económicos, políticos, sociales y culturales tiene un anclaje en la construcción que han hecho los países más ricos del mundo (G-8), las Naciones Unidas, la OCDE, la Comunidad Europea, y los sectores hegemónicos de los países del denominado Tercer Mundo, acerca del proyecto de la sociedad global de la información (Valderrama, 2012). Una consecuencia de este plan estratégico que ha marcado un cambio en el modelo de desarrollo capitalista (Castells, 2001a) es que el conocimiento, la comunicación, la información y la construcción de significados desempeñan un rol vertebral en el ejercicio del poder, y también de su contraparte, el contrapoder[3], sumando a esto su dinamismo en la interconexión del globo agilizando las telecomunicaciones como nunca antes. Inmersa en este contexto, la cultura digital, asimismo denominada cibercultura, es el resultado de la imbricación de las TIC en los procesos culturales, que se ha gestado mundialmente ya a comienzos del siglo XXI  (Lago Martínez, 2012). Refiere al conjunto de técnicas materiales e intelectuales, de prácticas, actitudes, modos de pensamiento y valores que se desarrollan en el ciberespacio (espacio online de comunicación creado a partir de la interconexión mundial de ordenadores) conjuntamente con las acciones en el territorio. Las relaciones se dan entre una multitud de actores humanos que inventan, producen, utilizan e interpretan dichas técnicas (Lévy, 2007). Esto se debe a que lo humano es inseparable de su entorno material y de los signos e imágenes a través de los que da sentido a su vida y a su mundo.
Nacida a partir de la articulación entre el mundo virtual (online) y el físico (offline) se ha transformado en un nuevo campo de poder capaz de hacer circular de forma instantánea información y saberes, constituyendo un nuevo lugar para la construcción de imaginarios sociales (Castoriadis, 1993) en las sociedades contemporáneas. La relación entre las tecnologías y las prácticas de las personas no es ni instrumental ni unilateral, sino relacional. Pueden haber surgido para determinados fines, como el proyecto de la sociedad de la información, pero pueden adquirir otros y generar nuevos efectos imprevisibles (Burbules y Callister, 2001). Las tecnologías por sí solas no producen transformaciones políticas, sino que “son las estructuras, las redes y las prácticas sociales en las que éstas se insertan las que otorgan un significado y configuran tendencias de uso e innovación social, de dominancia o de cooperación” (Rueda Ortiz, 2008: 14). Pensada en este sentido, la apropiación de tecnologías digitales e Internet ha habilitado un campo de acción diferente.
En particular, los colectivos que no encuentran en los medios tradicionales una salida directa posible para transmitir sus objetivos y planteos alternativos al resto de la sociedad, han articulado este escenario virtual con el espacio geográfico para la acción directa. Han hecho uso de los medios que posibilitan Internet y las tecnologías digitales de manera creativa y estratégica, siendo un factor que ha caracterizado su coordinación, su organización, su difusión y su alcance. Exhiben en sus prácticas rasgos que tensionan las formas de saber hacer previas. Los quiebres pueden darse en tres aspectos: las acciones colectivas en la sociedad informacional se organizan y movilizan en torno a valores culturales, modificando el carácter de lucha de clases del pasado; reemplazan organizaciones tradicionales de tipo verticalista por formas horizontales y autoorganizadas; y sus mensajes asumen un carácter global a través del uso de TIC trascendiendo la frontera local o regional (Valderrama, 2008). El uso de las TIC facilita que expresiones individuales puedan conformar, conjuntamente, expresiones colectivas que marquen nuevas formas de cooperación no atadas a los controles tradicionales, sino que creen ambigüedad de lo existente y difundan otras ideas (Brian Holmes, 2004).

Cibercultura antiespecista: visibilizando al especismo en el ciberespacio y el territorio
Durante el estudio se ha reflexionado sobre la relevancia de las tecnologías para el mantenimiento, la expansión y la visibilización del objetivo social de los colectivos antiespecistas, detectando especialmente las estrategias desarrolladas para la ampliación de redes y los espacios de sociabilidad ciberculturales. Se buscó mostrar cómo a través de la articulación entre el ciberespacio (acción online) y el territorio (acción offline) se fortalece la construcción de la identidad colectiva y la lucha del movimiento animalista.

Identidad Glocal
Mediante el uso de las técnicas de entrevistas semiestructuradas[4] y la observación online[5] y offline[6], se ha descubierto que los tres colectivos seleccionados han tenido su origen durante la primera década de los años 2000, siendo contemporáneos al desarrollo de la cultura digital y a la expansión de las TIC. AnimaNaturalis se fundó en el 2003 en España y luego se esparció como organización iberoamericana en Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, México y Venezuela. Especismo Cero se creó en el año 2008 en la provincia argentina San Juan con una fuerte influencia de la organización animalista española Igualdad Animal, contando ya con diferentes grupos de trabajo en Capital Federal, Córdoba, Jujuy, Misiones, Rosario, San Luis y El Calafate. Para el año 2010 surge Libera! Argentina como un nodo de la Asociación Animalista Libera! de Barcelona, España, que había nacido en el 2004, teniendo en la actualidad delegaciones en las localidades de Buenos Aires, Tucumán, Rosario y Córdoba, y nodos en Chile, México, Ecuador y Venezuela. A su vez, cada colectivo tiene vínculos con otras organizaciones: Especismo Cero coordina con EligeVeganismo de Chile, Acción Antiespecista de Perú, Equanimal y la ya mencionada Igualdad Animal de España, recientemente fusionadas; Libera! trabaja junto a sociedades protectoras argentinas como El Paraíso de los Animales, la Sociedad Protectora de Animales de Zárate, El Campito, la Sociedad Protectora de Animales de Las Flores, entre otras, y la Fundación Franz Weber de Suiza; y AnimaNaturalis con NAVS (National Anti Vivisection Society) más una larga lista de ONG’s internacionales proteccionistas, ecologistas y animalistas.
La articulación de esta red formada a partir de la interconexión entre los nodos de activistas y organizaciones, opera territorialmente en escala local, regional e internacional. A partir de este complemento y coordinación entre las problemáticas locales y los asuntos globales, estos colectivos en red asumen una identidad glocal, es decir que “el proceso de interconexión mundial no estaba comportando una disolución de los localismos sino una articulación consciente entre lo local y lo global” (Robertson, 2000, cit. en Lago Martínez; Marotias, A. y L.; y Movia, 2006: 48). Este amplio territorio en el que accionan los colectivos animalistas y la rápida expansión con que se están desarrollando año tras año, tiene una fuerte base en el uso estratégico que hacen de las TIC. Internet, en especial, tiene la capacidad de organizar una acción en común trascendiendo la relación ‘cara a cara’ propia del espacio físico. Esto no quiere decir que estemos frente al fin de los encuentros presenciales, sino que el ciberespacio pasa a ser un campo posibilitador para la acción colectiva deslocalizada. Por ejemplo, cuando se pregunta por el surgimiento de la organización y posterior desenvolvimiento, los activistas a los que se ha entrevistado cuentan sobre la importancia que ha tenido Internet para poder generar contacto con otros activistas del movimiento, sea mediante un enlace, una página web, un blog, intercambios de e-mails, o más recientemente, las redes sociales virtuales. Se cita a continuación un extracto:
“Porque digamos hay que tener en cuenta que esto [la entrevistada se está refiriendo al especismo], digamos, en las universidades no se ve, en la televisión no se ve, quizá como ahora un poco más, pero digamos no es algo...,  no es una temática que, viste, que ves en la escuela, en la universidad, en los medios de comunicación, libros hay muy pocos, o sea, no tenés acceso a eso. Entonces la manera de tomar contacto era por, por Internet digamos, o sea, era lo que existía, entonces en esa época estaba el tema de los Fotolog, el tema…, bueno después surge esto un poco más de Facebook, está bueno obviamente el Messenger (…) En realidad la cadena empieza por un activista de Igualdad Animal que nos contacta a través de un Fotolog que teníamos, un Fotolog muy pero muy sencillo que habíamos hecho con la otra organización. Que en realidad era un Fotolog que me acuerdo que..., creo que le puse el nombre de la organización “Por la defensa del medio ambiente”, entonces yo había puesto alguna información respecto de veganismo. Entonces nos contacta un activista de Igualdad Animal. Em..., yo había dejado el correo de las personas que eran de esa organización, y este chico, este activista, comenta que él es vegano, que quería contactar con algunos veganos de acá, y bueno, estos amigos de esta organización ambientalista me dicen: “sí, hay una chica que es vegana no sé cuánto, mirá le hemos pasado no sé cuánto...”, y yo tomo contacto con este activista y desde ahí empezamos a hablar. Todo esto surge por un Fotolog”. (Fundadora de Especismo Cero[7]).

Cada una de estas organizaciones posee su propia web, correos electrónicos y una serie de redes sociales. Principalmente recurren a Facebook, Twitter y Youtube. AnimaNaturalis, además, cuenta con plataformas como Instagram, Flickr y Pinterest; y Libera! hace uso de petitorios online como Change y Avaaz que interpretan como herramientas de respaldo social.

Organización horizontal y descentralizada
Al respecto, la entrevistada de Libera! Buenos Aires indica:
“(…) yo soy la presidenta pero en realidad es un nombramiento legal, no tengo autoridad por sobre mis compañeras en absoluto, todas las decisiones las tomamos en conjunto, siempre le consultamos a Leonardo [es el coordinador general de Libera! y trabaja junto a la Fundación Franz Weber de Suiza] simplemente por una cuestión de…, de que Leonardo es muy capo [risas] y tiene muy buenas ideas. Entonces le consultamos y él siempre nos aconseja, pero él siempre nos dice que es decisión de ustedes: “ustedes pueden hacerlo como ustedes quieran, como les parezca mejor” (…) como te digo, todas las decisiones son tomadas en conjunto, por mis compañeras y por mí, siempre en un ámbito de respeto, de igualdad (…) lo que tenemos es un coordinador de las diferentes campañas, no tenemos un coordinador de todo, que antes sí teníamos y la verdad que ahora así trabajamos bastante bien, estamos bastante organizadas, cada una tiene su rol, así que…, sí, somos bastante horizontales” (Coordinadora de Libera! Buenos Aires [8]).

La configuración en red y la apropiación de Internet como instrumento para la expansión, la difusión y la lucha, conforma tendencias autónomas y descentralizadas. Habilita la organización de actividades a través de estructuras más horizontales, en reemplazo del verticalismo característico de los movimientos y partidos políticos del siglo XX. Es importante destacar que si bien cada colectivo sigue un lineamiento que favorece la organización y la acción, los entrevistados dan cuenta que no hay un activista con más poder de decisión que otro propio del liderazgo formal. En este punto, las propuestas se charlan y se ponen en común colectivamente, de donde surge una meta a alcanzar.

Estética, representación visual y directa, educación y concientización
Simultáneamente, como arma visibilizadora y concientizadora, los colectivos animalistas se valen del recurso audiovisual y estético. La representación visual (Holmes, 2004) es un instrumento en el que combinan el uso de filmadoras y cámaras fotográficas digitales con el fin de documentar diferentes investigaciones que llevan a cabo sobre la explotación y el maltrato animal en granjas, mataderos, laboratorios, circos, fiestas tradicionales, etc., para posteriormente difundir el material a través de sus canales en Youtube, en sus páginas y redes sociales, y de esta manera, dan a conocer al público realidades ignoradas que existen ‘paredes adentro’, poniendo en cuestión prácticas sociales aceptadas, viabilizando así, el debate entre activistas y personas que se acercan a estos temas generalmente desconocidos.
En el ámbito de las calles, es decir, en el espacio offline, los recursos estéticos y visuales son igualmente fundamentales como estrategia de representación directa; siempre que estos colectivos actúan públicamente lo hacen acompañados de pancartas, afiches o carteles llevados por los propios activistas que representan las diferentes esferas de explotación[9], a los que suman leyendas breves y concisas que sintetizan la realidad cruel sufrida por los animales y una propuesta a la empatía entre los animales humanos, los animales no humanos y la naturaleza. Para dar un ejemplo, AnimaNaturalis Buenos Aires llevó adelante una campaña en contra de la peletería que consistió en que numerosos activistas casi desnudos cubiertos de símil sangre y pieles de animal encima, caminaron por la vía pública en la zona del Shopping Alto Palermo en Capital Federal y luego en las escalinatas de la Facultad de Derecho de la UBA, con grandes imágenes de chinchillas, zorros y demás animales enjaulados usados en este negocio, y también, imágenes de los cadáveres de los animales despojados de su piel, que decían “Piel es Muerte”, y debajo de las pancartas la firma de la organización con su página web. A la par, otros activistas con la remera de la organización repartían folletos informativos y hablaban con las personas. El registro fotográfico y audiovisual[10] de este acto concientizador está colgado en su web y en sus redes sociales. Este estilo de representación es una característica común que poseen los colectivos animalistas. Especismo Cero llevó a cabo una campaña en contra del zoológico de Buenos Aires en la entrada del predio donde los activistas se encerraron en jaulas simulando ser animales esclavizados para el espectáculo humano, se tituló “Zoo = Cárcel”[11]. Los ejemplos abundan en cada una de las organizaciones. Se trata de protestas no violentas con una fuerte carga simbólica.
Otra experticia para luchar contra el especismo es la educación, que cumple un rol muy valorado entre estos colectivos. Llevan adelante campañas asociadas a impartir charlas en las escuelas sobre la explotación animal, sobre el especismo, y sobre las opciones que existen para evitar este tipo de prácticas. En la entrevista realizada a la coordinadora de Libera! Buenos Aires, sobre este eje ella comentó:
“Pero también tenemos otras campañas más específicas, como “Basta de TAS”[12], como la campaña “AULA” que significa “Alumnos Unidos por la Liberación Animal” que es la campaña que consiste en ir y dar charlas en colegios centradas en el tema de los animales en cautiverio. Entonces a los chicos se les entra más por el lado de qué pasa con los animales en los circos, qué pasa con los animales en los zoológicos, qué pasa con los animales en los acuarios, qué pasa con los animales en los laboratorios, y así se va generando una reflexión que, en general, ellos mismos terminan haciendo sobre qué pasa con los animales en los mataderos. Pero siempre entrando por un lado, por una parte, para poder acceder a ellos, no ir con las palabras grandes de entrada “no al especismo”, “no al antropocentrismo”, porque eso la gente no lo entiende, eso es una jerga que tenemos los animalistas, pero la gente, el común, no tiene la menor idea de qué es el especismo, entonces si uno entra por un lado que puedan entender, por ejemplo, el perro y el gato que son los animales con los que vivimos, a los que conocemos, que sabemos todo lo complejos que son, es mucho más fácil (…) queremos sistematizarla, queremos lograr que en una cierta cantidad de años tener cubierto toda una generación de alumnos, que toda una generación de alumnos entre doce y quince años haya escuchado hablar sobre la Liberación Animal, ese es nuestro objetivo con “AULA”. (Coordinadora de Libera! Buenos Aires).

Si bien esta descripción alude a una campaña específica, la esfera educativa está presente en todo tipo de acción. Es una constante la referencia a la información, explicación y divulgación de su objetivo social, sea en lo online u offline, y la manera que tienen de conseguirlo, a través de diversas campañas (en general asociadas a la lucha contra un tipo determinado de explotación o maltrato) que cada colectivo lleva adelante. Lo hacen mediante la difusión en redes sociales, en sus webs, en radios virtuales, impresión de panfletos y folletería, revistas digitales y en papel, venta de merchandising representativo como remeras, tazas, pines, imanes, posters, dvd’s, cd’s, etc. (en este caso como medio para solventar gastos), y la alimentación misma. La publicación de una variada cantidad de recetas en el espacio online y la degustación de comida vegana en el offline, es una estrategia concientizadora e informativa a la que todas las organizaciones animalistas recurren. Los activistas entrevistados explican al respecto que es una herramienta muy importante que tienen para dar a conocer y demostrar a las personas la existencia de alternativas a las comidas tradicionales basadas en carne y derivados animales o de origen transgénico, y las ventajas en la salud de los humanos, en la vida de los animales y en la sostenibilidad del medio ambiente, que el cambio alimentario posee.

Ventajas y desventajas en el uso y apropiación de Internet
Hay que destacar en este punto que las organizaciones y activistas que conforman el movimiento animalista tienen una alta presencia en el ciberespacio. El significado que le otorgan al uso de Internet se debe a que se trata de un el ámbito idóneo para acceder y hacer circular un mayor caudal de información respecto a qué es la cultura especista y, su contrapoder, la (contra)cultura antiespecista.
Cuando se indaga en el eje sobre las ventajas o beneficios que encuentran en el uso de Internet, relacionan la capacidad diseminadora e influyente de sus objetivos, con la adhesión de voluntarios y activistas, la difusión viral de los contenidos publicados (convocatorias a eventos, acciones de protesta, campañas, materiales, documentos), y la coordinación de actividades. Mientras que las desventajas se centran en la baja correlación entre presencia online y presencia offline.
Aquí se destaca la reflexión hecha por la coordinadora de Libera! Buenos Aires:
“(…) Siempre esto pasa por redes sociales, estamos muy activos en redes sociales, publicamos todos los días, tratamos de estar muy presentes en el ámbito de las redes sociales porque es un medio muy efectivo para nosotros. Un medio que podés manejar desde…, todos nosotros somos personas que tenemos nuestro propio trabajo y este es un trabajo voluntario al que en general le damos mucho más tiempo que el otro trabajo, pero tenemos que acomodarnos, entonces las redes sociales son un ámbito idóneo para eso, tenemos…, a las doce de la noche podemos mandar e-mail, podemos facebookear, podemos twittear, es perfecto (…) En general el movimiento animalista es el movimiento, no Libera! eh, sino todo lo que es el movimiento animalista es el movimiento con más presencia en redes sociales hoy en día que existe en el mundo, o sea, en las redes sociales nos tienen pavor. Lástima que no podemos trasladar eso a la calle. Es muy como notable eso, en redes sociales somos como una avalancha, por eso cuando se convoca un twixtor por tal tema con tal hashtag barremos, en veinte minutos somos el twit premier, cuando nos vamos a la calle somos veinte o veinticinco, es muy muy extraño ese fenómeno (…) Entonces, para nosotros el espacio se divide entre el más efectivo y menos efectivo, eso es lo que, esos son los criterios que manejamos. Este… ahora por otra parte, claro que Internet y redes sociales forman parte de la realidad, lo que nos preocupa es que forman una…, muchas veces los que estamos acostumbrados al uso de redes sociales, me parece a mí, esto es a título personal, perdemos un poco de perspectiva, o sea… , yo no estoy muy segura de lo que estoy diciendo, pero calculo que gran parte de la población del país no tiene acceso a Internet, no tiene acceso a Facebook, no tiene acceso…, entonces quedarnos en ese ámbito en el que, claro, logramos multiplicar mucho la difusión y qué se yo; nos está mirando sólo un sector de la población y nos está faltando un gran sector de la población. Por eso, tenemos un proyecto que es difícil pero que queremos hacerlo que se llama “Vegano y Popular” que lo que busca es acercar el veganismo a las villas, a los barrios carenciados, como forma económica nutricionalmente más efectiva que lo que es los alimento en base a productos de origen animal…[13]” (Coordinadora Libera! Buenos Aires).

Proyectando el futuro
Finalmente, en relación a las proyecciones de cara al futuro, las organizaciones apuntan a seguir trabajando para concientizar a la sociedad, y ampliar progresivamente la influencia de esta ética en el ámbito legislativo y en materia política, y así, promover cambios ‘reales’ en el tratamiento de la cuestión animal. Para este punto, trabajan en conjunto con una serie de abogados especializados en derecho animal. El objetivo a mediano y largo plazo se asienta en la correlación entre los dos puntos o dimensiones contra los que lucha: abolir las esferas de explotación y maltrato animal y generar un viraje hacia la toma de conciencia antiespecista. 
“(…) que ya cuando hablemos de derechos animales quede claro que no es solamente ciertos animales, sino que son todos y que bueno, que la palabra especismo esté como bien metida, que hablemos de especismo (Fundadora de Especismo Cero).

Reflexiones preliminares
La extinción de especies y los desequilibrios ecosistémicos profundizados a partir de la colonización europea y la revolución industrial, incitó el surgimiento dentro del propio círculo del ‘hombre blanco’ del primer movimiento verde representado en el conservacionismo, siendo los creadores de las primeras reservas naturales modernas. A partir de 1970 y profundizada en los años 1990, la reorganización del sistema capitalista globalizado ha reestructurado el modo de desarrollo, penetrando y permeando el conjunto de las estructuras, instituciones y relaciones sociales. Varios autores (Galafassi, 2010; Giarracca y Teubal, 2013; Harvey, 2004; Svampa, 2010) califican al modelo actual como extractivo, de desposesión o también de reprimarización. Contexto en el cual los impactos del capitalismo empiezan a ser cada vez más notorios, y, la cuestión ambiental comienza a ser tema de discusión para los Estados, las empresas, y las poblaciones (Reboratti, 1999).
No obstante, esta ética va más allá del proteccionismo ecológico o del amor a la naturaleza prístina, se trata de un cambio radical en la relación humano-naturaleza. Se enraiza en el respeto por la vida y en la abolición de todo modo de discriminación y relación opresora. La analogía clasismo-racismo-sexismo-especismo[14] puede ser sintetizada en antiespecismo; en un planeta compuesto de una amplia biodiversidad, la ética antiespecista abre una vía para la coevolución de La Tierra en su conjunto.
“el veganismo es la postura ética más completa que existe, porque protege a los animales, respeta a los animales, respeta a los seres humanos más pobres y miserables de este mundo, respeta al planeta, digamos, ¡es lo más integral, es la revolución individual más fuerte que podemos hacer! (…) Es integral, el veganismo es la mayor revolución de la historia de la humanidad, es lo que nos toca ahora y…, y es un poder muy fuerte que tenemos, y yo creo que poco a poco vamos siendo más fuertes, hay un crecimiento de la población vegana muy grande y por eso mismo, por ejemplo, la presencia en medios que tenemos los veganos es alucinante, salimos en los medios todo el tiempo, ya sea para que se burlen de nosotros o para mostrar cómo vivimos o lo que sea, pero estamos siendo una fuerza de choque. Y eso es una buena noticia [sonríe]” (Coordinadora de Libera! Buenos Aires).
                                                                                               
Lo que habilita el desarrollo de las tecnologías y la articulación con los objetivos y prácticas de los actores que se apropian de ellas, es que esta ética alternativa se prolongue creando un fenómeno multiplicador y de adhesión en las sociedades de distintos lugares del mundo. El 4 de marzo del corriente, en su muro de Facebook, Especismo Cero publica un mensaje recibido a su casilla info@especismocero.org. Dice así:
“Realmente les felicito por esa página tan hermosa y llena de información. Gracias porque realmente nos hacen ver cosas que antes no veíamos o no teníamos la conciencia, por ignorancia, por falta de educación, por muchas razones, nada de esto sabía de niña y menos me enseñaron, pero hoy con tanta información y páginas como la de uds, entre otras, siento que no es tarde para cambiar nuestra forma de pensar y actuar.”[15]

Internet, entonces, resulta una tecnología fructuosa, porque, por un lado, disminuye costos y tiempos en la comunicación y producción posibilitando la conexión con y entre más individuos y colectivos, y por otro lado, compartiendo el mensaje, se abre un espacio para la participación y la interacción. El ciberespacio, de esta manera, favorece y facilita la potencialidad de las vinculaciones entre la misma causa como también entre múltiples causas. Claro está que en este punto juega un papel clave la mayor o menor brecha digital que un país pueda tener en relación a otro; la limitación, entonces, que encuentran los colectivos animalistas para su crecimiento y efecto concientizador es justamente su capacidad de llegada a las poblaciones sin acceso al ciberespacio. Sin embargo, resulta ser un contrapoder con la potencialidad para modificar la cadena PDCC[16] que preside el sistema de producción capitalista y los ámbitos de explotación y maltrato animal.
En conclusión, este movimiento compuesto por redes de colectivos y activistas, posee unos elementos propios de intervención característicos de los movimientos de la Sociedad Red, como ser: la mundialización de la protesta y simultaneidad de las acciones, las nuevas formas organizativas basadas en redes descentralizadas y horizontales y en el trabajo colectivo con soporte en Internet, la diversificación de estrategias de acción colectiva y estética de la protesta, la integración de la comunicación y la imagen en expresiones escritas, visuales, audiovisuales y gestuales, y la relevancia de la comunicación en los procesos de activismo social (Lago Martínez; Marotias, A. y L.; y Movia, 2006).  A la par, su desarrollo y constitución no es un proceso estático ya cerrado, “sino que están en un continuo proceso de autorreflexión, reelaboración, consolidación, y superación” (Cicchini, Gendler y Méndez, 2013: 9) similar a otros movimientos del presente.

Bibliografía
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(2001b). “Internet y la Sociedad Red” en: http://tecnologiaedu.us.es/nweb/htm/pdf/106.pdf
Castoriadis, C. (1993). La institución imaginaria de la sociedad. Buenos Aires. Tusquets Editores.
Cicchini, I.; Gendler M.; y Méndez A. (2013). “TIC, organización y resistencia: el caso de los movimientos en la Sociedad Red”. V Coloquio Internacional de Filosofía Política.
Galafassi, G. (2010). “Megaminería en Patagonia, Argentina: saqueo y nuevos cercamientos en un renovado proceso de acumulación por desposesión”, en Delgado Ramos, G. (comp.) Ecología Política de la minería en América Latina. Aspectos socioeconómicos, legales y ambientales de la megaminería.
Giarracca, N. y Teubal, M. (2013) “Las actividades extractivas en la Argentina” en Giarracca, N. y Teubal, M. (coord.) Actividades extractivas en expansión. ¿Reprimarización en la economía argentina? Buenos Aires, Antropofagia.
Harvey, D. (2004). “El nuevo imperialismo: Acumulación por desposesión”, en The New Imperial Challenge, Socialist Register. Traducido por Ruth Fólder.
Holmes, B. (2004). “Estética de la Igualdad. Jeroglíficos del futuro”. Entrevistado por Marcelo Expósito. Documentos. Barcelona y París, abril y noviembre.
Lago Martínez, S.; Marotias, A; Marotias, L; Movia, G. (2006). Internet y Lucha Política: los movimientos sociales en la red. Buenos Aires. Ed. Capital Intelectual.
Lago Martínez, S. (2012). “Comunicación, arte y cultura en la era digital” en Ciberespacio y Resistencias. Exploración en la cultura digital. Buenos Aires. Ed. Hekht Libros.
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Reboratti, C. (1999). Ambiente y sociedad: conceptos y relaciones. Buenos Aires. Ed. Ariel.
Rueda Ortíz, R. (2008). “Cibercultura: metáforas, prácticas sociales y colectivos en red” en Revista Nómadas, Nº 28, IESCO, Colombia.
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 (2012). “Sociedad de la Información: hegemonía, reduccionismos tecnológicos y resistencias”. Revista Nómadas, Nº 36, Colombia.




[1] Estudiante avanzada de Sociología, Facultad de Ciencias Sociales (UBA). Es parte del Grupo de Estudio de la Sociedad de la Información, Instituto de Investigaciones Gino Germani, dirigido por Silvia Lago Martínez. Investiga sobre los usos y apropiaciones digitales de sujetos y movimientos sociales, y la conformación de nuevos espacios para la intervención política y la transformación en los imaginarios sociales. Se especializa en las áreas de Tecnología, Sociedad y Medio Ambiente. En los últimos años, ha publicado varios artículos y participado en jornadas y congresos sobre Ciencias Sociales.
[2] Término que sintetiza al vegetarianismo y al veganismo. Refiere a la actitud ética caracterizada por el rechazo a la explotación de otros seres sensibles como mercancía, herramientas o productos de consumo.
[3] Como la capacidad de los actores sociales para desafiar al poder incorporado en las instituciones de la sociedad con el objetivo de reclamar la representación de sus propios valores e intereses (Castells M., 2012).
[4] Las entrevistas se organizaron a partir de cuatro dimensiones: 1) autopresentación de la persona entrevistada con el fin de conocer al actor que estaba representando a la organización; 2) destinada a la historia del grupo para saber de sus orígenes, de los objetivos que motivaron su surgimiento, la trayectoria que venía desenvolviendo hasta el momento; 3) cibercultura, en donde se ha indagado sobre las apreciaciones que cada organización tiene sobre las TIC, sobre la relación entre el ciberespacio y el territorio, sobre el momento y la forma de apropiación de dichas tecnologías, sobre el uso que les han otorgado y les otorgan, cuáles han sido y por qué, examinando también sobre los beneficios y dificultades que han encontrado al momento de recurrir a su uso, sobre las estrategias y acciones que desempeñan para darse a conocer, y sobre la existencia (o no) de relaciones coordinadas con otras organizaciones del movimiento animalista. 4) se ha dispuesto para conocer las proyecciones de cara al futuro que cada colectivo se plantea.
[5] Mediante la construcción de una matriz dividida en las categorías de ‘organización espacial’ (para distinguir el diseño y la estructura de los sitios) y ‘contenidos’ (asociados a las comunicaciones, documentos, declaraciones, redes sociales y los usos propuestos), se han visualizado detalladamente las páginas webs, blogs y redes sociales virtuales de cada organización.
[6] Observación participante en dos eventos específicos: Degustación Vegana en el Obelisco con motivo a la difusión del Día Internacional del Veganismo y los derechos animales, y el 7º Congreso Vegetariano Latinoamericano y 9º Congreso Vegetariano Argentino “Veg-Fest” desarrollado en el Hotel Bauen, en Capital Federal.
[7] Entrevista a la fundadora de la organización Especismo Cero. La entrevista fue realizada el 14/11/2012 a través del software Skype. Coordinamos con la entrevistada mediante la red social Facebook. El contacto con ella se realizó mediante los activistas de Buenos Aires cuando realizaron un evento por Día Internacional del Veganismo en el Obelisco el 1° de noviembre del mismo año, que presencié a modo de establecer el primer contacto con la organización.
[8] Entrevista a la Coordinadora de la organización Asociación Animalista Libera! Buenos Aires. La entrevista fue realizada el 26/11/2013. Coordinamos con la entrevistada por e-mail. El contacto con ella se realizó mediante dos activistas femeninas encargadas de la atención del stand de Libera!. cuando concurrí al 7º Congreso Vegetariano Latinoamericano y 9º Congreso Vegetariano Argentino “Veg-Fest” en el Hotel Bauen el 2 de noviembre de 2013. La entrevista se llevó a cabo en el 2º piso del restaurant vegano-orgánico Picnic de Buenos Aires, ubicado en la intersección de las calles Florida y Bartolomé Mitre; el lugar de encuentro fue propuesto por la entrevistada.
[9] Para un análisis más detallado sobre los conceptos de especismo, antiespecismo y ámbitos de explotación y maltrato animal se recomienda consultar: Méndez, A. (2014). “El movimiento animalista en la cultura digital. Un estudio exploratorio sobre los colectivos antiespecistas y la lucha por los derechos animales”, Congreso PreAlas Calafate: http://prealas2014.unpa.edu.ar/pagina/mesa-4-comunicacion-tecnologias-y-sociedad
[10] Video disponible en: http://www.youtube.com/watch?v=UfAHFJ_IZbo#t=200 Fecha de consulta: 28/02/2014.
[12] “Basta de TAS” es una campaña de Libera! direccionada a la abolición de la tracción a sangre. Su objetivo es liberar a los caballos de los trabajos involuntarios, pero dignificando la tarea del carrero o cartonero. Para la organización estos actores cumplen un rol fundamental en el ciclo del manejo de residuos, el reciclado y la sustentabilidad. 
[13] La activista también indica que delegación de Libera! Tucumán ya lo ha puesto en práctica. Cito a continuación el fragmento pertinente: “Bueno, la delegación de Tucumán hace un trabajo espectacular en ese sentido, se meten a las villas, les curan los perros, les castran perros, les dan charlas, les enseñan a hacer comida vegana, les llevan comida, la gente los recibe muy bien, las villas tucumanas son muy jodidas y ellos hacen un gran trabajo en ese sentido. Si quieres después te puedes meter en el Facebook, se llama Asociación Animalista Libera! Delegación Tucumán, ahí está Ivana la coordinadora que hace un trabajo espectacular. Y nosotros también estamos trabajando en ese sentido, estamos, porque nosotros somos más porteños, planificamos más, ahí va Ivana y se mete, le importa un carajo todo [risas], nosotros planificamos y que hacemos el plan, y que hablamos con tal y con tal otro, pero sí, no queremos dejarnos llevar por la ilusión de que el Facebook es el mundo tampoco, que es un peligro”.
[14] Discriminaciones igualmente injustas, en: http://www.especismocero.org/index.php/racismo-y-especismo Fecha de consulta: 24/03/2014.
[16] Entiéndase el proceso de producción, distribución, cambio y consumo, donde cada etapa es parte del proceso total de la producción de mercancías (Marx, K., 1857. Introducción a la crítica de la Economía Política. Varias ediciones).