lunes, 19 de enero de 2015

Capítulo VI: Encuentro

El Gran Sueño
Vol. I: La Búsqueda

Web: http://anahimendez.wix.com/egs-labusqueda

-Capítulo VI-
Encuentro


1

Y así fue como Logan partió hacia rumbos que ni siquiera imaginaba en sus sueños. Su vida había cambiado.
El chico se sentía sumergido en una extraña realidad, todavía no terminaba de entender qué era la realidad misma. Iba callado observando todo. Lejanos rectangulitos hacia abajo, y él en el cielo… llegaba a sentir cómo las nubes le rozaban las mejillas. Increíble, eso pensaba una y otra vez, todo era increíble; podría estar soñando todavía en su cama, podría nunca haberse levantado en la madrugada para desagotar su vejiga y engancharse con un estúpido reality show del canal de videos musicales, y estar todavía durmiendo. Pero todo se sentía tan nítido, se sentía real. Las cosas cambiaron de la noche a la mañana, ahora estaba en el cielo volando sobre unas aves que jamás vio en su vida, ni siquiera en los libros de dinosaurios que tanto le gustaban cuando era un niño. Estaba junto a personas desopilantes, pero siendo las únicas que creyeron y le afirmaron que lo acontecido es verdad. Por eso decidió acompañarlos, por eso y porque el corazón se lo indicaba vigorosamente. Ensimismado en sus pensamientos, fue escuchando una voz, y de a poco se fue dando cuenta que la voz le estaba hablando a él. Era la mujer alta que iba adelante.
-          … pues bueno, cuando quieras charlamos.
-          ¿Cómo? Perdón, no estaba escuchando - le contestó.
-         Ah, ¡has despertado, jajaja! Te preguntaba cómo te sientes.
La miró un momento, qué cómo se sentía – Ra… bien, me siento bien - dijo.
-         Raro, sí, es de lo más normal que te sientas raro, Logan - le respondió descifrando su verdadera respuesta -. Discúlpame el atrevimiento, pero, ¿en qué piensas?
-         Eh… nada. Bueno nada, no. Estaba pensando si estoy soñando o esto es realidad - y se ruborizó un poco.  
-         Mira Logan, tienes que entender que “esto” como le dices, es el principio de lo más auténtico que has vivido en tu vida. Desde que decidiste partir de tu casa, comenzaste el camino de tu verdadero ser, la razón por la que pisas el mundo. ¡Agárrate fuerte de las plumas, se viene una en espiral!
Y las tres aves giraron y giraron en forma de espiral esquivando un gran nubarrón tormentoso que se dirigía hacia el sur - ¡Woauuu! - exclamaron Ewon y Logan, quien atinó a sostenerse de unas cuantas plumas para su suerte. En el mismo momento que giraban, al muchacho se le presentaron algunas cuestiones.
-          ¿Pero ¡qué! de todo lo que he vivido? - preguntaba gritando.
-          ¿Qué pasa con eso?
-          ¿No es verdad?
-         Sí, sí lo es. Fue parte de tu vida, es tu pasado, como lo tenemos todos. ¡Pero  Logan, desde que el Elemento Aire se manifestó ha comenzado tu razón de ser! - le respondía Ewon con la voz muy alta - Eras el portador Aire desde que has existido, pero ahora lo sabes, lo eres genuinamente, Logan. ¡No te suelteeees! - terminó con una exclamación mientras la boca se le llenaba de viento.
-         ¿Y qué tal ese Túk… Túk...? - continuó interrogando el muchacho.
-         ¡Túkmuney! Es el padre de Simploy, y es un mago blanco muy sabio. Él nos pidió que los buscáramos, que buscáramos a los cuatro portadores, los encontremos y los llevemos ante él - Ewon explicaba alzando mucho la voz, y volteó para mirar a Logan directamente -. No temas Logan, es una persona muy bondadosa y confiable, él y nosotros te protegeremos, a ti y a los otros portadores, aunque debamos dar nuestras vidas por ustedes.
Y ambos gritaron “¡Woauuu!”. Logan se sujetaba con firmeza de cuanta pluma podía. Cuando las cosas estuvieron más calmadas, y después que entre todos se asesoraran que todo el grupo se encontraba en perfectas condiciones, la dama prosiguió con su explicación.
-          ¡Uf, eso ha sido potente! - dijo Logan.
-          Sí, qué bueno que ninguno cayó. Logan, ¿tú sabes sobre los seres que viven de los elementos? - el silencio le hizo dar cuenta de lo sorpresiva que fue su consulta - ¡Ay, pero qué les enseñan en las escuelas! Bah, seguro lo mismo de siempre: sumar, restar, leer, escribir, sentarse bien, obedecer a los adultos, saber estar callado… - decía enumerando una serie de normas sin cesar. Su experiencia en el internado aun la llevaba marcada - En fin, discúlpame, me estoy desviando, aunque todo tiene que ver con todo. Pues entonces no sabes de los seres de los elementos…
-          ¿Elementales…? - dijo de pronto el joven.
-          Oh, me has sorprendido, ¡así es, elementales! Yo prefiero definirlos como “seres que viven de los elementos”. Son los seres que viven en los elementos de la naturaleza mismos, son parte de ellos, de ellos están formados, su existencia básica depende de la existencia de los elementos. Son los seres que los hombres comunes mencionan en historias mágicas, que por suerte aun no han desaparecido de sus mentes, gracias a la magia blanca - enunció esa frase por lo bajo como un susurro de consuelo, y siguió -, como ser los duendes, las hadas, las sirenas, menos conocidas pero muy poderosas, las salamandras, y todos ellos, bueno, son los seres que hacen funcionar a cada uno de los cuatro elementos - y confesó de manera breve Ewon al oído del muchacho -. Bueno Logan, hasta lo que sé, Túkmuney pretende reclutarlos a ustedes, a los Cuatro Portadores de los Elementos de la Naturaleza, para adherir a los seres que viven de los elementos o elementales como los llamas tú.
            A los ojos de Ewon, Logan parecía estar más tranquilo, pero cuando el Ripul que trasladaba a Ariel y Agoth cruzó delante de ellos, el muchacho pareció sorprendido de golpe.
-         Discúlpame, ¿estas aves de dónde vienen?
-         Esa es otra larga historia..., te la contaré algo resumida. Los Ripul, en esos antiguos tiempos en que el hombre empezaba a ser Rey y las ciudades sólo eran precarias comarcas de agricultores, ellos desarrollaban su vida aquí, junto a los seres humanos y demás especies que también han pasado a las leyendas - hizo un corto, pero profundo y melancólico silencio. Después volvió a mirar a Logan, pero ahora en sus ojos había un tenue resplandor de enojo, un enojo absoluto e irreconciliable -. Sabes, los humanos somos algo extraño, creación y destrucción, ¿no? Pero cuando la destrucción sobrepasa el grado de equilibrio, el humano hace cosas que dan miedo… Es así que ocurrió lo terrible, el Ripul y el Hombre laceraron su lealtad, para jamás reconciliarla, ¡claro está que no fue por estas sabias aves!, sino porque los Ripul fueron sometidos a cacerías bestiales, al igual que una de las especies de poder más absoluto aún más alto que el de los mismísimos Ripul, y no estoy hablando de los Dragones, también sometidos y perseguidos, que nos odian y mucho…bueno, pero estamos hablando de los Ripul. Muchos de los magos antiguos, antes que la Magia sea dos, los capturaban y enjaulaban, nada más que para aparentar ser muy poderosos, porque nunca, ni siquiera uno solo logró magia con alguna parte del cuerpo del Ripul, ¡y mira que lo intentaron hasta el cansancio! Así que por pura frivolidad los atrapaban y los enjaulaban hasta que las enormes alas se les atrofiaban y no podían volar… Sólo para contemplaros y admirarlos y presumir en el ambiente “Tenemos un Ripul, ¿quieren venir a tomar el té?”, esa frase la he oído muchas veces de niña – y le clavó los ojos -, siempre la odié.  Así es que los sobrevivientes de estas aves decidieron abandonar este mundo de hombres codiciosos y avaros, para trasladarse a otro, y los abandonaron. Sólo una ínfima parte de humanos en estos días turbulentos poseen la majestuosa suerte de verlos, como nosotros. Debes ser un muchacho muy afortunado para ser parte de este estrechísimo número. Por eso, tenlo en cuenta y jamás desprecies a los Ripul, Logan, jamás lo hagas.
-         Es muy triste lo que me has contado - dijo él con la vista baja-. ¿Pero cómo es que están aquí ahora?
-         Los he llamado para que nos ayuden a trasladarnos con más rapidez a través de este mundo, Logan. Me he creado la suerte de ser respetada por los animales, y los Ripul aceptaron.
El joven permaneció algo pensativo durante unos segundos, luego prosiguió con la charla - Pero, ¿no han pensado en hacerlo con un avión?
-         ¡Ja, ja, ja! - una carcajada explosiva salió de la boca de Ewon - ¿Un avión? ¡Oh no! Esos aparatos no son compatibles con nuestras vidas, con nuestras costumbres – dijo al aire observando al cielo -. Mira Logan, nosotros no…, yo no soy de esta Era, los años van pasando y a veces voy perdiendo la cuenta de mi edad, lo mismo el Elfo… Simploy y Agoth son muy jóvenes, pero sin embargo se han apartado de la vida ensoñada, bueh, ¡Simploy nació fuera de esa vida, ni siquiera la vivió! Yo sí y Agoth también. Es todo mentira, bueno, lo que se diga mentira-mentira no, porque existe, no es un espejismo, pero… estem… ¿cómo explicarte? ¡Me miras con esa cara de nada y no sé cómo explicarlo!
-         Em… no sé – Logan se ruborizó avergonzado.
-         Las cosas podrían ser de otra manera, no así como son. La vida que lleva a cabo la mayoría de la humanidad es aburrida, abrumadora, rústica, esa vida no es la vida real, no porque no existe, sí existe, sino porque puede ser de otra manera. Hace muchos, muchos años unos pocos decidieron someter a muchos a vidas rústicas, ¡y eso es injusto! – Logan notó por un momento que los ojos de la dama parecían encenderse de fuego, y el entrecejo se le frunció - . Hasta que esto cambie no me iré, ¡la Verdad prevalecerá y nada ni nadie podrá impedirlo! – y lo miró de nuevo muy seria – Quiero que se te graven esas palabras, nunca las olvides, Logan, NUNCA - Sin oír respuesta, reiteró - ¿Has comprendido?
-         Eh, sí.
-         No pareces muy seguro… ¡La Verdad prevalecerá y nada ni nadie podrá impedirlo! Repítelo.
-         “¡La Verdad prevalecerá y nada ni nadie podrá impedirlo!” – repitió Logan, totalmente abrumado por la información.
Ewon dejó la charla a un lado y apoyó todo su tronco sobre el Ripul, cerrando los ojos, los largos cabellos se batían para todos lados. 
La Verdad prevalecerá y nada ni nadie podrá impedirlo, en fin Ewon consiguió su cometido, porque Logan gravó esa frase, que le giraba y giraba en la mente. Pero qué
Verdad, cuál era la Verdad… porque también recordó a su profesor de Historia, remarcando una y otra vez que la historia es un relato, y por tanto, un discurso creado por los actores y son ellos los que cuentan lo que quieren contar, y dejan de lado lo que quieren omitir, y así, crean un relato histórico de los hechos, y la versión que lograra convertirse en la general se convertía al mismo tiempo en una verdad. De repente sintió un escalofrío tan profundo que le corrió por todo el cuerpo, esta gente disparatada empezaba a dejar de serlo… Al rato su vista quedó fija en la muchacha de cabello blanco, la supuesta maga blanca. Sus ojos violáceos y grandes, su nariz afilada de perfecta forma y los labios carmín, Logan estaba vislumbrado. Entonces sin saber que el chico miraba tan compenetrado a Simploy, Agoth pudo descubrirlo.
Una súbita bronca se había presentado en el interior del guerrero; sus cejas se fruncieron y la mirada le relampagueó, y al notar el extraño gesto en el rostro de Agoth, su compañero de vuelo, Ariel, preguntó - Agoth, ¿qué ocurre? - le dijo - Estás algo raro... - Sin contestación por parte del hombre, Ariel repitió su pregunta - ¡Che, Agoth! ¿Qué te pasa? - dijo esta vez con la voz más elevada.
-         Mire al señor Logan...- contestó con voz opacada - ¡Mírelo!
-         ¿Qué pasa? ¿Qué tiene? - le respondió preguntando Ariel luego de mirar a su  compañero.
-         ¿Cómo “qué pasa”? - ahora más exaltado - ¿Acaso no lo nota, señor? ¡Obsérvelo  bien!
Otra vez Ariel miró, pero al igual que antes, no encontró nada fuera de lo normal en Logan - La verdad... no sé Agoth lo que me querés decir – dijo - ¿Qué pasa? Decímelo.
Entonces, tomándose unos instantes para calmarse, Agoth habló - Mire al señor Logan, ¿no nota cómo observa a Simploy? ¡Parece una hiena ante su presa!
Sorprendido, Ariel quedó mudo, porque no se esperaba una contestación así de parte del muchacho. Dijo - Ahora que lo miro mejor… Me parece que a Logan le gusta Simploy.
-         Pues yo pienso lo mismo, señor Ariel... Lo mismo - respondió Agoth mientras continuaba con la mirada fija en Logan -. Pero no olvide lo que le diré ahora, señor, ni bien aterricemos yo, Agoth el guerrero, le hablaré cara a cara a aquel muchacho, dejando de lado por un tiempo el respeto que hemos de tener con  ustedes.
-         Pero Agoth, no te entiendo... - dijo Ariel sin entender bien la enfática reacción de Agoth - ¿Por qué te preocupa tanto que Logan, supuestamente, guste de Simploy?, por decirlo de alguna forma... No veo problema o motivo para alarmarse tanto. A parte por lo que la conozco a Simploy no creo que se fije ni un poco en Logan - y culminó su opinión con una corta carcajada mofona.
Ahora el hombre clavó sus oscuros ojos en los de Ariel, y le habló - Él no puede  enamorarse de mi lady - y tan rápido como pudo se corrigió en su expresión - ¡Es decir, de Simploy, de Simploy, Simploy! - y gritó - ¡¡Y no se diga más!!
Y haciendo caso al pedido, que más que un pedido era una orden, callaron. Ariel, que iba a las espaldas de Agoth, se le quedó mirando confundido, sospechando de algún escondido secreto. De lo que estaba completamente seguro era que Agoth ocultaba algo que lo relacionaba con Simploy, más exacto, era Agoth el que gustaba de Simploy.  

2

Poco a poco, el profundo azul del extenso mar se dio lugar, realmente imponente. Esa inmensidad ante ellos, las grandes y exuberantes olas chocabas entre ellas creando un hermoso espectáculo visual. Ewon indicó a los Ripul que despacio vayan descendiendo al agua, y lo hicieron. Fueron acercándose al hermoso mar hasta que lograron rozarlo con sus patas haciendo que el agua salpique los rostros. Y subieron, y descendieron, consecutivamente. Entonces, a pedido de Ewon, el nuevo integrante del grupo extendió sus brazos dejando su pecho al frente mientras el viento lo golpeaba. Viendo a Ewon y a Logan, Marakzamet dijo a su compañera que también abriera los brazos y cerrara los ojos, Simploy lo hizo junto con el Elfo. Finalmente, copiando a sus compañeros, Agoth y Ariel terminaron por unirse al conjunto. Ahora, todos, con los brazos extendidos y con los ojos cerrados: el aire chocaba contra sus cuerpos mientras iba escabulléndose; movía sus ropas de forma veloz y también sus cabelleras, retirándoselas de las caras, y en su interior, una sensación de volar, de ser libres. La Paz. 
Nada de tierra, porque sobrevolaban en medio de las poderosas aguas oceánicas. Ya pasadas varias horas del amanecer, el sol estaba por alcanzar su cúspide. Los Ripul deberían volar sin paradas hasta las costas de África. Por ello, para poder sobrepasar este largo y arduo camino, cada uno de los viajeros guardaba en su equipaje una buena cantidad de alimentos, bebida y abrigo para la noche, donde los vientos marinos serían bastante fuertes. 

3

Y así, fueron volando durante días hermosos, con excepción de dos jornadas lluviosas. En total adicionaron cinco semanas, que para los nuevos integrantes habían sido toda una gran aventura, una gran hazaña poder sobrevivir a tal ajetreo con mínimas ingestas de alimento arriba de aves gigantes. Los dos jóvenes se preguntaban para sus adentros sin haberlo charlado, cómo es que los Ripul no habían perecido en tal dificultosa tarea. Y entonces, cuando iba a ser el día treinta y nueve de vuelo, Ewon pudo divisar unas tierras, y gritó con fuerza a los demás.
-         ¡África, la he visto! – Dijo - ¡Delante de nosotros!

4

Atendiendo al llamado de la dama, Simploy se le acercó en Ripul - Ewon, aún nos queda una jornada de viaje – dijo -. Creo yo que deberíamos aterrizar para poner en estado a los Ripul, puedo sentir su agotamiento. 
-         Sí, también lo siento, me parece que es su manera de comunicarnos que necesitan descansar un poco – contestó -, ¿por cuánto tiempo nos detendremos?
-         No quiero que la travesía se prolongue más de lo necesario, ya nos hemos atrasado un poco con el mal tiempo, Ewon - respondió Simploy -. Es conveniente tomar sólo mediodía para el descanso, ¿bastará para ellos? - culminó la joven mirando a los Ripul.
-         Si te has referido a los Ripul, sobrará tiempo - contestó Ewon-, nada más necesitan beber algo de agua y unos pocos frutos bien maduros que yo he guardado para ellos.
-         Pues entonces, ¡a tierra! - gritó Simploy señalando el lugar escogido por ella para el descenso - ¡Allí!
Así entonces, como de costumbre, Ewon informó a los Ripul el lugar en donde debían aterrizar. Tan rápido como pudieron hacerlo, descendieron; deseaban más que nada descansar y alimentarse. Concluyeron extendiendo sus encogidas patas y pisando la tierra mojada de la costa. Poco a poco, cada jinete fue bajando junto con su correspondiente bolsón y después, estiraron sus cuerpos entumecidos, al compás, las aves sacudieron sus cansadas alas. Ni bien pusieron atención al paisaje que los rodeaba, el espanto. Todo era un vasto desierto sin alma; ni un yuyo a la vista. Además, un calor sofocante empezaba a envolverlos y a lo lejos, divisaron grandes lomas de arena. Estaban todos atónitos, con Simploy incluida que había sido la que dio la voz para el descenso; instantes de silencio absoluto, hasta que Logan se atrevió a hablar - ¿¡Qué es todo esto!? - dijo bastante alterado - ¡Alguien podría contestarme!
Y nadie lo hizo, sólo lo miraban confundidos sin saber muy bien qué contestar. Viendo las caras nulas de sus compañeros, Logan comenzaba a enojarse - ¿Acaso no saben en dónde nos encontramos? -  gritaba - ¡¡Esto es el desierto, el desierto!! – dijo con la voz muy alta señalando con ademanes bruscos todo a su alrededor - ¿Y qué es lo que haremos, qué haremos aquí? 
Tratando de ignorar al joven, Agoth se puso a observar el mar, Ewon y Simploy miraban su estado de histeria, Ariel de a poco iba estremeciéndose sin hallar una solución a tal conflicto y Marakzamet ponía toda su atención en los gritos de Logan. Pero el Elfo, sin aguantar más el ataque nervioso del chico, interrumpió - ¡Ya basta! - gritó haciendo un gesto con el brazo muy veloz - ¡Te callas de una vez, Logan! - . Todos, asombrados por su reacción, lo observaron con ojos bien abiertos. - Todos ya sabemos perfectamente que esto es un desierto, que estamos en problemas, pero debemos solucionarlo - ahora lo miró con ojos penetrantes -, y de esta manera no solucionaremos nada y terminaremos falleciendo aquí...
-         ¿Qué es lo que se te ocurre, Marakzamet? - preguntó Agoth de repente.
-         Primero que nada alimentaremos a los valientes Ripul continuó -, y luego se  me ocurre caminar rumbo al sureste para arribar a Bukoba.
-         ¡Ah, perfecto! - dijo Logan irónico - ¡Caminaremos por el desierto! Muy buena tu idea, Marek...
-         ¡Marakzamet es mi nombre! - corrigió el Elfo interrumpiéndolo - Y si usted  tiene una mejor idea, por favor le ruego que nos las comunique lo antes posible.
Mudo en absoluto, Logan no dijo nada. Ariel se le acercó y palmeó su espalda,  entonces por lo bajo le murmuró algo que nadie más oyó - ¡Quedate tranquilo! – Dijo -
Yo también estoy un poco nervioso, pero sé que van a solucionarlo, confiá en ellos. 
Logan lo miró sin decir nada, y se calmó un poco. Así es que, como si Ariel pudiera predecir el futuro, Simploy entró en la charla algo seria como era de esperarse.
-         Bueno compañeros - dijo con una firme voz -, comunicaré lo que haremos por el momento.
Todos prestaron atención, y hasta los Ripul habían dejado de acicalar su plumaje.
“Primero a ti Ewon. Alimenta a los Ripul, y luego indícales que busquen un lugar para esperarnos.
Ewon asentó al pedido. Otorgó los frutos a las aves y ellas desaparecieron volando con su comida en las garras.
“Segundo, retomaremos la travesía a pie como personas comunes, es importante este punto, ¿sí? Disculpen todos, pero no quiero conjeturas, quejas, ni nada semejante. Viajaremos hasta Bukoba a pie, no estamos muy lejos, pero es un trecho importante - decía firme - ¿Se ha comprendido?
“Y tercero, descansaremos sólo si es realmente necesario. Ya nos hemos atrasado bastante, por esto no cesaremos el paso si no lo necesitamos – continuó -. Debemos estar unidos más que nunca, esta parte de la búsqueda será la más complicada, porque atravesar un desierto no es para nada una tarea fácil, pero lo haremos, ¿alguna pregunta?
Agoth levantó la mano -¿Cuánto llevará el camino a Bukoba?
-         Pues calculo entre dos o cuatro semanas - le contestó Simploy.
-         ¿Cuántas? - exclamó Ariel que había permanecido callado.
-         No lo sé con exactitud, pero podrían ser... - meditó algunos segundos la  respuesta para que sea más certera – Entre dos o cinco semanas si nos llegamos a atrasar por algo en particular (ojalá la Luz nos acompañe y no nos los crucemos), supongo que nos encontramos a unos 6.500 kilómetros de Bukoba.
-         De tres a cinco semanas...- repitió Logan intentando sacar una cuenta - Es decir, un mes caminando por el desierto, ¡oh Dios...! ¡Oh, Dios, quién me ha mandado a venir con esta gente! ¿Qué hago yo acá? – exclamó medio gritando y medio gimoteando - ¿Por qué no seguimos volando? ¿Caminar? Es una locura. La verdad, ¡no entiendo por qué no vamos en los Ripul!
-         ¡Logan, pará un poco, chavón, calmate! – lo paró en seco Ariel sin cuidado - ¡Pará de tirar mala onda! 
-         ¡Pero cállate, lame botas! Si a ti te gusta la idea de caminar un mes por el desierto y morir, allá tú, ¡yo me niego! ¡Esto se termina aquí!
-         ¿Y qué pensás hacer, Logancito? Te vas a teletransportar hasta tu casita de algodón, con tu mamita y tu papito para que te mimen mucho, ¿eh?
Y no lo dudó, Logan se fue al humo enfurecido por las últimas palabras  de Ariel, que tampoco dudó en prepararse para darle unos cuantos puñetazos, si Marakzamet y Agoth no hubieran estado ahí para impedirlo. 
-         ¡Basta, basta! – gritaba Simploy con las manos en las mejillas - ¡Por favor, señores, no peleen, no, nooo! – gritó aun más viendo como Ariel le acertaba un puño que por poco y le daba de lleno en el ojo a Logan. 
-         ¡Se acabó, terminen con esta estupidez! – exclamó haciendo fuerza Agoth para separar a Logan. 
-         Basta… basta – decía con voz cansina el Elfo mientras tomaba a Ariel por las axilas pasándole los brazos y trayéndolo contra sí mismo – Actuación típica de humanos… - se le escapó decir por el momento de tensión. Y ella lo escuchó con mucha claridad, al contrario de los demás, Ewon tomó esas palabras, algo que Marakzamet nunca hubiera deseado que ocurra. Él atinó a mirarla, y se encontró con el rostro colérico de Ewon.
-         Mjm… vas mostrando tu hilacha – le susurró al Elfo cuando dio un paso acercándosele.
Marakzamet no hizo otra cosa más que bajar el rostro y terminar de separar al portador Aire, porque este no era precisamente un buen momento para dar explicaciones y desencadenar una larga y densa discusión, justo ahora con los jovencillos peleando, no. Al fin y al cabo, ambos portadores quedaron separados y sujetos por Agoth y por Marakzamet, aunque se seguían gritando estupideces y malas palabras, parecían cesar un poco, y para culminar con la pelea sin sentido, terminó imponiéndose Simploy.
-         Bueno, ¿listo, terminaron? – ambos la vieron, estaba muy seria y ahora el rostro tan claro estaba colorado, además del calor de África, por el fastidio – No puede ser, termino de decir que nos tenemos que mantener unidos más que nunca, y ustedes dos empiezan a hacer todo lo contrario, ¡no puede ser! ¿De qué les sirvió toda esa pantomima, eh, de qué? NADA, estaríamos ya más cerca del destino si ustedes dos no hubieran empezado a discutir por semejante bobería.
-         ¡Pero Simploy, este chavón es…!
-         Es el Portador del Elemento Aire y usted el del Elemento Tierra, sí eso aquí ya lo sabemos todos, no hace falta que lo aclare – le cortó las palabras la maga -. Todos estamos fatigados por el viaje, estuvimos mucho tiempo fuera de nuestro hábitat, lo sé, lo sabemos todos. Pasamos mucho tiempo sin poner los pies en la tierra, así que no son los únicos de mal humor y cansados, no hay excepciones. Pero si nos peleamos entre nosotros ahora, ¿qué pasará cuando tengamos que afrontar momentos en verdad difíciles y hasta peligrosos? ¿Qué, nos pelearemos mientras la Magia Negra nos envuelve? Eh,  ué haremos, díganmelo, ustedes dos, que parece que se las saben todas, ¡vamos!
Ambos agacharon un momento la cabeza sin nada que decir, y sin mirarse y sin  siquiera planearlo, los dos respondieron al unísono – No, no nos pelearemos – y luego se miraron sorprendidos por la coordinación lingüística. 
-         Quiero hacer una consulta si se puede – ahora habló Ewon, percibiendo que los dos muchachos estaban calmados.
-         Sí, ¿qué? – seca le dijo Simploy.
Sin importarle la manera en que Simploy le había respondido – Digo nada más que si aguardamos un rato, media hora por ejemplo, los Ripul pueden estar aquí de nuevo, y problema solucionado, nada de caminatas ni de cuatro semanas en el desierto, nada de eso…
-         Ewon… – trató de hacerle un gesto sin que los portadores lo notasen, cosa que fue en vano, porque ambos la vieron de forma curiosa, así que lo dijo sin más vueltas – No podemos cruzar hasta Bukoba en Ripul, estas zonas no son seguras para ellos.
Todos se le quedaron mirando parados bajo el sol mientras las  gotas de sudor se iban haciendo cada vez más espesas, dándole pie a que continúe y diga el por qué, pero Simploy no lo dijo, por el contrario, se puso su bolsón en la espalda y empezó a caminar, dejando a los demás atónitos. 
-         ¡Hey, Simploy! ¿Qué estás haciendo? – dijo Ewon. Pero Simploy no respondió, ella ya había encarado la travesía – Y a esta qué le pasa ahora…- y alzó su equipaje y echó a correr para alcanzar a la maga, cuando estaba a su lado volvió a preguntar.
Entonces, sola con Ewon, la maga blanca miró a sus compañeros volteando un  instante, se asesoró que aún estaban allí, y le habló al oído – Estas zonas están vigiladas por Óctubeus, si cruzamos en Ripul nos verán al instante, si vamos caminado puede que no nos sientan, ¡ojalá no me equivoque!
-         ¡Aja, era eso! Claro, claro, es muy coherente de tu parte. Y no me lo has dicho allí por los portadores, ¿verdad?
-         Sí, así es. Iban a comenzar a preguntar, y ya tuvimos bastante con lo de recién, como para asustarlos y que se convenzan en no avanzar. Ewon, temo por ellos, temo que los guardianes sientan a los Elementos… 
-         Si eso ocurre y nos hallan, nosotros también tenemos nuestros trucos – y le sonrió de grácil manera, su rostro pareció brillar un segundo, después la tomó por el hombro envolviéndola con un brazo – Ven, vamos con los demás, que no entienden nada, les diremos que estabas algo ofuscada y no querías tratar mal a nadie. Ni bien encontremos el momento, es bueno que pongamos al tanto a Agoth. Y bueno, también a Marakzamet, ya que está aquí…
Y juntas, cargando las bolsas, regresaron con los demás.
-         ¿Se puede saber qué pasa? – consultó Agoth.
-         Está todo bien, sólo que la muchachita tuvo un ataque de mal humor, pero ya  pasó – informó a todos Ewon sonriente.
-         Disculpen…, bueno, sigamos, vamos todos – dijo Simploy.
-         Y si no queda otra… - exclamó Ariel echando un suspiro a la par que alzaba su equipaje. 
Algo fastidiado, pero con resignación, Logan cargó su bolso deportivo y se unió a la caminata con los demás. Entonces, ya todos iban hacia el Este. El extenso desierto se extendía delante de ellos.

5

El calor era realmente agobiante. El sol ardiente, y el suelo arenoso desprendía  una densa calidez. Sumergidos en esta ardua situación, caminaron y caminaron sin parar. Cuando quisieron darse cuenta ya habían recorrido unos cinco kilómetros y la tarde iba dándose su lugar con un hermoso cielo anaranjado. Al verlo, Ariel y Logan detuvieron unos instantes la marcha para cautivarlo perplejos. Parados, inmóviles, se quedaron algunos segundos hasta que un leve empujón los hizo volver a la tierra. Eran las grandes manos de Agoth - ¡Vamos, señoritos!- les dijo. Y empezaron otra vez con la caminata. 
Mientras las horas fluían y la noche se acercaba, el aire de aquel desierto iba transformándose, haciéndose cada vez más frío y veloz. El clima tan cálido del día fue desapareciendo cuando el sol caía, ahora el viento era helado y fuerte. Hacía que aquellas altas lomas de arena se desplacen cubriendo todo lo que se encontraba a su paso, y detenía a los viajeros empujándolos hacia atrás, pero ellos luchaban sin darse por vencidos contra los torbellinos arenosos. Ni siquiera podían acampar, porque sino serían sepultados en no más de uno o dos minutos, así es que debían mantenerse en movimiento con los cuerpo bien rígidos para que las fuertes ventiscas no pudieran  envolverlos. Y a medida que la noche avanzaba, una oscuridad impenetrable se iba presentando, para entonces, ni los faroles encendidos por Ewon lograban facilitarles la visión nocturna, sólo ella llegaba a divisar algo, entonces los guiaba. Los demás se  mantenían unidos unos a otros para no extraviarse. Cerrando la fila, iba el Elfo que por poseer una infravisión, llegaba a ver algo más nítidamente que los otros. 
Superándola, la noche fue finalizando junto con los fuertes vientos tan fríos, la arena volvía poco a poco a su lugar conformando otra vez aquellas exuberantes lomas. De esta manera, el desierto volvía a ser como en aquel arduo mediodía. El calor empezaba a sentirse poderoso mientras el crepúsculo se presentaba en el horizonte. Y los compañeros continuaban traspasando el desolado paisaje guiados ahora por Simploy que charlaba con Marakzamet; un poco más atrasados iban los portadores y en el medio del grupo, mudos, Ewon con Agoth que avistaban relajados el lugar. 
-         ¿Cómo estás? - preguntó Ariel a su igual.
-         Ahora mejor -  le contestó-, pero debo confesarte que en la noche pensaba que  íbamos a fallecer, ¿y tú?
-         Igual que vos - dijo Ariel - pensé que la arena nos enterraba, ¡eh!
-         Sí... Ariel, ¿por qué tienes tanta fé en ellos?
-         No sé, nada más lo siento así - contestó Ariel -. Confío en ellos porque me  demostraron que me van a cuidar pase lo que pase, si no nos abandonaron a la noche, prueba superada, jaja. Por lo que noto nosotros somos los que traemos la mayoría de los problemas. Todavía no los conocés muy bien, yo crucé una montaña con ellos a caballo, ¡imaginate!
-         ¡Okay! - contestó algo sorprendido Logan, luego continuó - ¿Cómo fue que reaccionaste cuando te buscaron?
-         Y… al principio, o sea, cuando llegaron a mi casa me pareció muy... Increíble – le contaba Ariel -, la verdad es que me asusté bastante. Ellos llegaron con tres caballos que después en las montañas, antes de irte a buscar, los liberaron y Ewon llamó a los Ripul. ¡Ah! También me asusté por sus apariencias, me había preguntado a mí mismo “¿quiénes eran éstos que sabían todo sobre mí y que querían verme y después lo de la partida con ellos?”, es motivo para asustarse, ¿no?
-         Sí, la verdad, yo también me asusté mucho cuando los vi en mi cuarto así como así, Ariel - comentó Logan - ¿Y qué pensaste cuando te comunicaron que debías acompañarlos sin despedirte de tu familia?
-         No me gustó en lo más mínimo, pensé por unos segundos que era un secuestro, pero cuando me dijeron que iba a volver, es como que me tranquilicé un poco. Pero lo que más me alentó a dejar a mi mamá y a mi hermano fue el hecho que ellos sabían todo sobre mí y en especial lo del suceso de aquel día - hizo una pausa y tornó su tono de voz más pasivo-. Lo que más deseo es llegar con ese tal Túkmuney del que tanto Agoth me habló para saber todo y para que nos explique bien lo de ese día.
-         Ah sí, Ewon me ha dicho lo mismo. Sobre Túkmuney me ha dicho que es el padre de Simploy y que es un mago sabio.
-         Eso es lo que dicen los cuatro - agregó Ariel -, ellos respetan tanto a ese tipo. Es él el que les encomendó esta misión y por lo que imagino, él debe ser el “capo” de todo esto.
-         ¿Eh, “capo”? - preguntó ignorando esa palabra Logan - ¿Qué es “capo”?
-         Ah, quiere decir como el supremo, el que tiene todas las decisiones y el que  maneja todo - le explicó Ariel.
-         ¡Ah, comprendo! - contestó Logan - Sí, debe serlo.
Unos segundos de silencio y la charla continuó, pero esta vez dirigida hacia otro aspecto.
-         ¿Qué es lo que piensas tú de Simploy?
-         ¿Por qué me preguntás eso? - cuestionó confundido Ariel.
-         Sólo deseo saber, simplemente eso - le contestó Logan -. Porque tú me dices  cosas de ella como si la apreciaras mucho.
-         La aprecio mucho - dijo Ariel -, porque tiene nuestra misma edad y es muy  inteligente. Cuando ella dice algo, todos la escuchan y hacen lo que ella dijo.
-         Sí, eso es cierto - contestó Logan-. Pero, ¿es que sólo la aprecias por su  inteligencia, Ariel?
-         Eh... sí, sino por qué más iba a ser - le respondió Ariel -. Sé que Simploy es muy hermosa, pero nada más la veo como una... Como una protectora - hizo una breve pausa -. Nada puede pasar entre nosotros y ella, aunque nunca nos lo haya aclarado, siento eso - miró ahora a Logan más atento - ¿Acaso a vos sí te gusta...?
-         ¿A mí? - exclamó con voz baja Logan - ¿Por qué me lo preguntas?
-         Porque la estás mirando todo el tiempo - tan seguro le contestó Ariel -. Mirá, hasta ahora la estás mirando...
-         Eh... - reaccionando exclamó una vez más Logan que estaba compenetrado con Simploy - Pues sí, me gusta mucho Simploy - estancó por un momento la caminata y se tornó algo más serio -. Ariel, por favor no cuentes a nadie lo que recién te he dicho, ¿sí?
-         ¡Ay, Logan! Quedate tranquilo que yo no se lo voy a contar a nadie, pero mirá, tengo una gran sospecha de que Agoth está enamorado de Simploy y también ella de él, así que no sé... - confesó Ariel.
-         ¿Pero cómo sabes tú eso? - algo molesto le cuestionó Logan.
-         Lo presiento por actitudes que se tienen el uno con el otro - dijo-. Además, te  quiero decir, para que estés al tanto, que si Agoth confirmara sus sospechas de lo que vos sentís por Simploy, te va a matar.
-         ¿Qué? - dijo sorprendido Logan - Simploy es hermosísima, es la chica más linda que he visto, más linda que mi ex novia. Así que es normal que a cualquiera le atraiga, Agoth no debería enfadarse, ¿no lo crees?
-         No sé, no sé... - dudoso dijo Ariel - Agoth te vio y te ve como la mirás a Simploy y la verdad es que no le gusta para nada, ni un poco.
-         Sabes, no me interesa - muy desinteresado le respondió a Ariel -, Simploy me gusta mucho y él no puede hacerme nada por eso.
-         Bueno... yo te lo advertí, después vos hacé lo quieras - le dijo Ariel palmeándole la espalda a su igual.
-         Gracias igual, Ariel.
Ariel le guiñó un ojo y continuaron, esta vez sin hablar, con el camino.
El calor iba aumentando, el sol estaba por llegar a su punto más alto. Y la transpiración los iba cubriendo, ni siquiera las prendas que llevaban puestas los ayudaban, provocándoles más calor: Simploy llevaba puesto una blusa rosada y unos pantalones amplios de tela suave y liviana. Ewon tenía un vestido largo de anchurosas mangas, color verde agua y de tela fina. Agoth una camisa muy holgada blanca y unos pantalones, también botas que cubrían la botamanga de éstos. Marakzamet estaba vestido con una túnica blanca que parecía brillar con el sol. Ariel  llevaba unos cómodos pantalones azules de algodón y una remera de largas mangas roja. Y Logan, tenía una remera mitad verde y mitad blanca y un pantalón de jean gastado por el uso.
Proseguían con el camino a Bukoba, cada uno cargaba su correspondiente bolsa sobre la espalda. Fue llegando la tarde también cálida, y el cielo de ese atardecer fue amarillento con unas nubes rojizas algo dispersas. El sol enorme a la vista de los viajeros iba escabulléndose entre el horizonte del desierto africano, y así, poco a poco, la tarde finalizó abriéndole el paso a los fríos y rápidos vientos de la noche. Ahora el cielo se había impregnado de resplandecientes estrellas plateadas y una luna fulgurosa. Sólo pudieron continuar unos metros, hasta que, finalmente, Simploy decidió la parada.
-         Ewon, por favor enciende los faroles – dijo -. Agoth, saca la carpa de tu bolsa y ármala junto con los señores. Y tú Marakzamet, ayúdame a buscar un conjuro, ven. No podremos seguir así, los vientos son mucho más fuertes que antes.
Todos empezaron a cumplir con las tareas sin contradecir. Marakzamet tomó el bolso de la maga y se lo pasó, callada, Simploy, abrió su equipaje para buscar aquel estuche donde descansaba el libro obsequiado por su padre. Lo tomó y en voz rápida pero baja le habló al Elfo - Mira Marakzamet - le dijo -, ésto es lo que me ha otorgado mi padre el día mismo en que partimos para cumplir con la Misión.
-         ¿De qué se trata, Simploy? -  preguntó inquieto.
-         Ahora verás... - y dejando ver ese importante objeto, fue quitándole la funda al libro - ¡Míralo!
-         Un libro - susurró él, mientras sus ojos élficos iban abriéndose y resplandeciendo  cada vez.
-         Así es - contestó ella -, es el famoso y tan preciado libro de los “Conocimientos  Arcaicos y Recopilaciones de los Conjuros Sagrados”, donde todos los conjuros mágicos de antaño residen.
-         Así que este es, no lo creo... - decía a la joven con la mirada fija en el libro - . Simploy - dijo ahora mirándola serio -, debes cuidar mucho este libro, ¿lo sabes, no es así?
-         Sí, mi padre me ha percatado sobre el peligro de perderlo, Marakzamet, además me ha indicado que cuando me halle lejos de la caverna lea el Capítulo veinte, pero por falta de tiempo aun no he podido hacerlo. Pero ahora ayúdame a hallar un conjuro para poder protegernos en estas noches tan frías, antes de que se desate la tormenta de arena.
El Elfo afirmó con la cabeza, y después de todo el palabrerío empezaron con la  tarea. Simploy abrió el libro, y  muy despacio fueron pasando una por una las amarillentas páginas de una textura que resultaba áspera y gruesa a las yemas de los dedos, eran semejantes a antiguos pergaminos. La escritura, en el caso de ser legible a los ojos de cualquier persona, era en letras góticas que parecían haberse escrito con pluma y tinta negra a puño y las hojas eran más suaves como si fueran más recientes a esta época. Pero en las restantes yacían escritos de tan variados estilos acompañados de innumerables símbolos, y en algunos casos, las páginas se estaban desvaneciendo si el tacto no tenía cautela. Sólo algunos pocos llegaban a comprender esas secciones. La maga seguía pasando las hojas, y el Elfo las iba leyendo con una velocidad increíble. Hasta que, finalmente, ella halló lo que buscaba. Detuvo sus manos posando una en una cara del libro y la otra en la otra cara. Después, señaló el conjuro con el dedo índice. - Este es - dijo a la vez que Marakzamet lo leía en su mente. Luego, Simploy  comenzó a leer el conjuro en voz alta.
“El Aire. Elemento de la Primavera y del Cuadrante Este. Región de los reinos del Sol Naciente, de los reinos de la Mente y del Conocimiento. 
Tú, maestro, tú, ser viviente; si deseas desatar a El Aire en forma de elemento, di estas sabias palabras y él se te presentará: Rei Ja Tumuleí, Ha Come Siphia, Ha Come Furto, Yei Ka-Aire, Yei Ka!
Tú, maestro, tú, ser viviente; si deseas proteger tu reino de El Aire, di estas sabias palabras y lograrás su respeto: Rei Fu Asquelei, Ha Come Rosque, Ha Come Isol, Noy Sep-Aire, Noy Sep!...”
Entonces, convirtiendo la voz en grabe y realizando algunos movimientos con las manos, Simploy pronunció las palabras que servirían para protegerlos de la tormenta de aire y arena que comenzaba a presentarse en el desierto. Terminadas las palabras, Simploy cerró el libro dejando en el espacio un cortante ruido por el golpe. Y de pronto una esfera de energía, como una burbuja casi invisible, los rodeó quedando en medio de esa circunferencia. Así pues, iban notando que el viento ya nos los rozaba, y vieron, que fuera de esa protección, el caos de la noche anterior empezaba a desatarse.
Indudablemente el más sorprendido fue Logan, quien no había visto magia similar hasta el momento, Ariel, también asombrado, aparentaba naturalidad ante el acto de Simploy. Por su parte, los demás, sólo la felicitaron ya que este conjuro había sido uno de los mejores que había hecho en sus dieciocho años de edad. Y habló - Bueno compañeros - dijo con el libro entre los brazos-, ahora descansemos y alimentémonos. Mañana ni bien amanezca, partiremos - . De sus correspondientes equipajes, sacaron los alimentos para armar la cena, y ya listos se sentaron formando una ronda e intercambiando provisiones, la comida nocturna se dio lugar. Fue casi silenciosa, lo único que oían era el crujido de los alimentos cuando eran masticados, acompañado del sonido de los sorbos de agua que satisfacían sus bocas sedientas. La cena duró por lo menos media hora, y cuando pudo notar que ya habían comido más de lo necesario, Ewon dio un corto grito - ¡Listo! - dijo- Ya es suficiente con lo que hemos comido, no seamos angurrientos. Debemos recordar que estas provisiones tienen que alcanzar hasta la llegada a Bukoba, y aún restan unos cuantos días arduos y largos, y noches frías y desgastantes. 
Medio a regañadientes, todos dejaron los alimentos sobre un pequeño retazo de tela blanca que se hallaba en medio, Ewon cerró el retazo, se incorporó y fue a guardarlo en su bolsón, luego, volvió a sentarse junto a sus compañeros y habló a ellos.
-         Aún quedan provisiones, pero debemos administrarlas de correcta forma para no morir de hambre en medio del camino - . La dama era sincera y leal, sin importar de cuál o qué persona o ser se tratase en el momento que debía soltar sus palabras. Así es que todos asumieron su idea respetándola, y ni siquiera Agoth replicó esta vez.
Tiempo transcurrido, algunos se retiraron a la tienda, como ser Simploy y Ewon, mientras tanto, los otros seguían charlando. El Elfo reflexionaba observando las brillantes estrellas que a través del viento, podía ver.
-         Agoth, ¿cuánto queda para que veamos a Túkmuney? - preguntó Ariel.
-         Depende - le respondió el hombre.
-         Pero más o menos, queremos saber - dijo Logan.
-         Entonces les responderé que no sé esa respuesta - dijo Agoth.
Pero los jovencitos decepcionados con esa contestación, volvieron a insistir.
-         ¿Cómo que no lo sabes? - cuestionó Logan - , entonces quién sí lo sabe.
-         Simploy o Ewon, pienso yo - contestó Agoth.
-         Ah... ¿Pero por qué ellas sí saben y vos no? - preguntó Ariel algo confundido - ¿No es que todos saben de la Misión y esas cosas...? - y al igual que Logan, se le quedó mirando esperando una respuesta convincente.
-         Lo que ocurre es que ellas conocen este mundo mejor que yo - le comentaba el guerrero -, conocen los tiempos y espacios perfectamente ya que, en el caso de Simploy, desde muy pequeña su padre la ha hecho viajar a través de los Mundos. Y Ewon, ¡bueh, ella es algo especial! - exclamó él -, ha morado en este mundo desde las épocas antiguas del Hombre.
-         Sí, algo me comentó – confesó Logan
-         ¿Cómo es eso de desde épocas antiguas? – preguntó Ariel.
-         Sí, sé que suena algo extravagante, y más para señores como ustedes que han  habitado desde siempre en un lugar eclipsado – contestó -, pero es así y aunque no lo aparente, la dama Ewon habita desde antaño aquí, mis señores - y ahora se les acercó y susurró sus palabras -, no conozco la explicación de esa capacidad de no envejecer, pero no se asombren tanto, pues conocerán muchos más de este tipo... o eso creo.
-         ¿Como quiénes?- preguntó Ariel.
-         Un ejemplo es el señor Túkmuney - le dijo -. Nadie puede calcular con exactitud la edad de mi señor... Es indescifrable en verdad.
-         ¡Pero qué extraño es todo esto! - dijo algo pensativo Logan.
-         Para ustedes sí lo es - respondió el hombre -, pero para mí no es más que lo  mismo de siempre. Lo que es extraño para mi es toda esa inmensidad de ruidos, de personas desordenadas, de esa terrible corrupción humana que no cesa... ¡Señores, eso es lo realmente extraño!
-         ¿Y dónde vives tú, entonces? - instó Logan.
-         Lejos... Lejos de todo ese espacio – decía -. Muy apartado de toda esa locura en donde han involucrado a sus mentes. Todos los que conocemos la Verdad nos hemos alejado del mundo en donde ustedes han crecido, porque allí no somos capaces de llevar a cabo la Misión que es por lo vivimos, y nacimos.
Otra vez eso de la Verdad, y ya que la charla era amena, Logan preguntó - ¿Qué verdad?
-         Bueno, la Verdad de la forma en que se organizan las cosas. Pero mejor que se lo explique el señor Túkmuney, no quiero embarullarles las cabezas, ¡ja, ja, ja! – las risas atrajeron la atención del Elfo.
-         ¿Qué les has dicho, bribón?- le dijo pícaro Marakzamet - Mira cómo los has dejado.
Ambos muchachos habías quedado perplejos, sin entender nada, y con ganas de  saber al menos un poquito de esa Verdad. El Elfo y Agoth se miraron unos instantes y después estalló una corta carcajada mutua. Se palmearon las espaldas y luego Marakzamet se retiró a la tienda. Allí las dos mujeres hablaban solas.
-         Debemos estar preparados si ocurre.
-         ¿En dónde?
-         Sólo... - pensó unos segundos, Simploy -, a unos pocos metros de aquí, si es que  no se han trasladado de posición.
-         Simploy, ¿qué haremos con los jóvenes? - preguntó alarmada Ewon - Porque si  los descubren, si perciben su particular energía, ya sabes Simploy... Todo estaría en ruinas.
-         Sé, lo sé, Ewon, pero no existe otra opción más que cruzar por el lugar - dijo la joven maga - , no queda otra opción más que cruzar a pie, y espero que la Luz  nos acompañe más que nunca.
Ewon asentó la decisión tomada. Entonces, cuando habían culminado, entró  Marakzamet demostrando preocupación en el rostro y habló con sigilo - Estamos muy cerca de ellos, lo sé - dijo serio.
-         ¿Cómo lo sabes? – cuestionó Simploy.
-         Y debe de haber estado escuchando haciéndose el que no estaba – afirmó Ewon.
-         No, Ewon te equivocas. Lo sé porque estoy enterado, sé que en esta zona del  mundo hay guardianes de Óctubeus  ¿Entonces? - preguntó él.
-         Cruzaremos de igual forma - respondió Simploy.
-         Pero será muy arriesgado, lo saben - dijo no muy convencido a las dos -. Saben  que ellos siempre vigilan este paso, será muy complicado ocultar a los portadores, pero yo también pensé en otra alternativa y no la he hallado... No la hay.
-         Mañana se verá - dijo Ewon.
Y de pronto entró Logan riendo, venía alegre repitiendo el chiste que Agoth les  había contado, “pero qué bueno”, decía una y otra vez. Y al entrar a la tienda sintió un ambiente de tensión - ¿Qué ocurre aquí? – Cuestionó - ¿Acaso discuten?
Mirándose uno al otro, Ewon retomó la palabra - ¡No, no! - dijo- Simplemente elegíamos la ruta a tomar al amanecer.
Un denso silencio de golpe... no sabía bien qué era, pero Logan podía presentir algo que preocupaba bastante a sus guardianes. Luego, sin decir más nada, cada uno fue acomodándose en su respectivo lugar para dormir. Los últimos en hacerlo fueron Ariel y
Agoth, quienes al acostarse, cayeron rendidos ante el sueño. Minutos después, todos dormían plácidamente.

6

El día amaneció claro, a medida que el avanzaba el día se fue tornando amarillo, rojizo, culminando en un firme celeste. Los fríos vientos habían cesado; el sol espléndido y poderoso como en las jornadas anteriores. Simploy fue la primera en poner pie en la arena, miró arriba, su hechizo perseveraba, y contenta por esto, cerró los ojos y, como antes lo había hecho con el fuego, estiró uno de los brazos directo al cielo y haciendo un rápido cierre con la mano, lo culminó. Otra vez la brisa cálida en su rostro. Dejó así que los rayos del sol penetren entre los tejidos de la tienda, proyectándose en las caras de sus durmientes compañeros. Al instante pensó lo satisfactorio que resultaba este tipo de hechizos: sólo protege, no aísla, porque si así lo hiciera hubieran muerto todos antes de haberse dormido, asfixiados. Y sacudió la cabeza, como acción ahuyentadora de malos pensamientos. Al poco tiempo, salió Marakzamet extendiéndose, y cruzaron saludos mañaneros. Se quedaron esperando, claro está, yendo preparando todo para continuar hacia Bukoba, poniendo atención en no dejar rastros, nada olvidado, nada de olores, logrando esto último gracias a la magia de Simploy: un hechizo donde ella misma hacía aparecer un recipiente, en su caso (porque simplemente le agradaba más) un tarro ancho y bajo de vidrio verde botella con un tapón muy acorde de corcho, en donde, después de pronunciar las palabras adecuadas, sus olores se vertían, y cuando ninguno quedaba en el ambiente, el tarro resplandecía titilando. Lo dejaba puesto en el suelo, hasta antes de partir, y así el tarro lograba absorber todo detalle olfativo, el tarro titilaba, y listo, Simploy se acercaría, y lo haría desaparecer. Este tipo de hechizos resultaba muy complejo para la mayoría de los magos, pero para ella nunca lo había sido, hecho que asombraba a Túkmuney.
Un rato después, Ewon y Agoth, después de haber logrado que los portadores despierten, también salieron de la carpa. Últimos, y por eso encargados de desarmar toda la humilde tienda, fueron Ariel y Logan, que aunque a Simploy no le gustaba que lo hicieran, pues ella podía desarmarla, doblarla y meterla en el correspondiente bolsito con sólo un ademán, pero los demás lo creían conveniente para que los portadores, y sobre todo Logan, se vayan adaptando más rápido a este tipo de vida.  
Pasada una hora, todos estaban ya dispuestos para partir, cada uno tomó su bolsa, y en procesión, fueron agilizando las piernas. Las horas se sucedieron; ya sudados y con las ropas lo bastante húmedas como para que algunas partes de sus cuerpos, en el caso que la tela fuera clara, se trasluzcan. Ese mediodía el sol castigó a los viajeros. Con las cabezas y nucas recalentadas intentaban no perecer deseando que la tarde empezara a llegar más rápido de lo que en verdad en el tiempo era posible, y alentados por los enérgicos gritos de Agoth, proseguían sin rendirse. Todo tranquilo, no se oían más que algunas voces de aves y el sonido de sus pasos en la arena, el terreno era desolado, nada los rodeaba, mas que dispersos árboles, dispersas palmeras. En excepcionales casos se cruzaron con algún pequeño animalito que rondaba por ahí buscando un lugar en donde guarecerse de ese sol. Era todo calmo, estable y rutinario hasta que de improviso, y de la manera más sorprendente, tres cuerpos aparecieron delante de los viajeros de la mismísima nada. La marcha se detuvo.

7

Ariel y Logan estremecidos soltaron de golpe sus equipajes, los demás fruncieron las cejas e irguieron los cuerpos, se quedaron mirando fijo a los aparecidos.
Muy lento, uno de estos personajes fue acercándose a los viajeros; sus ojos eran penetrantes y de un exótico color, al igual que el de los otros dos. Llevaban sobre los cuerpos unas túnicas negras con capas oscuras que nacían desde los hombros, y a diferencia de los viajeros, el calor parecía no perjudicarles en lo más mínimo. Los brazos eran largos y delgados, como las manos, y las uñas semejantes a garras filosas de un color amarillento. Los cabellos todos blancos, como plateados, largos y lacios. Sin embargo, a pesar de toda su extrañeza, lo que más atemorizaba a Logan y a Ariel, eran sus rostros de una palidez extrema y con unas grandes y amarronadas ojeras; si se los hallarían durmiendo, cualquier persona pensaría que eran muertos. Empezaron a sentir un aire siniestro emergiendo de esos raros seres, y a ambos, los corazones les estaban palpitando a gran velocidad y una seca y fría transpiración iba recorriéndoles el pecho y las manos. Entonces, rompiendo el denso clima de tensión, aquel que terminó por acercarse más a ellos, habló - ¿Qué es lo que hacen aquí? - dijo con una voz que parecía venir de la ultratumba.
¿Sí, qué estamos haciendo aquí?, pensaron juntos Ariel y Logan, dando cuenta de su coordinación.
Los miraron, pero sus protectores no dieron respuesta, y ese ser repitió con la voz mucho más alta - He dicho, ¡¿qué es lo que hacen ustedes aquí?! – y Ariel y Logan sintieron muchísimo miedo. Unos nervios sin nombre, sentían ahora desde sus propios protectores, en realidad, sentían que Simploy estaba sintiendo los nervios de todos. Entonces, ella habló a esos  - ¡¡Retírense!! - dijo en un solo grito. ¿Retírense?, ¿era todo lo que tenía para decir la supuesta súper maga? – y cayeron en la cuenta que todo lo pensaban en conjunto, Ariel y Logan.
-         Pero aún no me has respondido a mi pregunta... - dijo aquel.
-         Y no lo haremos, pues nada de nosotros es de su incumbencia – le contestó, parecía desear simular seguridad plena, pero esos nervios seguían en su interior haciendo que las piernas se le tambaleen un poco. Y volvió a gritarles - ¡¡Retírense, les ordeno!!
Con esas frías miradas, los extraños se miraron el uno al otro, y en menos de un segundo, el que había hablado se abalanzó tan de prisa sobre Simploy tomándola del cuello como si pudiera trasladarse al igual de como lo hace la luz. 
-         Esto no puede estar sucediendo, Logan. Siento mucho miedo, es todo tan extraño… pero si es verdad me parece que es este el momento de saber quiénes nos han alejado de nuestras familias, Ariel.)
-         Son malos, son malos… ¡me dan mucho miedo, ellos no me dan miedo!
-         Sí… eso es verdad, dan miedo...
Y vieron cómo Simploy empezó a jadear, y al instante, Agoth tiró su pesada bolsa, se agachó y muy rápido sacó la espada, esa espada con la que tanto alardeaba, el regalo del tal Túkmuney. Vieron cómo la desenvainó, y vieron un resplandor de plata - ¡¡Déjala!! – gritó, estaba empuñando la espada.
Pero la única reacción de los extravagantes había sido sólo una mirada fugaz sin dar demasiada importancia al grito de Agoth. Simploy tocía y el ser apretó más el cuello. 
-         ¡¡Déjala!! - gritó Agoth, estaba nervioso, parecía ir enloqueciendo.
Esta vez lo miraron con furia, y el violento volvió a hablar - Contéstanos, servidor  de Túkmuney – dijo -, y la dejaré, de lo contrario todos morirán.
Enfurecido hasta más no poder, Agoth alzó su espada y soltando la vaina, corrió  decidido hacia el siniestro ser que lastimaba a su doncella, pensaron Logan y Ariel al verlo tan enfurecido, que sin demostrar nada en absoluto continuaba ahorcando a Simploy. Agoth agilizó la espada con intención de lograr un ataque mortal, pero cuando sólo restaban unos pocos centímetros para tocar al ser, uno de los otros, que antes expectaba, se interpuso entre ellos y paró el golpe con las manos, dejando la filosa hoja entre sus palmas blanquecinas como las de un cuerpo ahogado en el agua. Y habló, también con esa voz resonante - ¿Pero qué deseabas hacer? - dijo con la mirada bien puesta en los ojos de Agoth - ¿No nos has comprendido aún...? No lograrán nada en absoluto, porque el final es el mismo para todos - y acercó su inmundo rostro al del guerrero -. Morirán.
-         ¡Nunca moriremos, espantoso ser! – le gritó Agoth sin bajarle los ojos, y recuperó su espada con un audaz movimiento.
Y la alzó otra vez. Fulgorosa y radiante la veían en lo alto. Esa valerosa impresión dio a los restantes, que miraban callados como una piedra, un empuje para erguir los cuerpos. Simploy seguía capturada.
El tercero habló ahora, y al igual que los otros dos, lo hizo con esa funesta voz que provocaba escalofríos – La Magia Negra domina, la Blanca se somete y desaparece... – lo dijo seguro. Y habló la dama alta, Ewon había reaccionado, acercándose como una tromba a los oponentes. Agoth bajó la espada, sin dejar de apuntarlos con su filo, parecía estar esperando el momento oportuno para, esta vez, dar en el blanco.
-         ¡Eso no es así! - dijo con un alarido - ¡Ahora liberen a Simploy!
-         Ya he dicho, confiesen y la liberaré - repitió el violento sin ningún intimidamiento. Y siguió apretando el cuello de la maga… 
-         ¿Hey, no puede hacer algo para salirse? – le transmitió Ariel.
-         No sé… ¿tendría, no? – devolvió el pensamiento a Logan.
-         No interver-intervenga…n – les resonó en sus mentes, era Simploy.
Ariel y Logan la miraron, y Simploy entreabrió los ojos respondiéndoles su atención. Ahora Marakzamet se adelantó dejándolos detrás, la cosa se estaba poniendo cada vez más estresante. En eso vieron al Elfo disponerse la cajuela que hasta ahora había pasado a un último plano de su equipaje, porque en general estaba dentro de su pequeña bolsa, sobresaliendo el extremo. Se la colocó bien sobre la espalda y con la cuerda cruzándole el pecho, entonces, le apareció en su mano izquierda un arco de la  mitad de su altura que deslumbraba, era enceguecedor. También los dejó perplejos. Y notaron que los oscuros seres dieron cuenta de su actitud. Luego las palabras lo mostraron.
-         Mjm… Así que también está presente el Elfo Marakzamet – dijo lúgubre el segundo en haber hablado - . Sigues aumentando la ira de tu familia, Marakzamet, creo que no se enfadarían si le llevamos tu cuerpo.
-         Los cuerpos que llevaremos son los suyos, pero delante de Óctubeus – dijo Ewon. Y su cara era distinta, era Ewon, pero había envejecido de golpe - ¡Vamos, suelten a Simploy! – y desde su bolsón el palo le levitó hasta sus manos, no era un palo, era un báculo de mago, ambos vieron cómo un brillo dorado emergía de la piedra.
De repente desde el cuerpo de Simploy empezaron a salir destellos, algunos violetas, otros dorados, otros verdes, azules y anaranjados, la rodeó el destello de un prisma, y luego, el cabello se elevaba. Algo espantados, los tres extraños se anonadaron con el suceso, y el que la ahorcaba la largó bruscamente, la mano se le estaba empezando a carbonizar. Arrastrándose hacia el grupo se alejó un poco de los extraños, y ofreciéndole la mano, Ewon la ayudó a incorporarse. Casi al mismo tiempo, Agoth se acercó a Simploy y la abrazó con mucha fuerza, Simploy también a él. Los dos portadores corrieron hacia ella.
-         ¿Estás bien, Simploy? - preguntó Ariel nervioso.
-         Ahora sí lo estoy, mi señor Ariel - contestó ella - ¡Gracias!
-         ¿Cómo te encuentras? - preguntó casi al mismo tiempo Logan.
-         Estoy mejor, señor Logan - volvió a decir Simploy, y dejando los halagos de lado -  ¡Vayan junto con Marakzamet! No se alejen de él por nada del mundo, por favor.
Obedecieron. El Elfo los retiró a unos metros de la pelea, mientras que Simploy volvía al frente, a sus lados, Agoth empuñando la espada y Ewon mostrando el báculo. El arco de Marakzamet parecía ser de energía, se podía ver para el otro lado a través de él, era energía acumulada - Yo los protegeré -  les dijo.
-         ¿Quiénes son esos? – le preguntó Ariel.
-         Enemigos. No todos son compañía. Sólo somos unos pocos, la Magia Negra crece. Pero no terminará dominando - y los miró tan fijo a los ojos que los muchachos pudieron llegar a sentir la poderosa energía élfica que Marakzamet llevaba en él -. Señores, no pereceremos.
-         Ya lo creo, Marakzamet - le dijo Logan.
-         Y yo - le dijo a la par Ariel.
Vieron felicidad en Marakzamet y el arco brilló un poco más. Se dio vuelta y  avanzó hacia los otros; Ariel y Logan habían quedado unos metros apartados.

8

La pelea había comenzado, sin dubitar ni un segundo más, los protectores empezaron a hacer de lo suyo. Habían hecho una formación romboidea, encabezada por Agoth, en el extremo izquierdo Ewon, en el derecho Simploy, y cerrando, Marakzamet. Por su parte, los tres entes se habían dispuesto en línea recta horizontalmente, y de ellos empezó a emanar humo, un vapor oscuro, que luego se quedaba circundándolos, era una sombra. 
-         ¡Vamos, ataquen! – Oyeron decir a Ewon mientras empezó a agilizar el báculo -  ¡Vamos demonios, atrévanse!
Los siniestros mostraban un odio descomunal en esos ojos sin vida, transmitiendo una espeluznante maldad. Los iban observando a cada uno, primero a Ewon y a su báculo, después a Agoth y a la espada, a Marakzamet y su arco, y a Simploy que brillaba de peculiar manera, una y otra vez. Y de pronto, los tres al mismo tiempo atacaron lanzando a los protectores una enorme bola sombría, mas sin dejar que toque a ninguno, Simploy misma empleó el hechizo de la burbuja de aire, pero esta vez sin pronunciar palabra alguna, al tiempo que su blanco cabello se erizaba y flotaba. Algo sorprendidos, los llamados por Ewon demonios volvieron a lanzar esa bola sombría, a lo que Simploy respondió de igual manera. 
-         ¡Intenten otra cosa, porque así no pasarán! – oyeron que gritó Simploy.
Sin darle atención, los demonios lanzaron otra bola más, y otra, y otra, hasta que
Logan y Ariel, perdieron la cuenta. La defensa de Simploy era muy buena, ni una había logrado traspasar. Y de repente, Agoth junto con Ewon se les abalanzaron, ambos gritando aaaah, la piedra del báculo de Ewon se encendió y Agoth se sumergió en el tremendo resplandor. Ariel y Logan habían quedado shockeados sin poder ver lo acontecido. Y sin siquiera percibirlo, cuando se habían terminado destapar los ojos, a su lado había llegado uno de los tres entes, y dos alaridos se fueron perdiendo en el extenso desierto: la voz de Simploy y la voz trémula del ensartado por Agoth.
Sin dar cuenta del momento que Agoth extrajo la espada del estómago del herido y volvía a encabezar el rombo, o ahora cerrarlo, a ambos les recorrió un escalofrío de punta a punta, porque tenían delante de sus narices al que había ahorcado a Simploy, y les sonreía dejando ver sus dientes podridos. 
-         ¿Por qué protegen a estos niños? - dijo maquiavélicamente haciéndose oír.
Sin saberlo, las conjeturas de Simploy, de Ewon y de Marakzamet empezaban a  cumplirse, porque era un hecho el que a los portadores era imposible ocultarlos, no eran simples niños, en ellos se hallaba latente la Vida misma. Y volvió a preguntar a sus protectores - ¿Por qué protegen a estos niños? - dijo más ponzoñoso.
No contestaban... Al no oír una respuesta, una sarcástica sonrisa mostró el ser, porque, no lo sabían ellos pero sí sus protectores, notaba cada vez más que la razón de la ruta de los viajeros se relacionaba con aquellos dos tímidos muchachitos comunes, o no tan comunes, pensó. Así, sin encontrar contestación de ningún tipo, fijó su visión en ellos dos y en nadie más. Dejó entonces de lado la lucha, porque había descubierto algo más interesante, a su vez, ellos fueron sintiendo cómo se les iban helando los huesos a medida que ponía más atención.
-         ¿Cuáles son sus nombres? - les preguntó intentando fijar más su mirada en la de ellos, en un susurro privado.
No dieron respuesta.
-         Puedo percibir el miedo que tienen, muchachines -  les dijo audaz -, ¿por qué? - y después de preguntar, hizo una breve pausa - Miren, si confiesan la verdad serán muy bien premiados, eso se los aseguro - y les ofreció una sonrisa, que para los jóvenes había sido lo bastante forzada como para sospechar de él.
Como si una súbita flama de valor llegara al alma de Ariel, el joven habló con la voz bien dispuesta y segura - ¿Por qué? - dijo primero, firme - ¿Por qué querés matarnos a todos? ¿Quién sos vos?
-         Mi nombre es Rom - contestó sin cuidado mirando luego fugazmente a los protectores e intuyendo algo, prosiguió con palabras provocadoras -, y puedo ser tu protector, si quieres, y el de tu compañero también - y miró también a Logan mientras decía esas palabras.
Segura de que no estaban charlando nada bueno, Simploy les echó un gritó desesperado al aire - ¡No, señores! ¡No lo oigan! – Dijo - ¡Él querrá engañarlos para someterlos! – y atinó a correr con los portadores, pero cortándole el paso los otros dos demonios se le aparecieron delante y pusieron los brazos en cruz al mismo tiempo que hacían crecer el oscuro humo a su alrededor. 
Igualmente continuó - Como les he dicho, yo podré cuidar de sus vidas, pero la única condición es que ustedes me permitan, ¡es la única, luego, ustedes son libres de hacer lo que gusten! - Ese Rom aguardaba una respuesta mientras los miraba penetrantemente. Entonces, haciendo cumplir su palabra, el Elfo tensó el arco y cinco flechas mágicas surcaron el aire, logrando desvanecer el humo que no paraba de crecer hasta ese momento e impedía la mediación de los protectores con los dos muchachitos, y otra vez, pudieron estar al tanto, y de imprevisto, escucharon la voz de Logan, el último en conformar el grupo de viajeros, el quisquilloso, que dijo - ¿Y por qué quieres protegernos?
Todos oyeron con atención las próximas palabras intercambiadas, al mismo tiempo que Marakzamet se teletransportaba hacia los portadores y con el arco tenso apuntó a Rom.
-         Yo puedo ofrecerles todo lo que desean, lo que gusten - contestó siniestro sólo un instante previo a que el Elfo pueda colocarse entre él y los jóvenes-, puedo obsequiarles lo que quieran, porque yo puedo ponerlo todo en sus manos.
-         Pues nadie es capaz de hacer eso – escucharon decir soberbio a Logan.
-         ¿Nadie? - y sonrió algo irónico – Veo que no conoces mucho, muchachito. Yo sí  puedo hacer todo aquello que te he ofrecido cumplir – e intentó acercarse más al muchachito, sin atemorizarse de la flecha inquisitiva  - ¡Tú puedes pedirme todo lo que sea, soy tu genio mágico, muchacho! ¡Pide y lo haré!
Cortando las palabras imperativas del Elfo que ordenaba el alejamiento de los seres oscuro, Logan finalmente le respondió a Rom, y lo dijo - Yo no deseo nada de tus enmarañadas frases - dijo con una voz de adulto de repente, que crecía a medida que iba soltando las palabras -, tú no eres nada para mí ni para él, por eso lo único que deseo es que partas de aquí con los otros monstruos - tomó aire y lo dijo como lo había hecho Simploy en un comienzo - ¡¡Retírense!! Ese es mi deseo.
Sin más palabras en la sucia lengua, enfureció tanto que la maldad le brotó como la lava de un volcán en plena erupción. Con sentimientos muy contrarios a los de Rom, como una ráfaga porque gracias a la intensión de ambos portadores los demonios debieron retroceder hacia donde estaban antes, Simploy corrió a Logan estrechándolo con un abrazo, los demás compañeros también estaban felices y lo demostraban con  grandes sonrisas en los rostros.
-         Bien hecho, señor Logan - le dijo luego Simploy -, temí un instante por su  futuro, y usted también, señor Ariel – y la vieron brillar, se dio la vuelta y enfrentó a Rom.
-         ¡Idiotas! - les gritó Rom a Ariel y a Logan – Entonces morirán hoy mismo juntos con ellos – y desapareció para reaparecer junto a los otros dos, uno de ellos llevaba el tronco hacia adelante, era el herido por Agoth.
Así que Ewon, como antes, empezó a movilizar el báculo que comenzaba a emitir ese brillo dorado. También Agoth preparó la espada y se retiró cabellos que le entorpecían la visión. El Elfo alzó más su arco y con Simploy se adelantaron con ellos, la maga no dejaba de brillar como un prisma, y gritó - ¡Vamos, por la Magia Blancaaaa! – empezó a levitar, estaba volando y el brillo se iba haciendo cada vez más fuerte.

9

Los cuatro se le abalanzaron a los tres demonios. Para defenderse éstos crearon una pared del color de la sangre donde los ataques de los protectores chocaban, luego, eran devueltos en forma de bolas sombrías, pero Simploy las rechazaba con simultáneas esferas de aire. El que estaba en el centro salió de la pared rojiza atravesándola y en menos de un segundo les lanzo una enorme esfera negra, que Simploy no llegó a rechazar, pero que Ewon absorbió con el báculo, después, aprovechando que ese demonio estaba fuera, lo insultó y le lanzó un rayo dorado. Pero lamentablemente, lo pudo atrapar en la palma de su mano, y rió con maldad.  Marakzamet felicitó a la dama de todas maneras, ella continuaba seria y comprometida en la batalla con su arma alzada.
Los demonios no cedieron en ninguno de los casos sus ataques, haciéndolos más y más poderosos a medida que los echaban: eran gigantescas bolas de una opaca luz. Y todos firmes, las rechazaban: Agoth con la espada, Simploy con su propias esferas de aire o si se acercaban mucho con sus propias manos envueltas en energía, Ewon con la piedra del báculo; todos menos Marakzamet que tenía el gran arco encendido de llamas blancas, que ahora lanzaba flechas y flechas, las tomaba del carcaj, las lanzaba, reaparecían más flechas mágicamente, las colocaba en el arco, se encendían con ese fuego blanco, y las lanzaba. A veces lanzaba de a dos, a veces de a cinco, a veces de a diez. Pero la pared era bastante poderosa y las flechas se esfumaban al llegar. Entonces, para romper con la ida y vuelta, Agoth se lanzó cuan kamikaze hacia la pared con su espada en punta y todos oyeron que gritó algo en un extraño idioma. La pared se resquebrajó como un cristal desde el centro hasta los extremos. Y sin detenerse ni conformarse con su mérito, tomó a Rom e intentó pasar la hoja por su cuello, pero él se le desvaneció en los brazos, ahora estaba tras él, le sonrió y le lanzó una bola en la espalda que lo hizo volar por los aires y caer con fuerza en la arena a dos metros. Los malvados rieron.
-         ¡Ja, ja, ja! Excelente Rom.
-         Gracias Sorpish.
Y animados, crecieron de golpe de tamaño, ahora eran mucho más altos y largos. Abdelius, el herido, también. Y durante medio minuto parecieron apoderarse de la batalla, porque tenían a los protectores agazapados y sus bolas sombrías estallaban con más fuerza y potencia.
Y se lo vio a Agoth incorporarse, ir hasta su equipaje y de la bolsa donde llevaba sus armar extrajo el escudo - ¡Esto no ha terminado, de qué se ríen! – les gritó demostrando valentía. Por su parte, Marakzamet no perdió cuidado, lanzaba flechas,   pero los demonios las esquivaban desapareciendo y apareciéndose, mas él no se daba por vencido, sus brazos no se habían fatigado ni un poco. Cambiando un poco la estrategia, Ewon invocó. Elevó sus brazos, con el báculo en el izquierdo, cerró los ojos, y elevó la voz - ¡Oh Naturaleza, préstame tu esencia! – así lo repitió tres veces, mientras Agoth bloqueaba con su escudo, Simploy con las burbujas y Marakzamet seguía apuntando, entonces la arena se elevó en una tormenta localizada en los tres demonios, y reptiles aparecieron de ella. Juntos, la arena y los reptiles, envolvieron a los seres oscuros sepultándolos. Sólo por unos breves segundos; al rato los tres volvieron a emerger, habían vuelto a su tamaño original, y tenías las pálidas caras furiosas.
-         ¡Ja, ja, ja! – la que reía ahora era Ewon. Agoth volvió a avanzar, esta vez logrando capturar a Abdelius, se había movido muy veloz, antes que Ewon riera, y ni bien los demonios habían emergido.
Pero por  desgracia, se volvió a esfumar en sus brazos. Rom actuó con ligereza y lanzó una gran esfera negra hacia Agoth, quien alzó el escudo y pudo rechazarla. Al instante, Sorpish se movió detrás de él, lo hubiera golpeado por la espalda si no fuera por Simploy que voló hasta allí e hizo aparecer una flor carnívora gigante que se tragó la bola lanzada por Sorpish, y la hizo desaparecer, luego, hacia sus manos extendidas. Las gracias se las darían después, si es que pasaban de esta batalla. Simploy, así, abrazó a Agoth, desapareció y reapareció con él dejando en el centro a los tres demonios, porque del otro lado Ewon y Marakzamet cerraban la ronda. De este modo fue que la maga blanca les lanzó una potente luz del color de mil prismas, Ewon un amplio rayo dorado que se unió a la luz de Simploy, y finalmente Marakzamet lanzó tres flechas que llameaban poderosas atravesando la luz-rayo. Sin quedarse quieto, Agoth se metió al centro, y casi enceguecido por la luz, le clavo la espada en la zona del corazón a Abdelius, mientras vio cómo una flecha de Marakzamet se le clavó en la frente, y cómo las otras dos habían rozado las sienes de los otros que lograron esquivarlas por muy poco. 

La luz se dispersó. Agoth soltó al cuerpo muerto en la arena, instantáneamente se esfumó desapareciendo; ya no estaba. Con miradas frívolas, avistaron su muerte los otros dos sin demostrar el mínimo congojo. Lo cierto es que las flechas de Marakzamet casi los convierten en lo mismo, sólo un cauteloso temor se les reflejó en sus gélidos rostros. Ahora, un espeluznante silencio llenaba el aire. Sin bajar la guardia, se observaban todos mudos mientras la densa brisa les rozaba los rostros. Pero al cabo de unos instantes, Sorpish habló con una mirada de muerte - Sabemos que algo traman, pero este no será el momento en el que culminarán sus pasos, será más tarde... Y ahí los veré derrumbarse ante mis pies junto a su maestro Túkmuney - y culminando con el nombre del más sabio, fijó sus ojos en los de Simploy, quien lo acribilló con la vista. Y los sobrevivientes se escabulleron desapareciendo frente a los viajeros.


A. M. 

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