Encuentro
1
Y así fue como Logan partió hacia rumbos que ni
siquiera imaginaba en sus sueños. Su vida había cambiado.
El chico se
sentía sumergido en una extraña realidad, todavía no terminaba de entender qué
era la realidad misma. Iba callado observando todo. Lejanos rectangulitos hacia
abajo, y él en el cielo… llegaba a sentir cómo las nubes le rozaban las
mejillas. Increíble, eso pensaba una y otra vez, todo era increíble; podría
estar soñando todavía en su cama, podría nunca haberse levantado en la madrugada
para desagotar su vejiga y engancharse con un estúpido reality show del canal
de videos musicales, y estar todavía durmiendo. Pero todo se sentía tan nítido,
se sentía real. Las cosas cambiaron de la noche a la mañana, ahora estaba en el
cielo volando sobre unas aves que jamás vio en su vida, ni siquiera en los libros
de dinosaurios que tanto le gustaban cuando era un niño. Estaba junto a
personas desopilantes, pero siendo las únicas que creyeron y le afirmaron que
lo acontecido es verdad. Por eso decidió acompañarlos, por eso y porque el
corazón se lo indicaba vigorosamente. Ensimismado en sus pensamientos, fue
escuchando una voz, y de a poco se fue dando cuenta que la voz le estaba
hablando a él. Era la mujer alta que iba adelante.
-
…
pues bueno, cuando quieras charlamos.
-
¿Cómo?
Perdón, no estaba escuchando - le contestó.
-
Ah,
¡has despertado, jajaja! Te preguntaba cómo te sientes.
La miró un momento, qué cómo se sentía – Ra… bien,
me siento bien - dijo.
-
Raro,
sí, es de lo más normal que te sientas raro, Logan - le respondió descifrando
su verdadera respuesta -. Discúlpame el atrevimiento, pero, ¿en qué piensas?
-
Eh…
nada. Bueno nada, no. Estaba pensando si estoy soñando o esto es realidad - y
se ruborizó un poco.
-
Mira
Logan, tienes que entender que “esto” como le dices, es el principio de lo más
auténtico que has vivido en tu vida. Desde que decidiste partir de tu casa,
comenzaste el camino de tu verdadero ser, la razón por la que pisas el mundo.
¡Agárrate fuerte de las plumas, se viene una en espiral!
Y las tres aves
giraron y giraron en forma de espiral esquivando un gran nubarrón tormentoso
que se dirigía hacia el sur - ¡Woauuu! - exclamaron Ewon y Logan, quien atinó a
sostenerse de unas cuantas plumas para su suerte. En el mismo momento que
giraban, al muchacho se le presentaron algunas cuestiones.
-
¿Pero
¡qué! de todo lo que he vivido? - preguntaba gritando.
-
¿Qué
pasa con eso?
-
¿No
es verdad?
-
Sí,
sí lo es. Fue parte de tu vida, es tu pasado, como lo tenemos todos. ¡Pero Logan,
desde que el Elemento Aire se manifestó ha comenzado tu razón de ser! - le
respondía Ewon con la voz muy alta - Eras el portador Aire desde que has existido, pero ahora lo
sabes, lo eres genuinamente, Logan. ¡No te suelteeees! - terminó con una exclamación mientras
la boca se le llenaba
de viento.
-
¿Y
qué tal ese Túk… Túk...? - continuó interrogando el muchacho.
-
¡Túkmuney!
Es el padre de Simploy, y es un mago blanco muy sabio. Él nos pidió que los buscáramos, que buscáramos a los
cuatro portadores, los encontremos y los llevemos ante él - Ewon explicaba alzando mucho
la voz, y
volteó para mirar a Logan
directamente -. No temas Logan, es una persona muy bondadosa y confiable, él y nosotros te
protegeremos, a ti y a los otros portadores, aunque debamos dar nuestras vidas por ustedes.
Y ambos gritaron
“¡Woauuu!”. Logan se sujetaba con firmeza de cuanta pluma podía. Cuando las
cosas estuvieron más calmadas, y después que entre todos se asesoraran que todo el grupo se encontraba en
perfectas condiciones, la dama prosiguió con su explicación.
-
¡Uf,
eso ha sido potente! - dijo Logan.
-
Sí,
qué bueno que ninguno cayó. Logan, ¿tú sabes sobre los seres que viven de los
elementos? - el silencio le hizo dar cuenta de lo sorpresiva que fue su
consulta - ¡Ay, pero qué les enseñan en las escuelas! Bah, seguro lo mismo de
siempre: sumar, restar, leer, escribir, sentarse bien, obedecer a los
adultos, saber estar callado… - decía enumerando una serie de normas sin cesar. Su
experiencia en el internado aun la llevaba marcada - En fin, discúlpame, me estoy
desviando, aunque todo tiene que ver con todo. Pues entonces no sabes de los
seres de los elementos…
-
¿Elementales…?
- dijo de pronto el joven.
-
Oh,
me has sorprendido, ¡así es, elementales! Yo prefiero definirlos como “seres
que viven de los elementos”. Son los seres que viven en los elementos de la naturaleza
mismos, son parte de ellos, de ellos están formados, su existencia básica
depende de la existencia de los elementos. Son los seres que los hombres comunes
mencionan en historias mágicas, que por suerte aun no han desaparecido
de sus mentes, gracias a la magia blanca - enunció esa frase por lo bajo
como un susurro de consuelo, y siguió -, como ser los duendes, las hadas, las
sirenas, menos conocidas pero muy poderosas, las salamandras, y todos
ellos, bueno, son los seres que hacen funcionar a cada uno de los cuatro elementos -
y confesó de manera breve Ewon al oído del muchacho -. Bueno Logan, hasta lo
que sé, Túkmuney pretende reclutarlos a ustedes, a los Cuatro Portadores
de los Elementos de la Naturaleza, para adherir a los seres que viven de los
elementos o elementales como los llamas tú.
A los ojos de Ewon, Logan parecía estar más tranquilo,
pero cuando el Ripul que trasladaba a Ariel y Agoth cruzó delante de ellos, el muchacho
pareció sorprendido de golpe.
-
Discúlpame,
¿estas aves de dónde vienen?
-
Esa
es otra larga historia..., te la contaré algo resumida. Los Ripul, en esos antiguos tiempos en que el hombre empezaba
a ser Rey y las ciudades sólo eran precarias comarcas de agricultores, ellos
desarrollaban su vida aquí, junto a los seres humanos y demás especies que
también han pasado a las leyendas - hizo un corto, pero profundo y melancólico
silencio. Después volvió a mirar a Logan, pero ahora en sus ojos había un tenue
resplandor de enojo, un enojo absoluto e irreconciliable -. Sabes, los humanos
somos algo extraño, creación y destrucción, ¿no? Pero cuando la destrucción
sobrepasa el grado de equilibrio, el humano hace cosas que dan miedo… Es así
que ocurrió lo terrible, el Ripul y el
Hombre laceraron su lealtad, para jamás reconciliarla, ¡claro está que no fue
por estas sabias aves!, sino porque los Ripul fueron sometidos
a cacerías bestiales, al igual que una de las especies de poder más absoluto
aún más alto que el de los mismísimos Ripul, y no estoy
hablando de los Dragones, también sometidos y perseguidos, que nos odian y
mucho…bueno, pero estamos hablando de los Ripul. Muchos de los magos antiguos, antes que la Magia sea
dos, los capturaban y enjaulaban, nada más que para aparentar ser muy
poderosos, porque nunca, ni siquiera uno solo logró magia con alguna parte del
cuerpo del Ripul, ¡y mira que lo intentaron hasta el cansancio! Así que por pura frivolidad los atrapaban y los
enjaulaban hasta que las enormes alas se les atrofiaban y no podían volar… Sólo
para contemplaros y admirarlos y presumir en el ambiente “Tenemos un Ripul, ¿quieren venir a tomar el té?”, esa frase la he oído muchas veces de niña – y le
clavó los ojos -, siempre la odié. Así
es que los sobrevivientes de estas aves decidieron abandonar este mundo de
hombres codiciosos y avaros, para trasladarse a otro, y los abandonaron. Sólo
una ínfima parte de humanos en estos días turbulentos poseen la majestuosa
suerte de verlos, como nosotros. Debes ser un muchacho muy afortunado para ser
parte de este estrechísimo número. Por eso, tenlo en cuenta y jamás desprecies
a los Ripul, Logan, jamás lo hagas.
-
Es
muy triste lo que me has contado - dijo él con la vista baja-. ¿Pero cómo es
que están aquí ahora?
-
Los
he llamado para que nos ayuden a trasladarnos con más rapidez a través de este
mundo, Logan. Me he creado la suerte de ser respetada por los animales, y los Ripul aceptaron.
El joven
permaneció algo pensativo durante unos segundos, luego prosiguió con la charla
- Pero, ¿no han pensado en hacerlo con un avión?
-
¡Ja,
ja, ja! - una carcajada explosiva salió de la boca de Ewon - ¿Un avión? ¡Oh no!
Esos aparatos no son compatibles con nuestras vidas, con nuestras costumbres – dijo al aire observando al cielo -.
Mira Logan, nosotros no…, yo no soy de esta Era, los años van pasando y a veces voy perdiendo
la cuenta de
mi edad, lo mismo el Elfo…
Simploy y Agoth son muy jóvenes, pero sin embargo se han apartado de la vida ensoñada, bueh, ¡Simploy
nació fuera de esa vida, ni siquiera la vivió! Yo sí y Agoth también. Es todo mentira, bueno,
lo que se diga mentira-mentira
no, porque existe, no es un espejismo, pero… estem… ¿cómo explicarte? ¡Me miras con esa cara de nada y
no sé cómo explicarlo!
-
Em…
no sé – Logan se ruborizó avergonzado.
-
Las
cosas podrían ser de otra manera, no así como son. La vida que lleva a cabo la
mayoría de la humanidad es aburrida, abrumadora, rústica, esa vida no es la vida real, no porque no existe, sí existe, sino porque puede
ser de otra manera. Hace muchos, muchos años unos pocos decidieron someter a muchos a vidas rústicas, ¡y eso es injusto! –
Logan notó por un momento que los ojos de la dama parecían encenderse de fuego, y el entrecejo se le
frunció - . Hasta que esto cambie no me iré, ¡la Verdad prevalecerá y nada ni nadie podrá
impedirlo! – y lo miró
de nuevo muy seria – Quiero que se te graven esas palabras, nunca las olvides, Logan, NUNCA - Sin oír respuesta, reiteró -
¿Has comprendido?
-
Eh,
sí.
-
No
pareces muy seguro… ¡La Verdad prevalecerá y nada ni nadie podrá impedirlo!
Repítelo.
-
“¡La
Verdad prevalecerá y nada ni nadie podrá impedirlo!” – repitió Logan,
totalmente abrumado por la información.
Ewon dejó la
charla a un lado y apoyó todo su tronco sobre el Ripul, cerrando los
ojos, los largos cabellos se batían para todos lados.
La
Verdad prevalecerá y nada ni nadie podrá impedirlo, en fin Ewon consiguió su cometido, porque Logan
gravó esa frase, que le giraba y giraba en la mente. Pero qué
Verdad, cuál era la Verdad… porque también recordó a
su profesor de Historia, remarcando una y otra vez que la historia es un
relato, y por tanto, un discurso creado por los actores y son ellos los que
cuentan lo que quieren contar, y dejan de lado lo que quieren omitir, y así,
crean un relato histórico de los hechos, y la versión que lograra convertirse
en la general se convertía al mismo tiempo en una verdad. De repente sintió un
escalofrío tan profundo que le corrió por todo el cuerpo, esta gente
disparatada empezaba a dejar de serlo… Al rato su vista quedó fija en la
muchacha de cabello blanco, la supuesta maga blanca. Sus ojos violáceos y grandes,
su nariz afilada de perfecta forma y los labios carmín, Logan estaba vislumbrado.
Entonces sin saber que el chico miraba tan compenetrado a Simploy, Agoth pudo
descubrirlo.
Una súbita bronca
se había presentado en el interior del guerrero; sus cejas se fruncieron y la
mirada le relampagueó, y al notar el extraño gesto en el rostro de Agoth, su
compañero de vuelo, Ariel, preguntó - Agoth, ¿qué ocurre? - le dijo - Estás
algo raro... - Sin contestación por parte del hombre, Ariel repitió su pregunta
- ¡Che, Agoth! ¿Qué te pasa? - dijo esta vez con la voz más elevada.
-
Mire
al señor Logan...- contestó con voz opacada - ¡Mírelo!
-
¿Qué
pasa? ¿Qué tiene? - le respondió preguntando Ariel luego de mirar a su compañero.
-
¿Cómo
“qué pasa”? - ahora más exaltado - ¿Acaso no lo nota, señor? ¡Obsérvelo bien!
Otra vez Ariel
miró, pero al igual que antes, no encontró nada fuera de lo normal en Logan -
La verdad... no sé Agoth lo que me querés decir – dijo - ¿Qué pasa? Decímelo.
Entonces,
tomándose unos instantes para calmarse, Agoth habló - Mire al señor Logan, ¿no
nota cómo observa a Simploy? ¡Parece una hiena ante su presa!
Sorprendido,
Ariel quedó mudo, porque no se esperaba una contestación así de parte del
muchacho. Dijo - Ahora que lo miro mejor… Me parece que a Logan le gusta
Simploy.
-
Pues
yo pienso lo mismo, señor Ariel... Lo mismo - respondió Agoth mientras
continuaba con la mirada fija en Logan -. Pero no olvide lo que le diré ahora,
señor, ni bien aterricemos yo, Agoth el guerrero, le hablaré cara a cara a
aquel muchacho, dejando de lado por un tiempo el respeto que hemos de tener
con ustedes.
-
Pero
Agoth, no te entiendo... - dijo Ariel sin entender bien la enfática reacción de
Agoth - ¿Por qué te preocupa tanto que Logan, supuestamente, guste de Simploy?, por decirlo de alguna forma... No veo
problema o motivo para alarmarse tanto. A parte por lo que la conozco a Simploy no creo
que se fije ni un
poco en Logan - y culminó su opinión con una corta carcajada mofona.
Ahora el hombre
clavó sus oscuros ojos en los de Ariel, y le habló - Él no puede enamorarse
de mi lady - y tan rápido como pudo se corrigió en su expresión - ¡Es decir, de Simploy, de Simploy, Simploy! - y gritó - ¡¡Y no
se diga más!!
Y haciendo caso al
pedido, que más que un pedido era una orden, callaron. Ariel, que iba a las
espaldas de Agoth, se le quedó mirando confundido, sospechando de algún
escondido secreto. De lo que estaba completamente seguro era que Agoth ocultaba
algo que lo relacionaba con Simploy, más exacto, era Agoth el que gustaba de
Simploy.
2
Poco a poco, el profundo azul del extenso mar se dio
lugar, realmente imponente. Esa inmensidad ante ellos, las grandes y exuberantes
olas chocabas entre ellas creando un hermoso espectáculo visual. Ewon indicó a
los Ripul que despacio vayan descendiendo al agua, y lo
hicieron. Fueron acercándose al hermoso mar hasta que lograron rozarlo con sus
patas haciendo que el agua salpique los rostros. Y subieron, y descendieron, consecutivamente.
Entonces, a pedido de Ewon, el nuevo integrante del grupo extendió sus brazos
dejando su pecho al frente mientras el viento lo golpeaba. Viendo a Ewon y a Logan,
Marakzamet dijo a su compañera que también abriera los brazos y cerrara los ojos,
Simploy lo hizo junto con el Elfo. Finalmente, copiando a sus compañeros, Agoth
y Ariel terminaron por unirse al conjunto. Ahora, todos, con los brazos
extendidos y con los ojos cerrados: el aire chocaba contra sus cuerpos mientras
iba escabulléndose; movía sus ropas de forma veloz y también sus cabelleras,
retirándoselas de las caras, y en su interior, una sensación de volar, de ser libres.
La Paz.
Nada de tierra,
porque sobrevolaban en medio de las poderosas aguas oceánicas. Ya pasadas varias
horas del amanecer, el sol estaba por alcanzar su cúspide. Los Ripul deberían volar sin paradas hasta las costas de
África. Por ello, para poder sobrepasar este largo y arduo camino, cada uno de
los viajeros guardaba en su equipaje una buena cantidad de alimentos, bebida y
abrigo para la noche, donde los vientos marinos serían bastante fuertes.
3
Y así, fueron volando durante días hermosos, con
excepción de dos jornadas lluviosas. En total adicionaron cinco semanas, que
para los nuevos integrantes habían sido toda una gran aventura, una gran hazaña
poder sobrevivir a tal ajetreo con mínimas ingestas de alimento arriba de aves
gigantes. Los dos jóvenes se preguntaban para sus adentros sin haberlo
charlado, cómo es que los Ripul no habían
perecido en tal dificultosa tarea. Y entonces, cuando iba a ser el día treinta
y nueve de vuelo, Ewon pudo divisar unas tierras, y gritó con fuerza a los
demás.
-
¡África,
la he visto! – Dijo - ¡Delante de nosotros!
4
Atendiendo al llamado de la dama, Simploy se le
acercó en Ripul - Ewon, aún nos queda una jornada de viaje – dijo
-. Creo yo que deberíamos aterrizar para poner en estado a los Ripul, puedo sentir su agotamiento.
-
Sí,
también lo siento, me parece que es su manera de comunicarnos que necesitan
descansar un poco – contestó -, ¿por cuánto tiempo nos detendremos?
-
No
quiero que la travesía se prolongue más de lo necesario, ya nos hemos atrasado
un poco con el mal tiempo, Ewon - respondió Simploy -. Es conveniente tomar
sólo mediodía para el descanso, ¿bastará para ellos? - culminó la joven mirando
a los Ripul.
-
Si te
has referido a los Ripul,
sobrará tiempo - contestó Ewon-, nada más necesitan beber algo de agua y unos pocos
frutos bien maduros que yo he guardado para ellos.
-
Pues
entonces, ¡a tierra! - gritó Simploy señalando el lugar escogido por ella para
el descenso - ¡Allí!
Así entonces,
como de costumbre, Ewon informó a los Ripul el lugar en donde
debían aterrizar. Tan rápido como pudieron hacerlo, descendieron; deseaban más
que
nada descansar y alimentarse.
Concluyeron extendiendo sus encogidas patas y pisando la tierra mojada de la costa. Poco a poco, cada
jinete fue bajando junto con su correspondiente bolsón y después, estiraron sus cuerpos
entumecidos, al compás, las aves sacudieron sus cansadas alas. Ni bien pusieron atención al paisaje que los rodeaba, el espanto.
Todo era un vasto desierto sin alma; ni un yuyo a la vista. Además, un calor sofocante
empezaba a envolverlos y a lo lejos, divisaron grandes lomas de arena. Estaban todos atónitos, con
Simploy incluida que había sido la que dio la voz para el descenso; instantes de
silencio absoluto, hasta que Logan se atrevió a hablar - ¿¡Qué es todo esto!? - dijo bastante
alterado - ¡Alguien podría contestarme!
Y nadie lo hizo,
sólo lo miraban confundidos sin saber muy bien qué contestar. Viendo las caras
nulas de sus compañeros, Logan comenzaba a enojarse - ¿Acaso no saben en dónde
nos encontramos? - gritaba - ¡¡Esto es
el desierto, el desierto!! – dijo con la voz muy alta señalando con ademanes
bruscos todo a su alrededor - ¿Y qué es lo que haremos, qué haremos aquí?
Tratando de
ignorar al joven, Agoth se puso a observar el mar, Ewon y Simploy miraban su
estado de histeria, Ariel de a poco iba estremeciéndose sin hallar una solución
a tal conflicto y Marakzamet ponía toda su atención en los gritos de Logan. Pero
el Elfo, sin aguantar más el ataque nervioso del chico, interrumpió - ¡Ya
basta! - gritó haciendo un gesto con el brazo muy veloz - ¡Te callas de una
vez, Logan! - . Todos, asombrados por su reacción, lo observaron con ojos bien
abiertos. - Todos ya sabemos perfectamente que esto es un desierto, que
estamos en problemas, pero debemos solucionarlo - ahora lo miró con ojos
penetrantes -, y de esta manera no solucionaremos nada y terminaremos
falleciendo aquí...
-
¿Qué
es lo que se te ocurre, Marakzamet? - preguntó Agoth de repente.
-
Primero
que nada alimentaremos a los valientes Ripul – continuó -, y
luego se me
ocurre caminar rumbo al sureste para arribar a Bukoba.
-
¡Ah,
perfecto! - dijo Logan irónico - ¡Caminaremos por el desierto! Muy buena tu
idea, Marek...
-
¡Marakzamet
es mi nombre! - corrigió el Elfo interrumpiéndolo - Y si usted tiene
una mejor idea, por favor le ruego que nos las comunique lo antes posible.
Mudo en absoluto,
Logan no dijo nada. Ariel se le acercó y palmeó su espalda, entonces
por lo bajo le murmuró algo que nadie más oyó - ¡Quedate tranquilo! – Dijo -
Yo también estoy un poco nervioso, pero sé que van a
solucionarlo, confiá en ellos.
Logan lo miró sin
decir nada, y se calmó un poco. Así es que, como si Ariel pudiera predecir el
futuro, Simploy entró en la charla algo seria como era de esperarse.
-
Bueno
compañeros - dijo con una firme voz -, comunicaré lo que haremos por el
momento.
Todos prestaron
atención, y hasta los Ripul
habían dejado de acicalar su plumaje.
“Primero a ti
Ewon. Alimenta a los Ripul, y luego
indícales que busquen un lugar para esperarnos.
Ewon asentó al
pedido. Otorgó los frutos a las aves y ellas desaparecieron volando con su
comida en las garras.
“Segundo,
retomaremos la travesía a pie como personas comunes, es importante este punto,
¿sí? Disculpen todos, pero no quiero conjeturas, quejas, ni nada semejante. Viajaremos
hasta Bukoba a pie, no estamos muy lejos, pero es un trecho importante - decía
firme - ¿Se ha comprendido?
“Y tercero,
descansaremos sólo si es realmente necesario. Ya nos hemos atrasado bastante,
por esto no cesaremos el paso si no lo necesitamos – continuó -. Debemos estar
unidos más que nunca, esta parte de la búsqueda será la más complicada, porque
atravesar un desierto no es para nada una tarea fácil, pero lo haremos, ¿alguna
pregunta?
Agoth levantó la mano
-¿Cuánto llevará el camino a Bukoba?
-
Pues
calculo entre dos o cuatro semanas - le contestó Simploy.
-
¿Cuántas?
- exclamó Ariel que había permanecido callado.
-
No lo
sé con exactitud, pero podrían ser... - meditó algunos segundos la respuesta
para que sea más certera – Entre dos o cinco semanas si nos llegamos a atrasar por algo en particular (ojalá la Luz nos
acompañe y no nos los crucemos), supongo que nos encontramos a unos 6.500 kilómetros de
Bukoba.
-
De
tres a cinco semanas...- repitió Logan intentando sacar una cuenta - Es decir,
un mes caminando por el desierto, ¡oh Dios...! ¡Oh, Dios, quién me ha mandado a
venir con esta gente! ¿Qué hago yo acá? – exclamó medio gritando y medio
gimoteando - ¿Por qué no seguimos volando? ¿Caminar? Es una locura. La verdad,
¡no entiendo por qué no vamos en los Ripul!
-
¡Logan,
pará un poco, chavón, calmate! – lo paró en seco Ariel sin cuidado - ¡Pará de
tirar mala onda!
-
¡Pero
cállate, lame botas! Si a ti te gusta la idea de caminar un mes por el desierto
y morir, allá tú, ¡yo me niego! ¡Esto se termina aquí!
-
¿Y
qué pensás hacer, Logancito? Te vas a teletransportar hasta tu casita de
algodón, con tu mamita y tu papito para que te mimen mucho, ¿eh?
Y no lo dudó,
Logan se fue al humo enfurecido por las últimas palabras de
Ariel, que tampoco dudó en prepararse para darle unos cuantos puñetazos, si Marakzamet y Agoth no hubieran estado ahí para
impedirlo.
-
¡Basta,
basta! – gritaba Simploy con las manos en las mejillas - ¡Por favor, señores,
no peleen, no, nooo! – gritó aun más viendo como Ariel le acertaba un puño que
por poco y le daba de lleno en el ojo a Logan.
-
¡Se
acabó, terminen con esta estupidez! – exclamó haciendo fuerza Agoth para
separar a Logan.
-
Basta…
basta – decía con voz cansina el Elfo mientras tomaba a Ariel por las axilas
pasándole los brazos y trayéndolo contra sí mismo – Actuación típica de humanos… - se le escapó decir por el momento de
tensión. Y ella lo escuchó con mucha claridad, al contrario de los demás, Ewon tomó esas
palabras, algo que Marakzamet nunca hubiera deseado que ocurra. Él atinó a mirarla, y se encontró con el rostro colérico de
Ewon.
-
Mjm…
vas mostrando tu hilacha – le susurró al Elfo cuando dio un paso acercándosele.
Marakzamet no
hizo otra cosa más que bajar el rostro y terminar de separar al portador Aire,
porque este no era precisamente un buen momento para dar explicaciones y
desencadenar una larga y densa discusión, justo ahora con los jovencillos
peleando, no. Al fin y al cabo, ambos portadores quedaron separados y sujetos por
Agoth y por Marakzamet, aunque se seguían gritando estupideces y malas
palabras, parecían cesar un poco, y para culminar con la pelea sin sentido,
terminó imponiéndose Simploy.
-
Bueno,
¿listo, terminaron? – ambos la vieron, estaba muy seria y ahora el rostro tan
claro estaba colorado, además del calor de África, por el fastidio – No puede
ser, termino de decir que nos tenemos que mantener unidos más que nunca, y
ustedes dos empiezan a hacer todo lo contrario, ¡no puede ser! ¿De qué les
sirvió toda esa pantomima, eh, de qué? NADA, estaríamos ya más cerca del
destino si ustedes dos no hubieran empezado a discutir por semejante bobería.
-
¡Pero
Simploy, este chavón es…!
-
Es el
Portador del Elemento Aire y usted el del Elemento Tierra, sí eso aquí ya lo
sabemos todos, no hace falta que lo aclare – le cortó las palabras la maga -. Todos estamos fatigados por el viaje, estuvimos
mucho tiempo fuera de nuestro hábitat, lo sé, lo sabemos todos. Pasamos mucho tiempo sin poner
los pies en la tierra,
así que no son los únicos de mal humor y cansados, no hay excepciones. Pero si nos peleamos entre nosotros ahora, ¿qué
pasará cuando tengamos que afrontar momentos en verdad difíciles y hasta peligrosos? ¿Qué,
nos pelearemos mientras
la Magia Negra nos envuelve? Eh, ué haremos,
díganmelo, ustedes dos,
que parece que se las saben todas, ¡vamos!
Ambos agacharon
un momento la cabeza sin nada que decir, y sin mirarse y sin siquiera
planearlo, los dos respondieron al unísono – No, no nos pelearemos – y luego se miraron sorprendidos por la coordinación
lingüística.
-
Quiero
hacer una consulta si se puede – ahora habló Ewon, percibiendo que los dos
muchachos estaban calmados.
-
Sí,
¿qué? – seca le dijo Simploy.
Sin importarle la
manera en que Simploy le había respondido – Digo nada más que si aguardamos un
rato, media hora por ejemplo, los Ripul
pueden estar aquí de nuevo, y problema solucionado, nada de caminatas ni de
cuatro semanas en el desierto, nada de eso…
-
Ewon…
– trató de hacerle un gesto sin que los portadores lo notasen, cosa que fue en
vano, porque ambos la vieron de forma curiosa, así que lo dijo sin más vueltas
– No podemos cruzar hasta Bukoba en Ripul,
estas zonas no son seguras para ellos.
Todos se le
quedaron mirando parados bajo el sol mientras las gotas
de sudor se iban haciendo cada vez más espesas, dándole pie a que continúe y diga el por qué, pero Simploy no lo dijo,
por el contrario, se puso su bolsón en la espalda y empezó a caminar, dejando a los demás
atónitos.
-
¡Hey,
Simploy! ¿Qué estás haciendo? – dijo Ewon. Pero Simploy no respondió, ella ya
había encarado la travesía – Y a esta qué le pasa ahora…- y alzó su equipaje y
echó a correr para alcanzar a la maga, cuando estaba a su lado volvió a
preguntar.
Entonces, sola
con Ewon, la maga blanca miró a sus compañeros volteando un instante,
se asesoró que aún estaban allí, y le habló al oído – Estas zonas están
vigiladas
por Óctubeus, si cruzamos en Ripul nos verán al instante, si vamos caminado puede que no nos sientan, ¡ojalá no me equivoque!
-
¡Aja,
era eso! Claro, claro, es muy coherente de tu parte. Y no me lo has dicho allí
por los portadores, ¿verdad?
-
Sí,
así es. Iban a comenzar a preguntar, y ya tuvimos bastante con lo de recién,
como para asustarlos y que se convenzan en no avanzar. Ewon, temo por ellos,
temo que los guardianes sientan a los Elementos…
-
Si
eso ocurre y nos hallan, nosotros también tenemos nuestros trucos – y le sonrió
de grácil manera, su rostro pareció brillar un segundo, después la tomó por el
hombro envolviéndola con un brazo – Ven, vamos con los demás, que no entienden
nada, les diremos que estabas algo ofuscada y no querías tratar mal a nadie. Ni
bien encontremos el momento, es bueno que pongamos al tanto a Agoth. Y bueno,
también a Marakzamet, ya que está aquí…
Y juntas,
cargando las bolsas, regresaron con los demás.
-
¿Se
puede saber qué pasa? – consultó Agoth.
-
Está
todo bien, sólo que la muchachita tuvo un ataque de mal humor, pero ya pasó
– informó a todos Ewon sonriente.
-
Disculpen…,
bueno, sigamos, vamos todos – dijo Simploy.
-
Y si
no queda otra… - exclamó Ariel echando un suspiro a la par que alzaba su
equipaje.
Algo fastidiado,
pero con resignación, Logan cargó su bolso deportivo y se unió a la caminata
con los demás. Entonces, ya todos iban hacia el Este. El extenso desierto se
extendía delante de ellos.
5
El calor era realmente agobiante. El sol ardiente, y
el suelo arenoso desprendía una densa calidez. Sumergidos en esta ardua
situación, caminaron y caminaron sin parar. Cuando quisieron darse cuenta ya habían recorrido unos
cinco kilómetros y la tarde iba dándose su lugar con un hermoso cielo anaranjado. Al
verlo, Ariel y Logan detuvieron unos instantes la marcha para cautivarlo perplejos.
Parados, inmóviles, se quedaron algunos segundos hasta que un leve empujón los hizo
volver a la tierra. Eran las grandes manos de Agoth - ¡Vamos, señoritos!- les dijo. Y
empezaron otra vez con la caminata.
Mientras las
horas fluían y la noche se acercaba, el aire de aquel desierto iba transformándose,
haciéndose cada vez más frío y veloz. El clima tan cálido del día fue desapareciendo
cuando el sol caía, ahora el viento era helado y fuerte. Hacía que aquellas
altas lomas de arena se desplacen cubriendo todo lo que se encontraba a su paso,
y detenía a los viajeros empujándolos hacia atrás, pero ellos luchaban sin
darse por vencidos contra los torbellinos arenosos. Ni siquiera podían acampar,
porque sino serían sepultados en no más de uno o dos minutos, así es que debían
mantenerse en movimiento con los cuerpo bien rígidos para que las fuertes
ventiscas no pudieran envolverlos. Y a
medida que la noche avanzaba, una oscuridad impenetrable se iba presentando,
para entonces, ni los faroles encendidos por Ewon lograban facilitarles la visión
nocturna, sólo ella llegaba a divisar algo, entonces los guiaba. Los demás se mantenían unidos unos a otros para no
extraviarse. Cerrando la fila, iba el Elfo que por poseer una infravisión,
llegaba a ver algo más nítidamente que los otros.
Superándola, la
noche fue finalizando junto con los fuertes vientos tan fríos, la arena volvía
poco a poco a su lugar conformando otra vez aquellas exuberantes lomas. De esta
manera, el desierto volvía a ser como en aquel arduo mediodía. El calor empezaba
a sentirse poderoso mientras el crepúsculo se presentaba en el horizonte. Y los
compañeros continuaban traspasando el desolado paisaje guiados ahora por
Simploy que charlaba con Marakzamet; un poco más atrasados iban los portadores
y en el medio del grupo, mudos, Ewon con Agoth que avistaban relajados el
lugar.
-
¿Cómo
estás? - preguntó Ariel a su igual.
-
Ahora
mejor - le contestó-, pero debo
confesarte que en la noche pensaba que íbamos
a fallecer, ¿y tú?
-
Igual
que vos - dijo Ariel - pensé que la arena nos enterraba, ¡eh!
-
Sí...
Ariel, ¿por qué tienes tanta fé en ellos?
-
No
sé, nada más lo siento así - contestó Ariel -. Confío en ellos porque me demostraron
que me van a cuidar pase lo que pase, si no nos abandonaron a la noche, prueba superada, jaja. Por lo que noto
nosotros somos los que traemos la mayoría de los problemas. Todavía no los conocés muy bien, yo
crucé una
montaña con ellos a caballo,
¡imaginate!
-
¡Okay!
- contestó algo sorprendido Logan, luego continuó - ¿Cómo fue que reaccionaste
cuando te buscaron?
-
Y… al principio, o sea, cuando llegaron a mi casa me
pareció muy... Increíble – le contaba Ariel -, la verdad es que me asusté
bastante. Ellos llegaron con tres caballos que después en las montañas, antes
de irte a buscar, los liberaron y Ewon llamó a los Ripul. ¡Ah! También me
asusté por sus apariencias, me había preguntado a mí mismo “¿quiénes eran éstos
que sabían todo sobre mí y que querían verme y después lo de la partida con
ellos?”, es motivo para asustarse, ¿no?
-
Sí,
la verdad, yo también me asusté mucho cuando los vi en mi cuarto así como así,
Ariel - comentó Logan - ¿Y qué pensaste cuando te comunicaron que debías
acompañarlos sin despedirte de tu familia?
-
No me
gustó en lo más mínimo, pensé por unos segundos que era un secuestro, pero cuando
me dijeron que iba a volver, es como que me tranquilicé un poco. Pero lo que
más me alentó a dejar a mi mamá y a mi hermano fue el hecho que ellos sabían
todo sobre mí y en especial lo del suceso de aquel día - hizo una pausa y tornó
su tono de voz más pasivo-. Lo que más deseo es llegar con ese tal Túkmuney del
que tanto Agoth me habló para saber todo y para que nos explique bien lo de ese
día.
-
Ah
sí, Ewon me ha dicho lo mismo. Sobre Túkmuney me ha dicho que es el padre de
Simploy y que es un mago sabio.
-
Eso
es lo que dicen los cuatro - agregó Ariel -, ellos respetan tanto a ese tipo.
Es él el que les encomendó esta misión y por lo que imagino, él debe ser el
“capo” de todo esto.
-
¿Eh,
“capo”? - preguntó ignorando esa palabra Logan - ¿Qué es “capo”?
-
Ah,
quiere decir como el supremo, el que tiene todas las decisiones y el que maneja
todo - le explicó Ariel.
-
¡Ah,
comprendo! - contestó Logan - Sí, debe serlo.
Unos segundos de silencio y la charla continuó, pero
esta vez dirigida hacia otro aspecto.
-
¿Qué
es lo que piensas tú de Simploy?
-
¿Por
qué me preguntás eso? - cuestionó confundido Ariel.
-
Sólo
deseo saber, simplemente eso - le contestó Logan -. Porque tú me dices cosas
de ella como si la apreciaras mucho.
-
La
aprecio mucho - dijo Ariel -, porque tiene nuestra misma edad y es muy inteligente.
Cuando ella dice algo, todos la escuchan y hacen lo que ella dijo.
-
Sí,
eso es cierto - contestó Logan-. Pero, ¿es que sólo la aprecias por su inteligencia,
Ariel?
-
Eh...
sí, sino por qué más iba a ser - le respondió Ariel -. Sé que Simploy es muy hermosa, pero nada más la veo como una... Como una
protectora - hizo una breve pausa -. Nada puede pasar entre nosotros y ella, aunque
nunca nos lo haya aclarado,
siento eso - miró ahora a Logan más atento - ¿Acaso a vos sí te gusta...?
-
¿A
mí? - exclamó con voz baja Logan - ¿Por qué me lo preguntas?
-
Porque
la estás mirando todo el tiempo - tan seguro le contestó Ariel -. Mirá, hasta
ahora la estás mirando...
-
Eh...
- reaccionando exclamó una vez más Logan que estaba compenetrado con Simploy -
Pues sí, me gusta mucho Simploy - estancó por un momento la caminata y se tornó algo más serio -. Ariel, por
favor no cuentes a nadie lo que recién te he dicho, ¿sí?
-
¡Ay,
Logan! Quedate tranquilo que yo no se lo voy a contar a nadie, pero mirá, tengo
una gran sospecha de que Agoth está enamorado de Simploy y también ella de él,
así que no sé... - confesó Ariel.
-
¿Pero
cómo sabes tú eso? - algo molesto le cuestionó Logan.
-
Lo
presiento por actitudes que se tienen el uno con el otro - dijo-. Además, te quiero
decir, para que estés al tanto, que si Agoth confirmara sus sospechas de lo que vos sentís por Simploy, te va a matar.
-
¿Qué?
- dijo sorprendido Logan - Simploy es hermosísima, es la chica más linda que he
visto, más linda que mi ex novia. Así que es normal que a cualquiera le
atraiga, Agoth no debería enfadarse, ¿no lo crees?
-
No
sé, no sé... - dudoso dijo Ariel - Agoth te vio y te ve como la mirás a Simploy
y la verdad es que no le gusta para nada, ni un poco.
-
Sabes,
no me interesa - muy desinteresado le respondió a Ariel -, Simploy me gusta
mucho y él no puede hacerme nada por eso.
-
Bueno...
yo te lo advertí, después vos hacé lo quieras - le dijo Ariel palmeándole la
espalda a su igual.
-
Gracias
igual, Ariel.
Ariel le guiñó un
ojo y continuaron, esta vez sin hablar, con el camino.
El calor iba
aumentando, el sol estaba por llegar a su punto más alto. Y la transpiración los
iba cubriendo, ni siquiera las prendas que llevaban puestas los ayudaban,
provocándoles más calor: Simploy llevaba puesto una blusa rosada y unos
pantalones amplios de tela suave y liviana. Ewon tenía un vestido largo de
anchurosas mangas, color verde agua y de tela fina. Agoth una camisa muy
holgada blanca y unos pantalones, también botas que cubrían la botamanga de
éstos. Marakzamet estaba vestido con una túnica blanca que parecía brillar con
el sol. Ariel llevaba unos cómodos
pantalones azules de algodón y una remera de largas mangas roja. Y Logan, tenía
una remera mitad verde y mitad blanca y un pantalón de jean gastado por el uso.
Proseguían con el
camino a Bukoba, cada uno cargaba su correspondiente bolsa sobre la espalda.
Fue llegando la tarde también cálida, y el cielo de ese atardecer fue amarillento
con unas nubes rojizas algo dispersas. El sol enorme a la vista de los viajeros
iba escabulléndose entre el horizonte del desierto africano, y así, poco a
poco, la tarde finalizó abriéndole el paso a los fríos y rápidos vientos de la
noche. Ahora el cielo se había impregnado de resplandecientes estrellas
plateadas y una luna fulgurosa. Sólo pudieron continuar unos metros, hasta que,
finalmente, Simploy decidió la parada.
-
Ewon,
por favor enciende los faroles – dijo -. Agoth, saca la carpa de tu bolsa y
ármala junto con los señores. Y tú Marakzamet, ayúdame a buscar un conjuro,
ven. No podremos seguir así, los vientos son mucho más fuertes que antes.
Todos empezaron a
cumplir con las tareas sin contradecir. Marakzamet tomó el bolso de la maga y
se lo pasó, callada, Simploy, abrió su equipaje para buscar aquel estuche donde
descansaba el libro obsequiado por su padre. Lo tomó y en voz rápida pero baja
le habló al Elfo - Mira Marakzamet - le dijo -, ésto es lo que me ha otorgado
mi padre el día mismo en que partimos para cumplir con la Misión.
-
¿De
qué se trata, Simploy? - preguntó
inquieto.
-
Ahora
verás... - y dejando ver ese importante objeto, fue quitándole la funda al
libro - ¡Míralo!
-
Un
libro - susurró él, mientras sus ojos élficos iban abriéndose y resplandeciendo
cada
vez.
-
Así
es - contestó ella -, es el famoso y tan preciado libro de los “Conocimientos Arcaicos
y Recopilaciones de los Conjuros Sagrados”, donde todos los conjuros mágicos de antaño residen.
-
Así
que este es, no lo creo... - decía a la joven con la mirada fija en el libro -
. Simploy - dijo ahora mirándola serio -, debes cuidar mucho este libro, ¿lo
sabes, no es así?
-
Sí,
mi padre me ha percatado sobre el peligro de perderlo, Marakzamet, además me ha
indicado que cuando me halle lejos de la caverna lea el Capítulo veinte, pero
por falta de tiempo aun no he podido hacerlo. Pero ahora ayúdame a hallar un
conjuro para poder protegernos en estas noches tan frías, antes de que se
desate la tormenta de arena.
El Elfo afirmó
con la cabeza, y después de todo el palabrerío empezaron con la tarea.
Simploy abrió el libro, y muy despacio
fueron pasando una por una las amarillentas páginas de una textura que resultaba áspera y gruesa a las yemas de los dedos, eran semejantes a antiguos
pergaminos. La escritura, en el caso de ser legible a los ojos de cualquier persona, era en
letras góticas que parecían haberse escrito con pluma y tinta negra a puño y las hojas eran más suaves
como si fueran más recientes
a esta época. Pero en las restantes yacían escritos de tan variados estilos acompañados de innumerables símbolos, y en algunos
casos, las páginas se estaban desvaneciendo si el tacto no tenía cautela. Sólo algunos pocos
llegaban a comprender esas secciones. La maga seguía pasando las hojas, y el Elfo las
iba leyendo con una velocidad increíble. Hasta que, finalmente, ella halló lo que buscaba.
Detuvo sus manos posando una en una cara del libro y la otra en la otra cara. Después,
señaló el conjuro con el dedo índice. - Este es - dijo a la vez que Marakzamet lo leía en su
mente. Luego, Simploy comenzó a leer el conjuro en voz alta.
“El
Aire. Elemento de la Primavera y del Cuadrante Este. Región de los reinos del
Sol Naciente, de los reinos de la Mente y del Conocimiento.
Tú,
maestro, tú, ser viviente; si deseas desatar a El Aire en forma de elemento, di
estas sabias palabras y él se te presentará: Rei Ja Tumuleí, Ha Come Siphia, Ha
Come Furto, Yei Ka-Aire, Yei Ka!
Tú,
maestro, tú, ser viviente; si deseas proteger tu reino de El Aire, di estas
sabias palabras y lograrás su respeto: Rei Fu Asquelei, Ha Come Rosque, Ha Come
Isol, Noy Sep-Aire, Noy Sep!...”
Entonces,
convirtiendo la voz en grabe y realizando algunos movimientos con las manos,
Simploy pronunció las palabras que servirían para protegerlos de la tormenta de
aire y arena que comenzaba a presentarse en el desierto. Terminadas las
palabras, Simploy cerró el libro dejando en el espacio un cortante ruido por el
golpe. Y de pronto una esfera de energía, como una burbuja casi invisible, los
rodeó quedando en medio de esa circunferencia. Así pues, iban notando que el
viento ya nos los rozaba, y vieron, que fuera de esa protección, el caos de la
noche anterior empezaba a desatarse.
Indudablemente el
más sorprendido fue Logan, quien no había visto magia similar hasta el momento,
Ariel, también asombrado, aparentaba naturalidad ante el acto de Simploy. Por
su parte, los demás, sólo la felicitaron ya que este conjuro había sido uno de
los mejores que había hecho en sus dieciocho años de edad. Y habló - Bueno
compañeros - dijo con el libro entre los brazos-, ahora descansemos y
alimentémonos. Mañana ni bien amanezca, partiremos - . De sus correspondientes
equipajes, sacaron los alimentos para armar la cena, y ya listos se sentaron
formando una ronda e intercambiando provisiones, la comida nocturna se dio
lugar. Fue casi silenciosa, lo único que oían era el crujido de los alimentos cuando
eran masticados, acompañado del sonido de los sorbos de agua que satisfacían sus
bocas sedientas. La cena duró por lo menos media hora, y cuando pudo notar que
ya habían comido más de lo necesario, Ewon dio un corto grito - ¡Listo! - dijo-
Ya es suficiente con lo que hemos comido, no seamos angurrientos. Debemos
recordar que estas provisiones tienen que alcanzar hasta la llegada a Bukoba, y
aún restan unos cuantos días arduos y largos, y noches frías y
desgastantes.
Medio a
regañadientes, todos dejaron los alimentos sobre un pequeño retazo de tela blanca
que se hallaba en medio, Ewon cerró el retazo, se incorporó y fue a guardarlo
en su bolsón, luego, volvió a sentarse junto a sus compañeros y habló a ellos.
-
Aún
quedan provisiones, pero debemos administrarlas de correcta forma para no morir
de hambre en medio del camino - . La dama era sincera y leal, sin importar de
cuál o qué persona o ser se tratase en el momento que debía soltar sus
palabras. Así es que todos asumieron su idea respetándola, y ni siquiera Agoth
replicó esta vez.
Tiempo
transcurrido, algunos se retiraron a la tienda, como ser Simploy y Ewon,
mientras tanto, los otros seguían charlando. El Elfo reflexionaba observando
las brillantes estrellas que a través del viento, podía ver.
-
Agoth,
¿cuánto queda para que veamos a Túkmuney? - preguntó Ariel.
-
Depende
- le respondió el hombre.
-
Pero
más o menos, queremos saber - dijo Logan.
-
Entonces
les responderé que no sé esa respuesta - dijo Agoth.
Pero los
jovencitos decepcionados con esa contestación, volvieron a insistir.
-
¿Cómo
que no lo sabes? - cuestionó Logan - , entonces quién sí lo sabe.
-
Simploy
o Ewon, pienso yo - contestó Agoth.
-
Ah...
¿Pero por qué ellas sí saben y vos no? - preguntó Ariel algo confundido - ¿No
es que todos saben de la Misión y esas cosas...? - y al igual que Logan, se le
quedó mirando esperando una respuesta convincente.
-
Lo
que ocurre es que ellas conocen este mundo mejor que yo - le comentaba el
guerrero -, conocen los tiempos y espacios perfectamente ya que, en el caso de
Simploy, desde muy pequeña su padre la ha hecho viajar a través de los Mundos.
Y Ewon, ¡bueh, ella es algo especial! - exclamó él -, ha morado en este mundo
desde las épocas antiguas del Hombre.
-
Sí,
algo me comentó – confesó Logan
-
¿Cómo
es eso de desde épocas antiguas? – preguntó Ariel.
-
Sí,
sé que suena algo extravagante, y más para señores como ustedes que han habitado
desde siempre en un lugar eclipsado – contestó -, pero es así y aunque no lo
aparente, la dama Ewon habita desde antaño aquí, mis señores - y ahora se les acercó y susurró sus palabras -, no conozco la
explicación de esa capacidad de no envejecer, pero no se asombren tanto, pues conocerán muchos
más de este
tipo... o eso creo.
-
¿Como
quiénes?- preguntó Ariel.
-
Un
ejemplo es el señor Túkmuney - le dijo -. Nadie puede calcular con exactitud la
edad de mi señor... Es indescifrable en verdad.
-
¡Pero
qué extraño es todo esto! - dijo algo pensativo Logan.
-
Para
ustedes sí lo es - respondió el hombre -, pero para mí no es más que lo mismo
de siempre. Lo que es extraño para mi es toda esa inmensidad de ruidos, de personas desordenadas, de esa terrible corrupción
humana que no cesa... ¡Señores, eso es lo realmente extraño!
-
¿Y
dónde vives tú, entonces? - instó Logan.
-
Lejos...
Lejos de todo ese espacio – decía -. Muy apartado de toda esa locura en donde
han involucrado a sus mentes. Todos los que conocemos la Verdad nos hemos alejado del mundo en donde ustedes
han crecido, porque allí no somos capaces de llevar a cabo la Misión que es por lo vivimos,
y nacimos.
Otra vez eso de
la Verdad, y ya que la charla era amena, Logan preguntó - ¿Qué verdad?
-
Bueno,
la Verdad de la forma en que se organizan las cosas. Pero mejor que se lo
explique el señor Túkmuney, no quiero embarullarles las cabezas, ¡ja, ja, ja! –
las risas atrajeron la atención del Elfo.
-
¿Qué
les has dicho, bribón?- le dijo pícaro Marakzamet - Mira cómo los has dejado.
Ambos muchachos
habías quedado perplejos, sin entender nada, y con ganas de saber al menos un poquito de esa Verdad. El Elfo
y Agoth se miraron unos instantes y después estalló una corta carcajada mutua.
Se palmearon las espaldas y luego Marakzamet se retiró a la tienda. Allí las
dos mujeres hablaban solas.
-
Debemos
estar preparados si ocurre.
-
¿En
dónde?
-
Sólo...
- pensó unos segundos, Simploy -, a unos pocos metros de aquí, si es que no
se han trasladado de posición.
-
Simploy,
¿qué haremos con los jóvenes? - preguntó alarmada Ewon - Porque si los
descubren, si perciben su particular energía, ya sabes Simploy... Todo estaría en ruinas.
-
Sé,
lo sé, Ewon, pero no existe otra opción más que cruzar por el lugar - dijo la
joven maga - , no queda otra opción más que cruzar a pie, y espero que la
Luz nos acompañe más que nunca.
Ewon asentó la
decisión tomada. Entonces, cuando habían culminado, entró Marakzamet
demostrando preocupación en el rostro y habló con sigilo - Estamos muy cerca de ellos, lo sé - dijo serio.
-
¿Cómo
lo sabes? – cuestionó Simploy.
-
Y
debe de haber estado escuchando haciéndose el que no estaba – afirmó Ewon.
-
No,
Ewon te equivocas. Lo sé porque estoy enterado, sé que en esta zona del mundo
hay guardianes de Óctubeus ¿Entonces? -
preguntó él.
-
Cruzaremos
de igual forma - respondió Simploy.
-
Pero
será muy arriesgado, lo saben - dijo no muy convencido a las dos -. Saben que
ellos siempre vigilan este paso, será muy complicado ocultar a los portadores,
pero yo también pensé en otra alternativa y no la he hallado... No la hay.
-
Mañana
se verá - dijo Ewon.
Y de pronto entró
Logan riendo, venía alegre repitiendo el chiste que Agoth les había contado, “pero qué bueno”, decía una y
otra vez. Y al entrar a la tienda sintió un ambiente de tensión - ¿Qué ocurre
aquí? – Cuestionó - ¿Acaso discuten?
Mirándose uno al
otro, Ewon retomó la palabra - ¡No, no! - dijo- Simplemente elegíamos la ruta a
tomar al amanecer.
Un denso silencio
de golpe... no sabía bien qué era, pero Logan podía presentir algo que
preocupaba bastante a sus guardianes. Luego, sin decir más nada, cada uno fue acomodándose
en su respectivo lugar para dormir. Los últimos en hacerlo fueron Ariel y
Agoth, quienes al acostarse, cayeron rendidos ante
el sueño. Minutos después, todos dormían plácidamente.
6
El día amaneció claro, a medida que el avanzaba el día
se fue tornando amarillo, rojizo, culminando en un firme celeste. Los fríos
vientos habían cesado; el sol espléndido y poderoso como en las jornadas
anteriores. Simploy fue la primera en poner pie en la arena, miró arriba, su
hechizo perseveraba, y contenta por esto, cerró los ojos y, como antes lo había
hecho con el fuego, estiró uno de los brazos directo al cielo y haciendo un
rápido cierre con la mano, lo culminó. Otra vez la brisa cálida en su rostro. Dejó
así que los rayos del sol penetren entre los tejidos de la tienda,
proyectándose en las caras de sus durmientes compañeros. Al instante pensó lo satisfactorio
que resultaba este tipo de hechizos: sólo protege, no aísla, porque si así lo hiciera
hubieran muerto todos antes de haberse dormido, asfixiados. Y sacudió la cabeza,
como acción ahuyentadora de malos pensamientos. Al poco tiempo, salió Marakzamet
extendiéndose, y cruzaron saludos mañaneros. Se quedaron esperando, claro está,
yendo preparando todo para continuar hacia Bukoba, poniendo atención en no
dejar rastros, nada olvidado, nada de olores, logrando esto último gracias a la
magia de Simploy: un hechizo donde ella misma hacía aparecer un recipiente, en
su caso (porque simplemente le agradaba más) un tarro ancho y bajo de vidrio
verde botella con un tapón muy acorde de corcho, en donde, después de
pronunciar las palabras adecuadas, sus olores se vertían, y cuando ninguno
quedaba en el ambiente, el tarro resplandecía titilando. Lo dejaba puesto en el
suelo, hasta antes de partir, y así el tarro lograba absorber todo detalle
olfativo, el tarro titilaba, y listo, Simploy se acercaría, y lo haría
desaparecer. Este tipo de hechizos resultaba muy complejo para la mayoría de
los magos, pero para ella nunca lo había sido, hecho que asombraba a Túkmuney.
Un rato después,
Ewon y Agoth, después de haber logrado que los portadores despierten, también
salieron de la carpa. Últimos, y por eso encargados de desarmar toda la humilde
tienda, fueron Ariel y Logan, que aunque a Simploy no le gustaba que lo
hicieran, pues ella podía desarmarla, doblarla y meterla en el correspondiente
bolsito con sólo un ademán, pero los demás lo creían conveniente para que los
portadores, y sobre todo Logan, se vayan adaptando más rápido a este tipo de
vida.
Pasada una hora,
todos estaban ya dispuestos para partir, cada uno tomó su bolsa, y en
procesión, fueron agilizando las piernas. Las horas se sucedieron; ya sudados y
con las ropas lo bastante húmedas como para que algunas partes de sus cuerpos,
en el caso que la tela fuera clara, se trasluzcan. Ese mediodía el sol castigó
a los viajeros. Con las cabezas y nucas recalentadas intentaban no perecer
deseando que la tarde empezara a llegar más rápido de lo que en verdad en el
tiempo era posible, y alentados por los enérgicos gritos de Agoth, proseguían
sin rendirse. Todo tranquilo, no se oían más que algunas voces de aves y el sonido
de sus pasos en la arena, el terreno era desolado, nada los rodeaba, mas que dispersos
árboles, dispersas palmeras. En excepcionales casos se cruzaron con algún pequeño
animalito que rondaba por ahí buscando un lugar en donde guarecerse de ese sol.
Era todo calmo, estable y rutinario hasta que de improviso, y de la manera más sorprendente,
tres cuerpos aparecieron delante de los viajeros de la mismísima nada. La
marcha se detuvo.
7
Ariel y Logan
estremecidos soltaron de golpe sus equipajes, los demás fruncieron las cejas e
irguieron los cuerpos, se quedaron mirando fijo a los aparecidos.
Muy lento, uno de
estos personajes fue acercándose a los viajeros; sus ojos eran penetrantes y de
un exótico color, al igual que el de los otros dos. Llevaban sobre los cuerpos
unas túnicas negras con capas oscuras que nacían desde los hombros, y a diferencia
de los viajeros, el calor parecía no perjudicarles en lo más mínimo. Los brazos
eran largos y delgados, como las manos, y las uñas semejantes a garras filosas
de un color amarillento. Los cabellos todos blancos, como plateados, largos y
lacios. Sin embargo, a pesar de toda su extrañeza, lo que más atemorizaba a Logan
y a Ariel, eran sus rostros de una palidez extrema y con unas grandes y amarronadas
ojeras; si se los hallarían durmiendo, cualquier persona pensaría que eran muertos.
Empezaron a sentir un aire siniestro emergiendo de esos raros seres, y a ambos,
los corazones les estaban palpitando a gran velocidad y una seca y fría transpiración
iba recorriéndoles el pecho y las manos. Entonces, rompiendo el denso clima de
tensión, aquel que terminó por acercarse más a ellos, habló - ¿Qué es lo que hacen
aquí? - dijo con una voz que parecía venir de la ultratumba.
¿Sí,
qué estamos haciendo aquí?, pensaron juntos Ariel y Logan, dando cuenta de su coordinación.
Los miraron, pero
sus protectores no dieron respuesta, y ese ser repitió con la voz mucho más
alta - He dicho, ¡¿qué es lo que hacen ustedes aquí?! – y Ariel y Logan sintieron
muchísimo miedo. Unos nervios sin nombre, sentían ahora desde sus propios
protectores, en realidad, sentían que Simploy estaba sintiendo los nervios de
todos. Entonces, ella habló a esos -
¡¡Retírense!! - dijo en un solo grito. ¿Retírense?, ¿era todo lo que tenía para decir la
supuesta súper maga? – y cayeron en la cuenta que todo lo pensaban en
conjunto, Ariel y Logan.
-
Pero
aún no me has respondido a mi pregunta... - dijo aquel.
-
Y no
lo haremos, pues nada de nosotros es de su incumbencia – le contestó, parecía
desear simular seguridad plena, pero esos nervios seguían en su interior haciendo que las piernas se le tambaleen un poco. Y
volvió a gritarles - ¡¡Retírense, les ordeno!!
Con esas frías
miradas, los extraños se miraron el uno al otro, y en menos de un segundo, el
que había hablado se abalanzó tan de prisa sobre Simploy tomándola del cuello
como si pudiera trasladarse al igual de como lo hace la luz.
-
Esto no puede estar sucediendo, Logan. Siento mucho
miedo, es todo tan extraño… pero si es verdad me parece que es este el momento de saber
quiénes nos han alejado de nuestras familias, Ariel.)
-
Son malos, son malos… ¡me dan mucho miedo, ellos no
me dan miedo!
-
Sí… eso es verdad, dan miedo...
Y vieron cómo
Simploy empezó a jadear, y al instante, Agoth tiró su pesada bolsa, se agachó y
muy rápido sacó la espada, esa espada con la que tanto alardeaba, el regalo del tal Túkmuney. Vieron cómo la desenvainó, y vieron
un resplandor de plata - ¡¡Déjala!! – gritó, estaba empuñando la espada.
Pero la única
reacción de los extravagantes había sido sólo una mirada fugaz sin dar
demasiada importancia al grito de Agoth. Simploy tocía y el ser apretó más el
cuello.
-
¡¡Déjala!!
- gritó Agoth, estaba nervioso, parecía ir enloqueciendo.
Esta vez lo miraron
con furia, y el violento volvió a hablar - Contéstanos, servidor de
Túkmuney – dijo -, y la dejaré, de lo contrario todos morirán.
Enfurecido hasta
más no poder, Agoth alzó su espada y soltando la vaina, corrió decidido
hacia el siniestro ser que lastimaba a su
doncella, pensaron Logan y Ariel al verlo tan enfurecido, que sin demostrar nada en
absoluto continuaba ahorcando a Simploy. Agoth agilizó la espada con intención de lograr un ataque
mortal, pero cuando sólo restaban unos pocos centímetros para tocar al ser, uno de los otros, que
antes expectaba, se interpuso entre ellos y paró el golpe con las manos, dejando la
filosa hoja entre sus palmas blanquecinas como las de un cuerpo ahogado en el agua. Y
habló, también con esa
voz resonante - ¿Pero qué deseabas hacer? - dijo con la mirada bien puesta en
los
ojos de Agoth - ¿No nos has
comprendido aún...? No lograrán nada en absoluto, porque el final es el mismo para todos - y acercó su
inmundo rostro al del guerrero -. Morirán.
-
¡Nunca
moriremos, espantoso ser! – le gritó Agoth sin bajarle los ojos, y recuperó su
espada con un audaz movimiento.
Y la alzó otra
vez. Fulgorosa y radiante la veían en lo alto. Esa valerosa impresión dio a los
restantes, que miraban callados como una piedra, un empuje para erguir los
cuerpos. Simploy seguía capturada.
El tercero habló
ahora, y al igual que los otros dos, lo hizo con esa funesta voz que provocaba
escalofríos – La Magia Negra domina, la Blanca se somete y desaparece... – lo
dijo seguro. Y habló la dama alta, Ewon había reaccionado, acercándose como una
tromba a los oponentes. Agoth bajó la espada, sin dejar de apuntarlos con su
filo, parecía estar esperando el momento oportuno para, esta vez, dar en el
blanco.
-
¡Eso
no es así! - dijo con un alarido - ¡Ahora liberen a Simploy!
-
Ya he
dicho, confiesen y la liberaré - repitió el violento sin ningún intimidamiento.
Y siguió apretando el cuello de la maga…
-
¿Hey, no puede hacer algo para salirse? – le transmitió Ariel.
-
No sé… ¿tendría, no? – devolvió el pensamiento a Logan.
-
No interver-intervenga…n – les resonó en sus mentes, era Simploy.
Ariel y Logan la
miraron, y Simploy entreabrió los ojos respondiéndoles su atención. Ahora
Marakzamet se adelantó dejándolos detrás, la cosa se estaba poniendo cada vez
más estresante. En eso vieron al Elfo disponerse la cajuela que hasta ahora
había pasado a un último plano de su equipaje, porque en general estaba dentro
de su pequeña bolsa, sobresaliendo el extremo. Se la colocó bien sobre la
espalda y con la cuerda cruzándole el pecho, entonces, le apareció en su mano
izquierda un arco de la mitad de su
altura que deslumbraba, era enceguecedor. También los dejó perplejos. Y notaron
que los oscuros seres dieron cuenta de su actitud. Luego las palabras lo
mostraron.
-
Mjm…
Así que también está presente el Elfo Marakzamet – dijo lúgubre el segundo en
haber hablado - . Sigues aumentando la ira de tu familia, Marakzamet, creo que
no se enfadarían si le llevamos tu cuerpo.
-
Los
cuerpos que llevaremos son los suyos, pero delante de Óctubeus – dijo Ewon. Y
su cara era distinta, era Ewon, pero había envejecido de golpe - ¡Vamos,
suelten a Simploy! – y desde su bolsón el palo le levitó hasta sus manos, no
era un palo, era un báculo de mago, ambos vieron cómo un brillo dorado emergía
de la piedra.
De repente desde
el cuerpo de Simploy empezaron a salir destellos, algunos violetas, otros
dorados, otros verdes, azules y anaranjados, la rodeó el destello de un prisma, y luego, el cabello se elevaba. Algo
espantados, los tres extraños se anonadaron con el suceso, y el que la ahorcaba la largó
bruscamente, la mano se le estaba empezando a carbonizar. Arrastrándose hacia el grupo
se alejó un poco de los extraños, y ofreciéndole la mano, Ewon la ayudó a
incorporarse. Casi al mismo tiempo, Agoth se acercó a Simploy y la abrazó con mucha fuerza, Simploy
también a
él. Los dos portadores
corrieron hacia ella.
-
¿Estás
bien, Simploy? - preguntó Ariel nervioso.
-
Ahora
sí lo estoy, mi señor Ariel - contestó ella - ¡Gracias!
-
¿Cómo
te encuentras? - preguntó casi al mismo tiempo Logan.
-
Estoy
mejor, señor Logan - volvió a decir Simploy, y dejando los halagos de lado
- ¡Vayan junto con Marakzamet! No se
alejen de él por nada del mundo, por favor.
Obedecieron. El
Elfo los retiró a unos metros de la pelea, mientras que Simploy volvía al
frente, a sus lados, Agoth empuñando la espada y Ewon mostrando el báculo. El
arco de Marakzamet parecía ser de energía, se podía ver para el otro lado a
través de él, era energía acumulada - Yo los protegeré - les dijo.
-
¿Quiénes
son esos? – le preguntó Ariel.
-
Enemigos.
No todos son compañía. Sólo somos unos pocos, la Magia Negra crece. Pero no
terminará dominando - y los miró tan fijo a los ojos que los muchachos pudieron llegar a sentir la poderosa
energía élfica que Marakzamet llevaba en él -. Señores, no pereceremos.
-
Ya lo
creo, Marakzamet - le dijo Logan.
-
Y yo
- le dijo a la par Ariel.
Vieron felicidad
en Marakzamet y el arco brilló un poco más. Se dio vuelta y avanzó
hacia los otros; Ariel y Logan habían quedado unos metros apartados.
8
La pelea había comenzado, sin dubitar ni un segundo
más, los protectores empezaron a hacer de lo suyo. Habían hecho una formación
romboidea, encabezada por Agoth, en el extremo izquierdo Ewon, en el derecho
Simploy, y cerrando, Marakzamet. Por su parte, los tres entes se habían
dispuesto en línea recta horizontalmente, y de ellos empezó a emanar humo, un
vapor oscuro, que luego se quedaba circundándolos, era una sombra.
-
¡Vamos,
ataquen! – Oyeron decir a Ewon mientras empezó a agilizar el báculo - ¡Vamos demonios, atrévanse!
Los siniestros
mostraban un odio descomunal en esos ojos sin vida, transmitiendo una espeluznante maldad. Los iban observando a cada
uno, primero a Ewon y a su báculo, después a Agoth y a la espada, a Marakzamet y su arco, y a
Simploy que
brillaba de peculiar manera,
una y otra vez. Y de pronto, los tres al mismo tiempo atacaron lanzando a los protectores una enorme bola
sombría, mas sin dejar que toque a ninguno, Simploy misma empleó el hechizo de la burbuja de aire,
pero esta vez sin pronunciar
palabra alguna, al tiempo que su blanco cabello se erizaba y flotaba. Algo sorprendidos, los llamados por Ewon demonios
volvieron a lanzar esa bola sombría, a lo que Simploy respondió de igual manera.
-
¡Intenten
otra cosa, porque así no pasarán! – oyeron que gritó Simploy.
Sin darle
atención, los demonios lanzaron otra bola más, y otra, y otra, hasta que
Logan y Ariel, perdieron la cuenta. La defensa de
Simploy era muy buena, ni una había logrado traspasar. Y de repente, Agoth
junto con Ewon se les abalanzaron, ambos gritando aaaah, la piedra del
báculo de Ewon se encendió y Agoth se sumergió en el tremendo resplandor. Ariel
y Logan habían quedado shockeados sin poder ver lo acontecido. Y sin siquiera
percibirlo, cuando se habían terminado destapar los ojos, a su lado había
llegado uno de los tres entes, y dos alaridos se fueron perdiendo en el extenso
desierto: la voz de Simploy y la voz trémula del ensartado por Agoth.
Sin dar cuenta
del momento que Agoth extrajo la espada del estómago del herido y volvía a
encabezar el rombo, o ahora cerrarlo, a ambos les recorrió un escalofrío de punta
a punta, porque tenían delante de sus narices al que había ahorcado a Simploy,
y les sonreía dejando ver sus dientes podridos.
-
¿Por
qué protegen a estos niños? - dijo maquiavélicamente haciéndose oír.
Sin saberlo, las
conjeturas de Simploy, de Ewon y de Marakzamet empezaban a cumplirse,
porque era un hecho el que a los portadores era imposible ocultarlos, no eran simples niños, en ellos se hallaba latente la Vida
misma. Y volvió a preguntar a sus protectores - ¿Por qué protegen a estos
niños? - dijo más ponzoñoso.
No contestaban...
Al no oír una respuesta, una sarcástica sonrisa mostró el ser, porque, no lo
sabían ellos pero sí sus protectores, notaba cada vez más que la razón de la
ruta de los viajeros se relacionaba con aquellos dos tímidos muchachitos
comunes, o no tan comunes, pensó. Así, sin encontrar contestación de ningún
tipo, fijó su visión en ellos dos y en nadie más. Dejó entonces de lado la
lucha, porque había descubierto algo más interesante, a su vez, ellos fueron
sintiendo cómo se les iban helando los huesos a medida que ponía más atención.
-
¿Cuáles
son sus nombres? - les preguntó intentando fijar más su mirada en la de ellos,
en un susurro privado.
No dieron
respuesta.
-
Puedo
percibir el miedo que tienen, muchachines -
les dijo audaz -, ¿por qué? - y después de preguntar, hizo una breve
pausa - Miren, si confiesan la verdad serán muy bien premiados, eso se los aseguro - y les
ofreció una sonrisa, que para los jóvenes había sido lo bastante forzada como para
sospechar de él.
Como si una
súbita flama de valor llegara al alma de Ariel, el joven habló con la voz bien
dispuesta y segura - ¿Por qué? - dijo primero, firme - ¿Por qué querés matarnos
a todos? ¿Quién sos vos?
-
Mi
nombre es Rom - contestó sin cuidado mirando luego fugazmente a los protectores
e intuyendo algo, prosiguió con palabras provocadoras -, y puedo ser tu
protector, si quieres, y el de tu compañero también - y miró también a Logan
mientras decía esas palabras.
Segura de que no
estaban charlando nada bueno, Simploy les echó un gritó desesperado al aire -
¡No, señores! ¡No lo oigan! – Dijo - ¡Él querrá engañarlos para someterlos! – y
atinó a correr con los portadores, pero cortándole el paso los otros dos
demonios se le aparecieron delante y pusieron los brazos en cruz al mismo
tiempo que hacían crecer el oscuro humo a su alrededor.
Igualmente
continuó - Como les he dicho, yo podré cuidar de sus vidas, pero la única
condición es que ustedes me permitan, ¡es la única, luego, ustedes son libres
de hacer lo que gusten! - Ese Rom aguardaba una respuesta mientras los miraba
penetrantemente. Entonces, haciendo cumplir su palabra, el Elfo tensó el arco y
cinco flechas mágicas surcaron el aire, logrando desvanecer el humo que no
paraba de crecer hasta ese momento e impedía la mediación de los protectores
con los dos muchachitos, y otra vez, pudieron estar al tanto, y de imprevisto,
escucharon la voz de Logan, el último en conformar el grupo de viajeros, el
quisquilloso, que dijo - ¿Y por qué quieres protegernos?
Todos oyeron con
atención las próximas palabras intercambiadas, al mismo tiempo que Marakzamet
se teletransportaba hacia los portadores y con el arco tenso apuntó a Rom.
-
Yo
puedo ofrecerles todo lo que desean, lo que gusten - contestó siniestro sólo un
instante previo a que el Elfo pueda colocarse entre él y los jóvenes-, puedo
obsequiarles lo que quieran, porque yo puedo ponerlo todo en sus manos.
-
Pues
nadie es capaz de hacer eso – escucharon decir soberbio a Logan.
-
¿Nadie?
- y sonrió algo irónico – Veo que no conoces mucho, muchachito. Yo sí puedo
hacer todo aquello que te he ofrecido cumplir – e intentó acercarse más al muchachito, sin atemorizarse de la flecha
inquisitiva - ¡Tú puedes pedirme todo lo que sea, soy tu genio mágico, muchacho! ¡Pide y
lo haré!
Cortando las
palabras imperativas del Elfo que ordenaba el alejamiento de los seres oscuro,
Logan finalmente le respondió a Rom, y lo dijo - Yo no deseo nada de tus enmarañadas
frases - dijo con una voz de adulto de repente, que crecía a medida que iba
soltando las palabras -, tú no eres nada para mí ni para él, por eso lo único
que deseo es que partas de aquí con los otros monstruos - tomó aire y lo dijo como
lo había hecho Simploy en un comienzo - ¡¡Retírense!! Ese es mi deseo.
Sin más palabras
en la sucia lengua, enfureció tanto que la maldad le brotó como la lava de un
volcán en plena erupción. Con sentimientos muy contrarios a los de Rom, como
una ráfaga porque gracias a la intensión de ambos portadores los demonios debieron
retroceder hacia donde estaban antes, Simploy corrió a Logan estrechándolo con
un abrazo, los demás compañeros también estaban felices y lo demostraban con grandes sonrisas en los rostros.
-
Bien
hecho, señor Logan - le dijo luego Simploy -, temí un instante por su futuro,
y usted también, señor Ariel – y la vieron brillar, se dio la vuelta y enfrentó a Rom.
-
¡Idiotas!
- les gritó Rom a Ariel y a Logan – Entonces morirán hoy mismo juntos con ellos
– y desapareció para reaparecer junto a los otros dos, uno de ellos llevaba el
tronco hacia adelante, era el herido por Agoth.
Así que Ewon,
como antes, empezó a movilizar el báculo que comenzaba a emitir ese brillo
dorado. También Agoth preparó la espada y se retiró cabellos que le entorpecían
la visión. El Elfo alzó más su arco y con Simploy se adelantaron con ellos, la
maga no dejaba de brillar como un prisma, y gritó - ¡Vamos, por la Magia
Blancaaaa! – empezó a levitar, estaba volando y el brillo se iba haciendo cada
vez más fuerte.
9
Los cuatro se le abalanzaron a los tres demonios. Para
defenderse éstos crearon una pared del color de la sangre donde los ataques de los
protectores chocaban, luego, eran devueltos en forma de bolas sombrías, pero Simploy las
rechazaba con simultáneas esferas de aire. El que estaba en el centro salió de la pared
rojiza atravesándola y en menos de un segundo les lanzo una enorme esfera negra, que Simploy
no llegó a
rechazar, pero que Ewon
absorbió con el báculo, después, aprovechando que ese demonio estaba fuera, lo insultó y le lanzó un rayo
dorado. Pero lamentablemente, lo pudo atrapar en la palma de su mano, y rió con maldad. Marakzamet felicitó a la dama de todas
maneras, ella continuaba seria y comprometida en la batalla con su arma alzada.
Los demonios no
cedieron en ninguno de los casos sus ataques, haciéndolos más y más poderosos a
medida que los echaban:
eran gigantescas bolas de una opaca luz. Y todos firmes, las rechazaban: Agoth con la espada, Simploy con su propias esferas de
aire o si se acercaban mucho con sus propias manos envueltas en energía, Ewon con la piedra del báculo;
todos menos
Marakzamet que tenía el gran
arco encendido de llamas blancas, que ahora lanzaba flechas y flechas, las tomaba del carcaj, las
lanzaba, reaparecían más flechas mágicamente, las colocaba en el arco, se encendían con ese fuego
blanco, y las lanzaba. A veces lanzaba de a dos, a veces de a cinco, a veces de a diez.
Pero la pared era bastante
poderosa y las flechas se esfumaban al llegar. Entonces, para romper con la ida
y vuelta, Agoth se lanzó cuan kamikaze hacia la pared con su espada en punta y todos oyeron que
gritó algo en un extraño
idioma. La pared se resquebrajó como un cristal desde el centro hasta los
extremos. Y sin detenerse ni conformarse con su mérito, tomó a Rom e intentó pasar la hoja por su cuello,
pero él se le desvaneció en los brazos, ahora estaba tras él, le sonrió y le lanzó una bola
en la espalda que lo hizo volar por los aires y caer con fuerza en la arena a dos metros.
Los malvados rieron.
-
¡Ja,
ja, ja! Excelente Rom.
-
Gracias
Sorpish.
Y animados,
crecieron de golpe de tamaño, ahora eran mucho más altos y largos. Abdelius, el
herido, también. Y durante medio minuto parecieron apoderarse de la batalla,
porque tenían a los protectores agazapados y sus bolas sombrías estallaban con más
fuerza y potencia.
Y se lo vio a
Agoth incorporarse, ir hasta su equipaje y de la bolsa donde llevaba sus armar
extrajo el escudo - ¡Esto no ha terminado, de qué se ríen! – les gritó
demostrando valentía. Por su parte, Marakzamet no perdió cuidado, lanzaba
flechas, pero los demonios las
esquivaban desapareciendo y apareciéndose, mas él no se daba por vencido, sus
brazos no se habían fatigado ni un poco. Cambiando un poco la estrategia, Ewon invocó.
Elevó sus brazos, con el báculo en el izquierdo, cerró los ojos, y elevó la voz
- ¡Oh Naturaleza, préstame tu esencia! – así lo repitió tres veces, mientras
Agoth bloqueaba con su escudo, Simploy con las burbujas y Marakzamet seguía
apuntando, entonces la arena se elevó en una tormenta localizada en los tres demonios,
y reptiles aparecieron de ella. Juntos, la arena y los reptiles, envolvieron a
los seres oscuros sepultándolos. Sólo por unos breves segundos; al rato los
tres volvieron a emerger, habían vuelto a su tamaño original, y tenías las
pálidas caras furiosas.
-
¡Ja,
ja, ja! – la que reía ahora era Ewon. Agoth volvió a avanzar, esta vez logrando
capturar a Abdelius, se había movido muy veloz, antes que Ewon riera, y ni bien
los demonios habían emergido.
Pero por desgracia, se volvió a esfumar en sus brazos.
Rom actuó con ligereza y lanzó una gran esfera negra hacia Agoth, quien alzó el
escudo y pudo rechazarla. Al instante, Sorpish se movió detrás de él, lo hubiera
golpeado por la espalda si no fuera por Simploy que voló hasta allí e hizo
aparecer una flor carnívora gigante que se tragó la bola lanzada por Sorpish, y
la hizo desaparecer, luego, hacia sus manos extendidas. Las gracias se las darían
después, si es que pasaban de esta batalla. Simploy, así, abrazó a Agoth,
desapareció y reapareció con él dejando en el centro a los tres demonios,
porque del otro lado Ewon y Marakzamet cerraban la ronda. De este modo fue que
la maga blanca les lanzó una potente luz del color de mil prismas, Ewon un
amplio rayo dorado que se unió a la luz de Simploy, y finalmente Marakzamet
lanzó tres flechas que llameaban poderosas atravesando la luz-rayo. Sin
quedarse quieto, Agoth se metió al centro, y casi enceguecido por la luz, le
clavo la espada en la zona del corazón a Abdelius, mientras vio cómo una flecha
de Marakzamet se le clavó en la frente, y cómo las otras dos habían rozado las
sienes de los otros que lograron esquivarlas por muy poco.
La luz se dispersó.
Agoth soltó al cuerpo muerto en la arena, instantáneamente se esfumó
desapareciendo; ya no estaba. Con miradas frívolas, avistaron su muerte los
otros dos sin demostrar el mínimo congojo. Lo cierto es que las flechas de
Marakzamet casi los convierten en lo mismo, sólo un cauteloso temor se les reflejó
en sus gélidos rostros. Ahora, un espeluznante silencio llenaba el aire. Sin
bajar la guardia, se observaban todos mudos mientras la densa brisa les rozaba
los rostros. Pero al cabo de unos instantes, Sorpish habló con una mirada de
muerte - Sabemos que algo traman, pero este no será el momento en el que culminarán
sus pasos, será más tarde... Y ahí los veré derrumbarse ante mis pies junto a su
maestro Túkmuney - y culminando con el nombre del más sabio, fijó sus ojos en
los de Simploy, quien lo acribilló con la vista. Y los sobrevivientes se
escabulleron desapareciendo frente a los viajeros.
A. M.
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